En ese último tango nos desnudamos la vida,
luego nos dijimos a dios.
La noche marchitó en sus labios, sus ojos diluviaron
los míos...
En ese último trago, nos perdimos los dos...
JUAN ARÉVALO.
viernes, 27 de octubre de 2017
jueves, 12 de octubre de 2017
Estás lejos e incompleta, cómo no has de estarlo si hay trozos
de ti dando vueltas por toda la casa.
Seguro estarás escribiendo a oscuras, tus lágrimas
estarán desangrando sobre el papel todo lo que has dejado de sentir
o lo que dices que has dejado atrás.
Seguro no tendrás la mirada de anoche, lo sé, sé bien que tus
pensamientos no pueden mirar otros horizontes.
Te has quedado refugiada en mi pecho para siempre.
Te imagino sentada al lado de la cama, acariciando los recuerdos que
agonizan sobre las frazadas.
Te imagino sin maquillaje, gritando en silencio, rompiendo las dudas
de las dudas...Te imagino desnuda de razones,
con frío en medio de la ausencia.
Te imagino con el cabello despeinado, la garganta seca y las palabras
anudadas en la punta de tu lengua...
La habitación se ha quedado sin tiempo, sin atmósfera, sin espejos.
Cada ladrillo en la pared es una historia de ti y de mí.
La luz de la lámpara no tiene el brillo de tus ojos ni la luna es la misma
de cuando estabas tú.
Por un instante rompo la distancia, cierro los ojos y te imagino como anoche y anteanoche.
Te susurro al oído cuanto te amo, acaricio tus miedos, tus silencios más guardados.
Beso tu frente mientras tu rostro cae sobre mis hombros.
Por un instante quiebro la distancia y te cuento tonterías para que vuelvas a reír.
Seguro estarás pensándome como yo te estoy pensando, por que nunca dudé de tu amor
ni de tus egoísmos.
Nunca dudé de tu sinceridad ni de tus mariposas muertas...Supongo entonces
que me estarás pensando como yo a ti...
JUAN ARÉVALO.
de ti dando vueltas por toda la casa.
Seguro estarás escribiendo a oscuras, tus lágrimas
estarán desangrando sobre el papel todo lo que has dejado de sentir
o lo que dices que has dejado atrás.
Seguro no tendrás la mirada de anoche, lo sé, sé bien que tus
pensamientos no pueden mirar otros horizontes.
Te has quedado refugiada en mi pecho para siempre.
Te imagino sentada al lado de la cama, acariciando los recuerdos que
agonizan sobre las frazadas.
Te imagino sin maquillaje, gritando en silencio, rompiendo las dudas
de las dudas...Te imagino desnuda de razones,
con frío en medio de la ausencia.
Te imagino con el cabello despeinado, la garganta seca y las palabras
anudadas en la punta de tu lengua...
La habitación se ha quedado sin tiempo, sin atmósfera, sin espejos.
Cada ladrillo en la pared es una historia de ti y de mí.
La luz de la lámpara no tiene el brillo de tus ojos ni la luna es la misma
de cuando estabas tú.
Por un instante rompo la distancia, cierro los ojos y te imagino como anoche y anteanoche.
Te susurro al oído cuanto te amo, acaricio tus miedos, tus silencios más guardados.
Beso tu frente mientras tu rostro cae sobre mis hombros.
Por un instante quiebro la distancia y te cuento tonterías para que vuelvas a reír.
Seguro estarás pensándome como yo te estoy pensando, por que nunca dudé de tu amor
ni de tus egoísmos.
Nunca dudé de tu sinceridad ni de tus mariposas muertas...Supongo entonces
que me estarás pensando como yo a ti...
JUAN ARÉVALO.
sábado, 7 de octubre de 2017
SIMON
Simon tiene alitas en sus ojos, entre ellas asoman dos pupilas
que enamoran a cualquiera. Cuando sus lágrimas
se deslizan sobre sus mejillas, el mundo se paraliza.
A veces toma mi mano, sus dedos se van entrelazando
con los míos cómo si el mañana fuera una utopía.
A la hora de hacer el amor suelta sus cabellos y cómo una nevada
que destella magia van cayendo sutilmente sobre sus hombros.
La sangre altera sus pechos lascivamente. Los botones de su blusa
van cediendo uno a uno...Sus gemidos opacan mis palabras...
Ella es etérea, de cuerpo diáfano y aunque no es religiosa sabe rezar
los domingos por las mañanas.
Una vez alguien la hizo enfadar, se enfureció tanto que rompió el cristal
de su espejo de mano. Fue la única vez que su rostro palideció de miedo.
JUAN ARÉVALO.
Simon tiene alitas en sus ojos, entre ellas asoman dos pupilas
que enamoran a cualquiera. Cuando sus lágrimas
se deslizan sobre sus mejillas, el mundo se paraliza.
A veces toma mi mano, sus dedos se van entrelazando
con los míos cómo si el mañana fuera una utopía.
A la hora de hacer el amor suelta sus cabellos y cómo una nevada
que destella magia van cayendo sutilmente sobre sus hombros.
La sangre altera sus pechos lascivamente. Los botones de su blusa
van cediendo uno a uno...Sus gemidos opacan mis palabras...
Ella es etérea, de cuerpo diáfano y aunque no es religiosa sabe rezar
los domingos por las mañanas.
Una vez alguien la hizo enfadar, se enfureció tanto que rompió el cristal
de su espejo de mano. Fue la única vez que su rostro palideció de miedo.
JUAN ARÉVALO.
lunes, 25 de septiembre de 2017
jueves, 14 de septiembre de 2017
Golondrinas.
Las golondrinas han muerto. El instinto asesino del animal
se ha extinguido,ahora no hay depredadores naturales,
las odiseas han terminado.
Insípida tarde de sol, los vagabundos se arrodillan ante las corbatas,
las corbatas ante el dinero, el dinero ante la muerte.
Las golondrinas fueron un sueño del viento, una historia que jamás
nadie volverá a contar, una lealtad quebrada a fuerza de voluntad.
El viento solloza entre las montañas, ahora se ha quedado sin alas.
Intangible cuerpo, mortífero desdén, esperanzas rotas danzan sobre
las copas de los árboles, como abejas mutiladas de ojos.
Hace miles de años, el hombre carecía de la noción del amor, copulaba
como copulan las bestias más feroces.
Hace miles de años, el hombre no podía imaginar una flor, ni siquiera
una luna llena en medio del mar.
En ese entonces las golondrinas florecían de la tierra, de los mares, de cada
piedra, como hoy lo hace la hierba.
Con el tiempo el hombre evolucionó, las aves una a una fueron cazadas,
sometidas y enjauladas.
Su canto marchitó, sus plumas envejecieron y murieron.
El viento solloza entre la gramilla,los tréboles de cuatro hojas, jamás se volvieron a ver.
JUAN ARÉVALO.
Las golondrinas han muerto. El instinto asesino del animal
se ha extinguido,ahora no hay depredadores naturales,
las odiseas han terminado.
Insípida tarde de sol, los vagabundos se arrodillan ante las corbatas,
las corbatas ante el dinero, el dinero ante la muerte.
Las golondrinas fueron un sueño del viento, una historia que jamás
nadie volverá a contar, una lealtad quebrada a fuerza de voluntad.
El viento solloza entre las montañas, ahora se ha quedado sin alas.
Intangible cuerpo, mortífero desdén, esperanzas rotas danzan sobre
las copas de los árboles, como abejas mutiladas de ojos.
Hace miles de años, el hombre carecía de la noción del amor, copulaba
como copulan las bestias más feroces.
Hace miles de años, el hombre no podía imaginar una flor, ni siquiera
una luna llena en medio del mar.
En ese entonces las golondrinas florecían de la tierra, de los mares, de cada
piedra, como hoy lo hace la hierba.
Con el tiempo el hombre evolucionó, las aves una a una fueron cazadas,
sometidas y enjauladas.
Su canto marchitó, sus plumas envejecieron y murieron.
El viento solloza entre la gramilla,los tréboles de cuatro hojas, jamás se volvieron a ver.
JUAN ARÉVALO.
martes, 12 de septiembre de 2017
viernes, 25 de agosto de 2017

La niña sin rostro vuelve a desandar el sendero de sombras,
antiguos labradores de la tierra juran haber visto
a la luna beber del fondo de un lago de sangre.
No pudo la noche oscurecer a las flores, la niña sin rostro juega escondidas,
el viento trae una vieja canción de cuna.
Los árboles sollozan secretos, que solo los pájaros saben descifrar.
JUAN ARÉVALO.
domingo, 20 de agosto de 2017
Los cuerpos surgían de las flores, como surgen los días de la nada
y se van impregnando en un cielo cada vez más oscuro.
Todos carecían de memoria, habían muerto hace tiempo.
Los niños en su inocencia soplaban las almas en penas, se divertían
con la soledad de aquellos renacidos que sin dar ninguna resistencia,
se meneaban al ritmo del aliento tibio de aquellos pequeños ignorantes .
JUAN ARÉVALO.
y se van impregnando en un cielo cada vez más oscuro.
Todos carecían de memoria, habían muerto hace tiempo.
Los niños en su inocencia soplaban las almas en penas, se divertían
con la soledad de aquellos renacidos que sin dar ninguna resistencia,
se meneaban al ritmo del aliento tibio de aquellos pequeños ignorantes .
JUAN ARÉVALO.
miércoles, 9 de agosto de 2017
lunes, 7 de agosto de 2017
¿Qué dicen las palabras cuando se las escucha por las noches ?
Dicen lo que hicimos en el día, lo que no pudimos hacer, lo que
vimos, lo que no vimos.
Las palabras por las noches se vuelven insomnios que reflejan los
miedos que fuimos creando por la mañana, miedos individuales,
miedos colectivos, miedos que se cuelan por las pestañas y llegan
hasta lo más profundo del Iris.
Esas letras que unidas nos describen, se vuelven avernos, cielos, lluvias,
fuertes nevadas, risas silenciosas, muecas absurdas.
Cuando apoyamos nuestras cabezas sobre la funda de la almohada y cerramos los ojos
las imágenes vienen transformando el oscuro entorno, después de todo, las palabras
nocturnas no son más que recuerdos inútiles de una vida ya vivida.
JUAN ARÉVALO.
Dicen lo que hicimos en el día, lo que no pudimos hacer, lo que
vimos, lo que no vimos.
Las palabras por las noches se vuelven insomnios que reflejan los
miedos que fuimos creando por la mañana, miedos individuales,
miedos colectivos, miedos que se cuelan por las pestañas y llegan
hasta lo más profundo del Iris.
Esas letras que unidas nos describen, se vuelven avernos, cielos, lluvias,
fuertes nevadas, risas silenciosas, muecas absurdas.
Cuando apoyamos nuestras cabezas sobre la funda de la almohada y cerramos los ojos
las imágenes vienen transformando el oscuro entorno, después de todo, las palabras
nocturnas no son más que recuerdos inútiles de una vida ya vivida.
JUAN ARÉVALO.
jueves, 27 de julio de 2017
¿Te conté que una vez, mientras llovía torrencialmente
las calles de mi ciudad se evaporaron por un instante y se pudo
ver el fondo de la tierra. Te conté, que ahí habita una gran serpiente
con afilados colmillos y dos estrafalarios duendes ?
¿Te conté que todos los que iban caminado por allí fueron tragados
y nunca más se los volvió a ver ? Fue hace mucho tiempo, en el año noventa,
cuando aún tú no me conocías y yo ignoraba quién eras.
¿Te conté que cuando extraño digo tonterías, que me vuelvo invisible y empiezo
a buscar historias dentro del sombrero de mago que me has regalado, solo
para contártelas más de tres veces. Te conté que cuando extraño, todas mis
cicatrices vuelven a sangrar como el primer día ?
¿Te conté que hace más de dos semanas que no río,que ya no me gustan las películas
cómicas y que el desayuno me sale a tristeza de domingo ?
¿Te conté que una vez, mientras llovía torrencialmente te vi pasar por frente de casa
con un viejo paraguas y una bolsa descolorida en tu mano izquierda. Te conté que
desde ese día no puedo reconciliar el sueño, que mis amigos ya no vienen a visitarme,
ellos dicen que dejé de ser yo, para ser tú ?
¿Te conté que cuando te escribo no puedo parar, las palabras me brotan de los pies
y el silencio desborda por mis bolsillos dejándome miles de metáforas que no uso.
Te conté que no importa si hace frío o hace calor, yo siempre tengo nostalgias y un
pequeño dolor en mis ojos ?
¿Te conté que mis faltas ortográficas ya no me duelen tanto, que ahora soy más viejo,
que ya no bailo por las noches, que el cielo carece de tu estrella y la luna llora siempre
bajo mi cama, y aunque la escucho no me atrevo a preguntarle que le pasa?
¿Te conté que a veces te extraño y digo a veces solo para no molestarte, para que no
sientas culpas, para que no me llames para ver como estoy, para que no te sientas sola
en medio de tus amigos, pensándome como en ese entonces ?
¿Te conté que mañana me voy ,y ya no regresaré ?
JUAN ARÉVALO
viernes, 14 de julio de 2017
EL MANIQUÍ
Hay mucha gente, demasiada, todos gritan, aplauden, repudian
a otra gente, y vuelven a aplaudir. El ambiente se caldea, rostros
que nunca he visto me miran de reojo, todo está premeditado, por
momentos tengo miedo, pero no lo demuestro.
De repente un trueno,el cielo se divide, las voces se callan, dos agentes
del orden se miran entre sí, un fuerte olor a naftalina aflora de los cuerpos,
algo extraordinario está ocurriendo, los cuerpos ahora son maniquíes, algunos
están desnudos, otros de traje y corbata ¿ Estoy soñando, estoy dentro de una pesadilla ?
Lentamente voy retrocediendo, mi entorno permanece inmóvil, el silencio se ha adueñado
del lugar, un cuervo petrificado cae delante mío, luego otro y otro y otro más, una lluvia
de cuervos petrificados arremete contra mí, mis piernas se entumecen,
mi lengua se encoge,se pega a mi garganta, mis dientes se quiebran, estallan como
un cristal golpeado por una piedra.
Ya no puedo moverme, mis latidos aumentan precipitadamente, mis párpados
se endurecen,ya no soy yo,tengo miedo y aunque quiero mostrarlo, ya no puedo.
Mi piel se ha secado, mi carne, mi sangre,todo, todo en mí se ha secado.
De repente, un niño viene hacia mí, saca de su bolso un ramo de flores y lo deja
sobre mis pies.Quiero gritarle, con desesperación quiero gritarle, pero mis sentidos
se han detenido,mi visión se va nublando...
JUAN ARÉVALO.
martes, 11 de julio de 2017
Niños.
Voces y más voces que gritan, que piden justicia, que imploran ser oídas una vez más.
Voces que han sido calladas hace tiempo por la justicia del más poderoso,
del más ambiciosos ser que habita dentro nuestro. Voces que suplican volver
a preguntar, voces que no se callarán nunca.
Somos retacitos de pasado fingiendo ser unidad, fingiendo ser una verdad.
Voces del niño que fui, que fuiste, que fueron,y que nunca dejarán de ser,
aunque los calendarios nos impongan la gradualidad de una existencia, totalmente cruel.
JUAN ARÉVALO.
Teocentrismo
La bala cruzó su cráneo sin causar ninguna clase de herida, todos se miraron
aterrados, él decía la verdad, había resucitado entre miles de muertos y ahora
nada podía matarlo. Desde ese día templos y libros fueron creados en su nombre.
Todos los dilemas fueron reprimidos, un nuevo orden universal daba comienzo.
Al tercer día de lo sucedido, el resucitado desapareció sin dejar ninguna clase de rastro.
Con el tiempo los testigos de aquel encuentro fueron muriendo, sus cadáveres enterrados
en el viejo cementerio del pueblo fueron saqueados y nunca más se pudieron hallar.
Se dice que después de un año de lo acontecido hubo una fuerte confrontación divina por
el poder absoluto, el cielo y la tierra destellaron lágrimas de fuego y se podían oír los gritos más aterradores jamás escuchados.
Claro, eso dicen los creyentes,los escépticos aseguran que el renacido, no era más que un mago y muy bueno,aunque algo tramposo.
Lo cierto, es que las heridas causadas por aquel fraude, hoy día siguen dañando al mundo.
JUAN ARÉVALO.
La bala cruzó su cráneo sin causar ninguna clase de herida, todos se miraron
aterrados, él decía la verdad, había resucitado entre miles de muertos y ahora
nada podía matarlo. Desde ese día templos y libros fueron creados en su nombre.
Todos los dilemas fueron reprimidos, un nuevo orden universal daba comienzo.
Al tercer día de lo sucedido, el resucitado desapareció sin dejar ninguna clase de rastro.
Con el tiempo los testigos de aquel encuentro fueron muriendo, sus cadáveres enterrados
en el viejo cementerio del pueblo fueron saqueados y nunca más se pudieron hallar.
Se dice que después de un año de lo acontecido hubo una fuerte confrontación divina por
el poder absoluto, el cielo y la tierra destellaron lágrimas de fuego y se podían oír los gritos más aterradores jamás escuchados.
Claro, eso dicen los creyentes,los escépticos aseguran que el renacido, no era más que un mago y muy bueno,aunque algo tramposo.
Lo cierto, es que las heridas causadas por aquel fraude, hoy día siguen dañando al mundo.
JUAN ARÉVALO.
domingo, 9 de julio de 2017
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento entendí que nada
se puede cambiar, que todo va a seguir siendo como lo es ahora,como lo fue siempre.
Me arrepiento de haber confesado mi crimen,nací humano y moriré siendo
humano, lamento haber confesado que tengo un corazón, el cuál me fue entregado
por mi creador y aunque mi cuerpo sea un rejunte de cables y tornillos, pienso y siento.
Soy humano, bajo este frío esqueleto de hierro habita un alma que no teme morir.
JUAN ARÉVALO.
se puede cambiar, que todo va a seguir siendo como lo es ahora,como lo fue siempre.
Me arrepiento de haber confesado mi crimen,nací humano y moriré siendo
humano, lamento haber confesado que tengo un corazón, el cuál me fue entregado
por mi creador y aunque mi cuerpo sea un rejunte de cables y tornillos, pienso y siento.
Soy humano, bajo este frío esqueleto de hierro habita un alma que no teme morir.
JUAN ARÉVALO.
Ani sabía que un día todo terminaría. Lo supo desde el primer día
que vio aquellas hormigas muertas en las baldosas de la vereda, mientras
esperaba a la que nunca volvería. Las promesas no son verdaderas, son
frágiles, y se quiebran con el primer viento de otoño. Tía y Hermana son
las únicas que pueden ver dentro suyo y a veces les teme, pero sin ellas, su
soledad la hubiera asesinado hace mucho tiempo atrás.
El dolor del orfanato aún sigue en su piel, aún sigue atormentándola. Sus ojos ya
no hablan, el brillo se fue aplacando, ahora solo tiene heridas que cobrar, heridas que
nunca cicatrizaron.
JUAN ARÉVALO.
que vio aquellas hormigas muertas en las baldosas de la vereda, mientras
esperaba a la que nunca volvería. Las promesas no son verdaderas, son
frágiles, y se quiebran con el primer viento de otoño. Tía y Hermana son
las únicas que pueden ver dentro suyo y a veces les teme, pero sin ellas, su
soledad la hubiera asesinado hace mucho tiempo atrás.
El dolor del orfanato aún sigue en su piel, aún sigue atormentándola. Sus ojos ya
no hablan, el brillo se fue aplacando, ahora solo tiene heridas que cobrar, heridas que
nunca cicatrizaron.
JUAN ARÉVALO.
¿ Para quién escribo ? Para mí, y solo para mí. Lo que describo es lo que
pienso, es lo que soy, es lo que veo. Invento un universo y de él me nutro,
dejo de ser yo y me vuelo una historia, un momento, un segundo de otras vidas,
de otras muertes. Dejo que toda la mierda que me rodea se liberé y grite con todas
sus mierdas. No tengo nada en especial y soy como todos, aunque soy distinto,
no tengo absolutos, ni tengo Dios.
Una vez alguien me dijo que soy un escritor y le creí,le creí tanto que ahora no puedo
vivir sin escribir, y ¿ me leen ? Tengo amigos, tengo lectores que al igual que yo, también
escriben para ellos. Todo lector es escritor, aunque nunca escriba, lo es, es un escritor,
porque sueña y tiene mundos que nadie más que él conoce.
Pero también es cierto que estoy solo, que nadie sabe de mí, que solo conocen
lo exterior, mi rostro, mis risas, pero no saben de mis huesos, de mis profundidades, de
mis miedos, de mis tristezas. Soy una contradicción constante, un pañuelo de tela, de
esos que nadie usa, pero que una vez secó miles de lágrimas. La vida es una dolencia,
una agonía, una muerte fragmentada en instantes alegres. Mi primer silencio, mi padre,
su muerte fue un alivio, un alivio triste, un consuelo lleno de nostalgias.
Mi segundo silencio,mi hijo y ese fue el peor de todos los silencios, el más agudo,
el más penetrante y el más macabro. Después vinieron más silencios, amigos, novias,
hasta que un día, mi madre.
Por eso escribo, por eso invento otras vidas y en ellas siento, río, soy feliz, aunque no sé
describir a la felicidad, nunca la pude acariciar, nunca le pude hacer el amor,
nunca le pude decir lo hermosa que es, por eso cuando la traigo a mis escritos,
no sé bien como vestirla.
¿ Alguna vez se sintieron solos entre amigos ? No sé, como decirlo, ¿alguna vez sintieron la
necesidad de morir ? Yo siento que hace tiempo necesito salir, escaparme de este cuerpo,
dejar todo, ser nada y todo a la vez, ser pájaro, ser viento, ser mar, ser montaña,
ser lágrima,ser el tiempo dentro del tiempo. ¿ Alguna vez, sintieron deseos de llorar sin
saber porqué ?¿ Alguna vez sintieron ganas de saber quiénes son realmente ? ¿Alguna vez se sintieron estafados por ustedes mismos ? Un día desperté, había sol y las calles estaban
florecidas con las más hermosas flores, las veredas olían a primavera y la muerte se había
tomado el día libre. Fue entonces cuando todo se torno oscuro, sí, en plena luz, mi vida oscureció. Desde entonces escribo y me describo de muchas formas y me encuentro libre, como si de verdad estuviera vivo.
JUAN ARÉVALO.
pienso, es lo que soy, es lo que veo. Invento un universo y de él me nutro,
dejo de ser yo y me vuelo una historia, un momento, un segundo de otras vidas,
de otras muertes. Dejo que toda la mierda que me rodea se liberé y grite con todas
sus mierdas. No tengo nada en especial y soy como todos, aunque soy distinto,
no tengo absolutos, ni tengo Dios.
Una vez alguien me dijo que soy un escritor y le creí,le creí tanto que ahora no puedo
vivir sin escribir, y ¿ me leen ? Tengo amigos, tengo lectores que al igual que yo, también
escriben para ellos. Todo lector es escritor, aunque nunca escriba, lo es, es un escritor,
porque sueña y tiene mundos que nadie más que él conoce.
Pero también es cierto que estoy solo, que nadie sabe de mí, que solo conocen
lo exterior, mi rostro, mis risas, pero no saben de mis huesos, de mis profundidades, de
mis miedos, de mis tristezas. Soy una contradicción constante, un pañuelo de tela, de
esos que nadie usa, pero que una vez secó miles de lágrimas. La vida es una dolencia,
una agonía, una muerte fragmentada en instantes alegres. Mi primer silencio, mi padre,
su muerte fue un alivio, un alivio triste, un consuelo lleno de nostalgias.
Mi segundo silencio,mi hijo y ese fue el peor de todos los silencios, el más agudo,
el más penetrante y el más macabro. Después vinieron más silencios, amigos, novias,
hasta que un día, mi madre.
Por eso escribo, por eso invento otras vidas y en ellas siento, río, soy feliz, aunque no sé
describir a la felicidad, nunca la pude acariciar, nunca le pude hacer el amor,
nunca le pude decir lo hermosa que es, por eso cuando la traigo a mis escritos,
no sé bien como vestirla.
¿ Alguna vez se sintieron solos entre amigos ? No sé, como decirlo, ¿alguna vez sintieron la
necesidad de morir ? Yo siento que hace tiempo necesito salir, escaparme de este cuerpo,
dejar todo, ser nada y todo a la vez, ser pájaro, ser viento, ser mar, ser montaña,
ser lágrima,ser el tiempo dentro del tiempo. ¿ Alguna vez, sintieron deseos de llorar sin
saber porqué ?¿ Alguna vez sintieron ganas de saber quiénes son realmente ? ¿Alguna vez se sintieron estafados por ustedes mismos ? Un día desperté, había sol y las calles estaban
florecidas con las más hermosas flores, las veredas olían a primavera y la muerte se había
tomado el día libre. Fue entonces cuando todo se torno oscuro, sí, en plena luz, mi vida oscureció. Desde entonces escribo y me describo de muchas formas y me encuentro libre, como si de verdad estuviera vivo.
JUAN ARÉVALO.
Un golpe y otro más. Una voz que se atora en la garganta. Frente al espejo
el muerto ríe, su aliento empaña el cristal. La mierda desborda las alcantarillas,
el hombre del gamulan se detiene a observar a una mariposa que agita sus alas
entre el excremento, se ahoga,se asfixia,se muere, deja de aletear,
el hombre sigue su camino.
La farmacia aún está cerrada, un perro agoniza en una esquina, el semáforo
sigue en rojo, dos mujeres se saludan frente a un bar, alguna vez fueron amantes.
Un golpe y otro más. Un cuerpo que se tambalea, una bala perdida, la odisea de vivir
se termina, los teatros bajan los telones, nadie sabe que día es hoy, nadie sabe quién
morirá hoy.
Mamá se cansó de esperar, papá envejeció junto al alcohol, nadie lo escuchó maldecir,
nadie lo tomó enserio, nadie se toma enserio a nadie.
El hombre del gamulan saca dinero de su bolsillo y lo deja sobre el banco de una plaza,
los transeúntes traspasan su cuerpo, la vida es fría cuando no se tiene a quien abrazar.
Adentro, las pastillas están sobre la mesa, el suicidio de las hormigas parece insignificante
al lado de la soledad del payaso, que olvidó su sonrisa en una feria de supermercado.
JUAN ARÉVALO.
el muerto ríe, su aliento empaña el cristal. La mierda desborda las alcantarillas,
el hombre del gamulan se detiene a observar a una mariposa que agita sus alas
entre el excremento, se ahoga,se asfixia,se muere, deja de aletear,
el hombre sigue su camino.
La farmacia aún está cerrada, un perro agoniza en una esquina, el semáforo
sigue en rojo, dos mujeres se saludan frente a un bar, alguna vez fueron amantes.
Un golpe y otro más. Un cuerpo que se tambalea, una bala perdida, la odisea de vivir
se termina, los teatros bajan los telones, nadie sabe que día es hoy, nadie sabe quién
morirá hoy.
Mamá se cansó de esperar, papá envejeció junto al alcohol, nadie lo escuchó maldecir,
nadie lo tomó enserio, nadie se toma enserio a nadie.
El hombre del gamulan saca dinero de su bolsillo y lo deja sobre el banco de una plaza,
los transeúntes traspasan su cuerpo, la vida es fría cuando no se tiene a quien abrazar.
Adentro, las pastillas están sobre la mesa, el suicidio de las hormigas parece insignificante
al lado de la soledad del payaso, que olvidó su sonrisa en una feria de supermercado.
JUAN ARÉVALO.
viernes, 7 de julio de 2017
Sin saber quien soy, voy preguntando a los extraños que me cruzo por las calles,
como se llaman y donde viven ¿ Quién es usted ? ¿ Dónde vive ? Pero no obtengo
respuestas, solo indiferencias. Me sumerjo en un profundo silencio, en una depresión
agobiante y sin saber a donde voy, sigo preguntando a cada ser que se detiene frente mío
a observarme ¿ Quién es usted ? ¿ Es mi otro yo, mi hermano, mi padre o acaso mi abuelo ?
Pero el silencio invade cada poro de mi piel y la vergüenza me consume, como una lengua
va consumiendo, un triste helado de limón.
JUAN ARÉVALO.
como se llaman y donde viven ¿ Quién es usted ? ¿ Dónde vive ? Pero no obtengo
respuestas, solo indiferencias. Me sumerjo en un profundo silencio, en una depresión
agobiante y sin saber a donde voy, sigo preguntando a cada ser que se detiene frente mío
a observarme ¿ Quién es usted ? ¿ Es mi otro yo, mi hermano, mi padre o acaso mi abuelo ?
Pero el silencio invade cada poro de mi piel y la vergüenza me consume, como una lengua
va consumiendo, un triste helado de limón.
JUAN ARÉVALO.
--No hay nada más triste que la visión de las cosas abandonadas,
por más que uno no quiera verlas, están ahí, agonizando bajo una indiferencia
que no discrimina -- Murmura el pálido y antaño cuidador del cementerio,
mientras acaricia melancólicamente las marchitas flores, del macetero de su propia tumba.
JUAN ARÉVALO.
por más que uno no quiera verlas, están ahí, agonizando bajo una indiferencia
que no discrimina -- Murmura el pálido y antaño cuidador del cementerio,
mientras acaricia melancólicamente las marchitas flores, del macetero de su propia tumba.
JUAN ARÉVALO.
jueves, 6 de julio de 2017
Hay una lluvia que moja la piel hasta volverla un insípido desierto.
Hay dos formas de vivir y una sola muerte.
Entre los olvidados rieles las esperanzas se suicidan a plena luz del día.
Hay una barca encallada en las arenas del tiempo, un rostro que se apaga,
una brisa que huele a orquídeas, una soledad que no concluye nunca.
JUAN ARÉVALO.
Hay dos formas de vivir y una sola muerte.
Entre los olvidados rieles las esperanzas se suicidan a plena luz del día.
Hay una barca encallada en las arenas del tiempo, un rostro que se apaga,
una brisa que huele a orquídeas, una soledad que no concluye nunca.
JUAN ARÉVALO.
Finge una y otra vez, se mira las manos y vuelve acariciar mi pecho.
Sus piernas al costado de mis caderas, el vaivén, la soledad, el mido a llorar.
Cierra los ojos, balbucea, muerde sus labios, el sudor recorre sus pechos,
sus cabellos se desnudan en sus hombros...
No tiene nombre, lo perdió en un viento de otoño , ahora, solo sabe fingir.
JUAN ARÉVALO.
Sus piernas al costado de mis caderas, el vaivén, la soledad, el mido a llorar.
Cierra los ojos, balbucea, muerde sus labios, el sudor recorre sus pechos,
sus cabellos se desnudan en sus hombros...
No tiene nombre, lo perdió en un viento de otoño , ahora, solo sabe fingir.
JUAN ARÉVALO.
Hubo un momento en que empezaron a morirse las cosas, los días fueron oscureciendo
gradualmente, hasta que la mañana dejó de existir junto al mediodía la tarde y los arcoíris.
La tierra se fue desprendiendo de si misma, primero un continente luego otro y así hasta
desaparecer por completo.
El pasado que había estado observando todo desde un rincón del Cosmo, sintió nostalgias,
y comenzó a recordar con minuciosidad cada objeto, cada animal,cada árbol, cada ovíparo, cada bípedo,cada lágrima,cada sentimiento,cada acontecimiento alegre,cada acontecimiento trágico, cada guerra,cada invento,cada contradicción y así siguió recordando por siempre.
El pasado prevalece,el presente,el futuro no son más que experiencias vividas hace miles y miles de años atrás.
JUAN ARÉVALO.
gradualmente, hasta que la mañana dejó de existir junto al mediodía la tarde y los arcoíris.
La tierra se fue desprendiendo de si misma, primero un continente luego otro y así hasta
desaparecer por completo.
El pasado que había estado observando todo desde un rincón del Cosmo, sintió nostalgias,
y comenzó a recordar con minuciosidad cada objeto, cada animal,cada árbol, cada ovíparo, cada bípedo,cada lágrima,cada sentimiento,cada acontecimiento alegre,cada acontecimiento trágico, cada guerra,cada invento,cada contradicción y así siguió recordando por siempre.
El pasado prevalece,el presente,el futuro no son más que experiencias vividas hace miles y miles de años atrás.
JUAN ARÉVALO.
miércoles, 28 de junio de 2017
Los silencios que nadie quiere escuchar,se desangran en la carcomida piel de los infelices
que gritan desesperados,en la más absoluta oscuridad de la indiferencia humana.
¿ O acaso hay otra indiferencia ?
Los desnutridos invisibles rezan a un Dios de arcilla.
No hay abismos que no se puedan sondar, solo hay que saber acariciar la profundidad de una lágrima, en ella se oculta la verdad más infame, de todas las miserias ajenas.
JUAN ARÉVALO.
jueves, 22 de junio de 2017
Entre las raíces de las flores que más te gustan, descansa mi cuerpo, el cuerpo
que una vez supe vestir de ropajes y alegrías, el mismo cuerpo que un día envejeció
sin avisarme.
¿ Sabías que fuera del universo en que gravitamos, la noche dura dos minutos y el día cinco horas ?... ¿Sabías que en esa cinco horas, los relojes todos hacen sonar al unísonos sus despertadores y las aguas de los ríos hablan todos los idiomas ?
¿Sabías que dentro de tus ojos hay una vida que se muere por nacer ?
Una paradoja, una mala jugada del destino, una ironía de la existencia.
Todo tan absurdo, tan real, tan simple, tan insondable...Tus ojos, la vida,
yo, la flor, el miedo a amar y el inerte silencio de las estatuas.
JUAN ARÉVALO.
Entre tanta sabiduría poética voy debajo de los
miércoles, 21 de junio de 2017

La sirena de las flores
La realidad, suele ser un laberinto, una ciudad en ruinas de donde
no se puede escapar. El alma humana queda vagando por senderos
de cristales y de sombras.
El cuerpo se aleja sin previo aviso, como un objeto que cambia de forma,
se va pudriendo...Se muere.
Cuando la realidad se vuelve un profundo río de lágrimas, el alma
aflora de las profundidades, como una sirena que vende flores a los muertos,
después de haberlos hechizado con su canto.
JUAN ARÉVALO.
lunes, 19 de junio de 2017
Abrigo.
Te has quitado el abrigo y con él las ganas de llorar.
Te has vuelto un niña en mis brazos, y en mi pecho tus
lágrimas se vuelven pequeñas estrellas que dicen reír...
No entiendo que hay dentro de la botella que al frotarla,
las sonrisas salen de ella y se pegan todas a tus labios.
No entiendo que hay en tus oídos que cuando los beso,
mis oídos escuchan miles de sonidos que nunca han escuchado.
Te has quitado el abrigo y con él todos los miedos.
Te has vuelto mi espejo, mi reflejo, mi Ángel de la guarda, mis costados todos.
Te has quitado la blusa,tu vestido, tu ropa interior, tu soledad...
Me has hecho el amor sin tocarme, me has dado las llaves de tus cinismos
me has condenado a tus aromas, a tus aguaceros, a todas tus uñas.
Me has atado a la espera de verte volver ya sin abrigo y con una maleta
repleta de esperanzas y vidas nuevas.
JUAN ARÉVALO.
He decidido...
Una ráfaga de recuerdos cubrió las rendijas de las ventanas, cubrió el sol
y una parte de la luna.
Te prometo que un día volveré a ti, no sé cuando, no sé a que hora, pero
si sé, que volveré...
Entre malabares y envases de temperas usados voy describiendo cada uno
de tus cabellos, donde la historia comienza a desglosar el tiempo.
Ahí,donde los unicornios que una tarde pintamos con nuestras manos desnudas,
en medio de un invierno frío vuelan con cada partícula que los rodea.
En ese lugar, donde descubrí que había un montón de palabras mías, que nunca te había escrito...
He decidido volverme nada, ser un diario viejo abandonado sobre una mesa de luz
de una habitación que nadie usa.
He decidido morir lejos de tus olvidos, he decidido partir ahora, mientras duermes...
JUAN ARÉVALO.
domingo, 18 de junio de 2017
Llueve...
Te frenas junto a la puerta donde nos matamos a besos
una noche de noviembre.
Te frenas junto a la puerta donde las esperanzas fueron tejiendo los primeros sueños
que habitamos, sin saber que un día desaparecerían entre la calma de una niebla invernal.
Ya no ríes como esa noche, donde tus labios dibujaban mi universo y en él bailamos bajo una fuerte lluvia...Te desnudé de piel y en tus huesos anidé para siempre.
Te has vestido de nostalgia, tus manos sostienen el picaporte de la puerta,
una pequeña lágrima se asoma sobre las pupilas de tus ojos...Te has vestido de tú, dejando escondida a la mujer que una noche de noviembre, bajo una intensa lluvia me dijo a los oídos,que tenga cuidado, que no me enamore, que cuando se quiere es inevitable el sufrimiento...
Llueve dentro mio, bajo mi piel, en los dedos de mis pies...Llueve y tú te vas sin paraguas,con una mirada que ya no tiene el brillo de las estrellas...
JUAN ARÉVALO.
Te frenas junto a la puerta donde nos matamos a besos
una noche de noviembre.
Te frenas junto a la puerta donde las esperanzas fueron tejiendo los primeros sueños
que habitamos, sin saber que un día desaparecerían entre la calma de una niebla invernal.
Ya no ríes como esa noche, donde tus labios dibujaban mi universo y en él bailamos bajo una fuerte lluvia...Te desnudé de piel y en tus huesos anidé para siempre.
Te has vestido de nostalgia, tus manos sostienen el picaporte de la puerta,
una pequeña lágrima se asoma sobre las pupilas de tus ojos...Te has vestido de tú, dejando escondida a la mujer que una noche de noviembre, bajo una intensa lluvia me dijo a los oídos,que tenga cuidado, que no me enamore, que cuando se quiere es inevitable el sufrimiento...
Llueve dentro mio, bajo mi piel, en los dedos de mis pies...Llueve y tú te vas sin paraguas,con una mirada que ya no tiene el brillo de las estrellas...
JUAN ARÉVALO.
lunes, 20 de marzo de 2017
Armó su bolso una mañana y me dijo adiós, mirándome fijo, como buscando
algo en mis ojos, una duda, un reproche, un "lo siento". Pero en verdad
nada había pasado. Los días iban y venían, siempre despejados, no hubo
tormentas ni fuertes vientos, solo palabras repetidas que ella despintaba y volvía
a pintar con sonrisas y lágrimas.
No quise preguntar nada, a veces muchas preguntas terminan por desatar una
fuerte discusión, y todas las vidas y todos los días se vuelven negros y la lluvia
comienza y no hay quien la pare. Dicen que el tiempo hace del amor una fría rutina,
la llama que lo enciende se va aplacando y una vez extinguida es mejor la distancia.
Ella nunca supo fingir, no lo necesita no le importa adular o ser adulada.
Hoy en la mañana creí escuchar su voz en la vereda, me asomé por la ventana, la
soledad se manifestaba en papeles y hojas secas que el viento sometía a su gustó.
En algún lugar del mundo, ella está sonriendo, pensando, llorando, acumulando
tristezas o haciendo el amor con los recuerdos. Sé bien que un día volverá, quizás
con la piel un poco arrugada,con los cabellos más largos y los ojos tenues,
y las uñas de sus manos sin pintar.Con algo de melancolía me dirá que me quiere
y que nunca dejó de hacerlo. Lo sé, sé que un día volverá y con ella la vida retomará
su andar por toda la casa, una vez más.
JUAN ARÉVALO.
lunes, 27 de febrero de 2017
El deseo
Pasó toda su vida cuidándose de si misma.
El miedo cobijaba sus palabras y en cada latido que surgía
de su corazón la verdad iba asomando como un poema que se va escribiendo.
Tenía las acciones del día anotadas en una libreta. Cada cosa que hacía las iba
borrando, como se van tachando los días en los viejos calendarios.
Suprimió su juventud sin remordimientos y en su rostro la fría indiferencia
acunaba el silencio de una vida flagelada.
Cuando sonaron las primeras campanadas anunciando el año nuevo y los niños
apresurados corrían a abrir sus regalos, una inesperada nevada cubrió la ciudad
en segundos. Todos se miraron asombrados. Algunos sintieron como el frío de
la muerte acariciaba sus pies.
Ella, sentada en rincón tarareaba una melodía que nunca había escuchado.
Su cuerpo fue trasmutando, la vejez retrocedió años, la belleza retornó a su piel
y el mundo que la rodeaba se desvaneció por completo.
Ahora, parada en una colina, observa como los niños ríen al desenvolver los obsequios
mientras escucha, con una tierna sonrisa, los fuegos artificiales que colorean los cielos
como bellas estrellas fugaces.
JUAN ARÉVALO.
A mi madre
--No detengas tu rumbo -- Dijiste y te llamaste al silencio.
Después de algunos años entendí aquellas cuatro palabras.
Hoy, en medio de tanta intolerancia puedo sentir tu tristeza
y el porqué de tu voz anclada en el valle de negrura infinita.
¿ Y qué importa que lloren los sauces ?
¿ Y cómo encender la llama de la vela que entibiará a los espíritus,
qué dentro de ti dormitan ? .
Mis voces, todas las que tengo, te llaman en la plenitud del día
y en las opacidades de mis sueños hechos insomnios.
Mis soledades, todas las que poseo, imploran por ti
en las horas ocultas del sol y de la luna.
Mis vestiduras, las que me pertenecen solo por conveniencia
con la estética colectiva y de la locura escondida
dentro de rostros que lloran como niños, cuando nadie los mira.
Vestiduras que se desgarran por toda la casa
dejándome desnudo, como una violeta muriendo en un fangoso lago.
¿ Y porqué hay muros invisibles dentro de las viñas dividiendo las uvas negras de las verdes ?
¿ Porqué hay nostalgias que gimen sobre los cobertizos ?
¿ Porqué se renuncia a la vida si aún no se está muerto ?
¿ Porqué llueve en los labios y en los ojos la nada se extiende como hiedra venenosa ?
No hay cadalsos que no lloren sangre.
Se cortaron los hilos de las marionetas
las miradas narran historia de encierros y sumisiones.
Cansados instantes se revuelcan entre el estiércol de las mariposas
que deambulan solitarias
como sabias y hermosas ladronas de esperanzas.
Te pronuncia la vastedad en su fantasmal eco.
Cantan los buitres que reposan sobre los esqueletos de los soldados caídos.
Te llamo desesperado desde mi destierro. Confronto la desolación
desde mi pequeña casa que yace hundida entre las secas malezas.
Enmascarada la muerte besa tiernamente a la dormida.
La soledad esgrime una filosa daga entre las piedras y el polvo.
Tú vives tu muerte cíclicamente,
la reencarnación brillando en todo su esplendor.
Mueres y naces, naces y mueres al unísono con los parpadeantes ojos
por las mañanas cuando despiertan, por las noches cuando se cierran al dormir.
Sobran los espejos, el rostro envejece rápidamente
los cabellos se vuelven blancos y las palabras ceden su lugar a los recuerdos.
Frágil mistura la de los creyentes más fervorosos
después de la noche las aguas pierden sus espumas y sus cristalinos azules.
Herido, un pájaro reposa su agonía en un rosal
sabiendo que va a morir empieza su trino
como una súplica perversa.
El dios de los pájaros descansa cómodamente en su lujoso nido.
-- No detengas tu rumbo -- Dijiste y te llamaste al silencio.
La distancia se acorta, bailan felices las gotas de lluvia
dentro del cuenco de lágrimas.
JUAN ARÉVALO.
--No detengas tu rumbo -- Dijiste y te llamaste al silencio.
Después de algunos años entendí aquellas cuatro palabras.
Hoy, en medio de tanta intolerancia puedo sentir tu tristeza
y el porqué de tu voz anclada en el valle de negrura infinita.
¿ Y qué importa que lloren los sauces ?
¿ Y cómo encender la llama de la vela que entibiará a los espíritus,
qué dentro de ti dormitan ? .
Mis voces, todas las que tengo, te llaman en la plenitud del día
y en las opacidades de mis sueños hechos insomnios.
Mis soledades, todas las que poseo, imploran por ti
en las horas ocultas del sol y de la luna.
Mis vestiduras, las que me pertenecen solo por conveniencia
con la estética colectiva y de la locura escondida
dentro de rostros que lloran como niños, cuando nadie los mira.
Vestiduras que se desgarran por toda la casa
dejándome desnudo, como una violeta muriendo en un fangoso lago.
¿ Y porqué hay muros invisibles dentro de las viñas dividiendo las uvas negras de las verdes ?
¿ Porqué hay nostalgias que gimen sobre los cobertizos ?
¿ Porqué se renuncia a la vida si aún no se está muerto ?
¿ Porqué llueve en los labios y en los ojos la nada se extiende como hiedra venenosa ?
No hay cadalsos que no lloren sangre.
Se cortaron los hilos de las marionetas
las miradas narran historia de encierros y sumisiones.
Cansados instantes se revuelcan entre el estiércol de las mariposas
que deambulan solitarias
como sabias y hermosas ladronas de esperanzas.
Te pronuncia la vastedad en su fantasmal eco.
Cantan los buitres que reposan sobre los esqueletos de los soldados caídos.
Te llamo desesperado desde mi destierro. Confronto la desolación
desde mi pequeña casa que yace hundida entre las secas malezas.
Enmascarada la muerte besa tiernamente a la dormida.
La soledad esgrime una filosa daga entre las piedras y el polvo.
Tú vives tu muerte cíclicamente,
la reencarnación brillando en todo su esplendor.
Mueres y naces, naces y mueres al unísono con los parpadeantes ojos
por las mañanas cuando despiertan, por las noches cuando se cierran al dormir.
Sobran los espejos, el rostro envejece rápidamente
los cabellos se vuelven blancos y las palabras ceden su lugar a los recuerdos.
Frágil mistura la de los creyentes más fervorosos
después de la noche las aguas pierden sus espumas y sus cristalinos azules.
Herido, un pájaro reposa su agonía en un rosal
sabiendo que va a morir empieza su trino
como una súplica perversa.
El dios de los pájaros descansa cómodamente en su lujoso nido.
-- No detengas tu rumbo -- Dijiste y te llamaste al silencio.
La distancia se acorta, bailan felices las gotas de lluvia
dentro del cuenco de lágrimas.
JUAN ARÉVALO.
domingo, 19 de febrero de 2017
viernes, 17 de febrero de 2017
Festín.
Corre la niña encantada por melodías que nadie más escucha.
Corre,suelta sus cabellos, éstos caen sobre el aire que va absorbiendo
cada partícula de su rostro.
El tren detiene su viaje, los andenes mueren olvidados.
Los colibríes agitan sus alas.
Ella se confiesa ante el señor, desvarío de un alma que no tiene donde esconderse.
Cortinas de humo no permiten ver los jardines florecidos,
nacidos de una lágrima perdida, semilla de carne y de sangre.
Se detiene la infante, una hilera de bancos abarcando la inmensidad.
Bancos de arenas que dan descanso a los que se fueron sin confesarse.
Amamanta la soledad a los raídos cuerpos que cuelgan de un cielo oscurecido.
La juventud hace tiempo que ha envejecido, hambruna en medio del desierto.
Desierto en medio de la ciudad.
La niña vuelve a correr, muchedumbres con antorchas gritan al unísono.
Y tú, velando a oscuras a los que torturaron con sus manos,
perdidos de perdones deambulan. Perdidos y vejados por su misma maldad.
Tú agonizas entre los cielos verdosos de tus edenes que fueron profanados
por los ángeles bellos en estéticas .
La niña te ignora, ella no tiene contemplación sobre tus milagros
ella no sabe de ti y te abandona entre tus pecados disfrazados de amor.
Un fuego arrasa con el valle de los solitarios
suenan clarines, caridad de un tiempo muerto, lazos de fuego
penetran las almas...La niña llora y se abraza a un amuleto de huesos .
Quimeras rodean a la niña, voces lujuriosas
impregnan su aliento en los ojos desorbitados que ya no lloran.
Inertes pupilas reflejan el festín de la locura.
JUAN ARÉVALO.
jueves, 16 de febrero de 2017
Tantas codicias que abundan
tantas caricias que mueren...
Abarcan siglos las sombras
árboles entristecidos dejan
caer sus hojas como pequeños
atributos no concebidos.
Opacidad de muerte
de distancia, de adioses
opacidad de huesos
de vientres
de horas solitarias
de cuerpos inertes.
Altares de apagadas velas
orgías sangrientas
corazones tangibles
latiendo fuera de la piel
prosternados juramentos
rapaces aves sin alas.
Oh, vida que nace de la muerte
y del viento se alimenta
ración de ojos
piernas, brazos,labios
forman los equilibrios
de la existencia,
suicidios de consuelos
voces que aturden por las noches
la eternidad huye
dejando ruinas sobre ruinas.
JUAN ARÉVALO.
miércoles, 15 de febrero de 2017

Estabas atrapada en ese callejón, buscando lo que un día
perdiste sin darte cuenta. Sudabas como las primeras margaritas
y en tu piel reinaba el perfume de la inocencia recién corrompida.
Me miraste y tus labios mordieron las palabras y mis manos
con un ademán invisible despejaron las culpas y los reproches.
En un cerrar de ojos te sentaste en aquella silla y como toda una
mujer de la noche comenzaste a actuar para mí...
JUAN ARÉVALO.
martes, 14 de febrero de 2017

El sentimiento brotaba de cada lado de sus mejillas
como una llovizna de ojos sin lágrimas. Sus años la habían
atrapado dentro de una invisible jaula cuyos barrotes contenían
la vida y la muerte. Un día, sin quererlo abrió la puerta de aquella celda
que tanto le había negado y contempló asombrada el mundo exterior
que se desangraba en inútiles guerras y amores infieles.
No soportó tanto desprecio amontonado como una montaña de estiércol y sin dudarlo volvió a
su jaula, no sí antes acariciar una hermosa paloma que posada en sus manos moría de soledad.
JUAN ARÉVALO.
martes, 17 de enero de 2017

Soy lo que temes y lo que desprecias.
Soy la raíz de la vida, y soy tu sangre y soy las edades todas de tu existencia.
No hay surcos en mi piel que no hablen y no hay palabras
en mi boca que no aturdan. Soy la conciencía de los días
y el despertar de la muerte. Soy el dueño de la noche y soy
el dueño de tu destino...Algunos me llaman tiempo...
JUAN ARÉVALO.
lunes, 16 de enero de 2017
domingo, 15 de enero de 2017
miércoles, 11 de enero de 2017
Los dos rostros miran por la ventana.
--Se viene la lluvia --
-- ¡Así parece !--
-- Antes, cuando aún no había grises y todo era una sola inmensidad
amaba la lluvia. Pero ahora me sale a nostalgias --
-- ¿ Y acaso la lluvia no es un viejo calendario que vuelve a renacer sus ya, vividos días
en nuestras almas ?--
-- Nunca lo había visto de esa forma. ¡ Pero sí, es un viejo almanaque...!--
Ambos se toman las manos y callan. La lluvia comienza...
JUAN ARÉVALO.
No hay ninguna duda para ella. Todo es una galleta con azúcar .
Se desnuda en medio de la sala y danza melancólicamente.
Sus brazos acarician el aire, sus ojos tienen el tenue brillo de la promesa rota.
Toda una vida se desgarra y sangra...Invisiblemente sangra.
El dolor se materializa en la piel, en cada poro, en cada lunar, en
cada cabello...El eco la invade y le hace el amor, penetra su carne y
hunde su fantasmal daga en su pecho, y no hay miradas que la vean llorar.
Danza y su cuerpo se va empequeñeciendo y los años vn retrocediendo,
uno a uno...Veranos,otoños, inviernos,primaveras. Dios es solo para los
creyentes y el desdén para los que aman...
Danza y sus descalzos pies rozan las gradas de su agonía y cierra sus ojos
y se ve a si misma, la melodía se detiene...
--Todo es una galleta con azúcar-- Se consuela, mientras se vuelve a vestir.
JUAN ARÉVALO.

MISTERIO.
El tiempo siempre impredecible. No hay agujas que detengan
el andar de los corazones enamorados ni el ojo siempre atento
del destino.
El tren se de tubo entre la espesa niebla y el olor a olvido recién derramado.
Dos cuerpos que se ignoran y un gusto amargo en sus bocas. Todo está bien
planeado y no hay dudas ni reproches. La muerte se balancea entre los caños
que sujetan las farolas, siempre tan paciente, siempre tan silenciosa.
Un sielncioso disparo se escucha en la profundidad de la niebla, un cuerpo que cae rendido
ante la nada...Pasos que se alejan entre las sombras que murmuran lo que la conciencia
calla. El mudo reloj observa fríamente, como los dos amantes se abrazan y perpetúan
su amor entre lágrimas y juramentos.
JUAN ARÉVALO.
martes, 10 de enero de 2017
Siempre fue una mujer solitaria, embarcada en utopías, en fantasías tontas que
la obligaban a cerrar los ojos . Pero siempre que lo hacía, sus labios sonreían y suspiraban
lo hacían con tanto placer que los dueños de la coherencia y la verdad
la miraban asombrados y hasta con miedo. " Loca "...No es más que una delirante,
una loca que no tiene cura, afirmaron todos con vehemencia. Entonces la confinaron a
pasar el resto de su vida en una celda de un viejo hospital para enfermos mentales.
Pero a sus risas y a sus suspiros no pudieron encerrarlas ni encerrarlos .
Sus sueños,sus utopías, sus fantasías venían a rescatarla a cada momento...
Al cerrar sus ojos ella era libre, surcaba cada parte de la inmensidad
y acariciaba con la punta de sus dedos al mismisimo viento que la envolvía con sus brazos
perfumados de todos los aromas del universo, que luego se volvían todos las aguas y todas
las arenas ...Los muros se volvieron obsoletos .
Hoy fui a visitar su tumba, y entre las flores que le dejan los cuidadores
una mariposa de todos los colores, mágicamente revoloteaba, en todas las direcciones.
JUAN ARÉVALO.
Con dulzura tomó su cuerpo entre sus brazos
y la llevó a su lecho. La desnudó con delicadeza
y con paciencia, la fue recorriendo con sus dedos.
Tan frágil se veía la mujer, que con suavidad él
le abrió sus piernas y amó su sexo con pasión y sutileza.
Ella dejó fluir su dulce jugo, mientras gemía de placer...
JUAN ARÉVALO.
Sé tocan los cuerpos. En el silencio de la noche
los cuerpos se acarician.
Perdidos y queriendo encontrarse
los cuerpos se chocan sutilmente...La temperatura del ambiente
va creciendo. Las luces de la ciudad se filtran por las cortinas
iluminado apenas una parte de la habitación.
Los besos se amontonan en las bocas, la salivas se mezclan
con los sonidos rompiendo los silencios.
Se aman,se frotan sus sexos, impunemente se entregan uno al otro.
La piel suda y los contornos de la carne van siendo corrompidos...
Intenso es el duelo, un enfrentamiento sin perdedores, la pasión se
adueña de la coherencia y todo es necesario para calmar la lujuria
que nace de sus entrañas y aflora en sus ojos, en sus pechos, en
las yemas de sus dedos...Lascivia y descontrolada fusión que va escribiendo
minuciosamente los cuerpos. Cada centímetro de piel es recorrida
por lenguas y labios que mojan y muerden...El dolor se trasforma en
placer. Embestidas que penetran la húmeda profundidad...
El amor en todos sus matices...No hay dios, no hay miedos, no hay crueldad
solo goce...Las palabras callan dejándoles lugar a los gemidos.
El final se acerca, las manos aprietan la cinturas...De pronto un liquido
espeso surge de entre los vientres...Alaridos y luego, silencio...
La noche se va aclarando. Las calles retornan sus diarios rituales de miradas
perdidas y sueños mutilados....
JUAN ARÉVALO.
viernes, 6 de enero de 2017
La encontré sentada entre la amapolas. Sus dedos acariciaban una
mariposa muerta. Sus ojos atravesaban los confines del mar blanco
que se mecía en la soledad más absoluta.
Un gran y profundo canal daba de beber a los pequeños conejos que
cansados de sus paseos, se detenían a saciar su sed.
Cada trozo de ese momento se quedó para siempre en mis pensamientos.
La miré como se miran las obras más majestuosas . Ella no parecía interesada
en mí. La lejanía de su mirada se tornaba un domingo de otoño, cuyas tardes
se rinden ante la silenciosa muerte.
Apasionado por las aves de cantos melancólicos, me dispuse a seguir mi camino
bajo el cielo celeste que nos cobijaba. Cuando en un despertar maravilloso, me dijo
que ya era hora de levantar el vuelo seguido de un sollozo que luego fue una una
risa la cual acarició mi dudas, mis miedos, desvaneciéndose en el viento fresco.
Me volví y acoplado a sus lágrimas conté los botones de su blusa y las pecas de
su rostro...
JUAN ARÉVALO.
Todo es una sutil llovizna de casualidades. Cada encuentro
cada mirada, cada vida y cada muerte.
No hay instantes que no hayan sido planeados. No hay palabras
que no hayan sido escritas antes de escribirlas.
Las nubes negras que se amontonan en el cielo no son más que lágrimas
dentro de un nefasto vientre. Lágrimas a punto de nacer y mojar con sus agónicas
almas los cuerpos, las calles, los edificios, las casas.
No hay dolor que no haya sido vivido. Esa extraña forma de sentir cuando
todo se vuelve nada.
Intercambios de miradas, de preguntas, de amuletos sin suertes.
Inútiles caricias fecundando tristezas. Tristezas que ya fueron vividas .
La muerte no es más que un silencio dentro de un enorme silencio que aturde
con sus alaridos. No hay ojos que no lloren bajo las estrellas sin párpados ni
hay cuerpo que no se mutile entre la negra y espesa niebla del olvido.
¡Oh! Ariana, cuando todo se cae y las horas se vuelven cárceles apresando las esperanzas,
humillando las risas y atosigando el andar...Cuando el sol se nubla y las aves se vuelven
negros cuervos, cada cicatriz vuelve a sangrar.
Diluvios de días inundan el centro de está vida que ya no tiene pasado, presente ni futuro.
Ya no estás estando siempre. Ya no amas, amando siempre. Ya no vives, viviendo siempre.
No pidas clemencia, no pidas colores, no pidas paz sí ya no hay nada que dar.
JUAN ARÉVALO.

LA FOTOGRAFÍA.
La noche se detiene. Las calles pierden toda movilidad.
El andar de los cuerpos se perpetúa en una fotografía.
Solo el silencio desliza su melancolía sobre las infértiles esperas.
Sorprendida en medio de una mágica lluvia de estrellas, la desprevenida muerte
refleja su oscuro cuerpo.
JUAN ARÉVALO.
DOS CUERPOS
Las palabras desnudan lo que siente y en ellas el cuerpo
se marchita como una rosa en medio del desierto.
Su piel traspira los últimos deseos de la última noche.
Su amante, no más triste que ella se deja llevar por las lágrimas
del tiempo y por las caricias de su amor.
En el lecho, las almas se aman con delicadeza.
Con mucho cuidado para no romperse, para no quebrarse entre ellos.
No hay lugar para el mañana, otoños que ya no verán otro invierno
perfumes que ya no perfumaran otra mañana.
En sus vientres las esperanzas nacen y mueren
en cada embestida, en cada contracción, en cada gemido.
Los amantes se retuercen entre las sábanas, dos en un solo cuerpo
un cuerpo en una sola vida.
Un volcán que se creía extinto vuelve a resurgir.
La carne se harbe, una espesa lava baña los sexos de los infelices
que se miran y se besan y ríen y lloran en pos del amor.
JUAN ARÉVALO.
lunes, 2 de enero de 2017
CAPITULO 45
Las luces brillaban como exangües estrellas.
Las miradas de los otros eran espejos empañados por el aliento
del tiempo. Los botes de basura nos brindaban el otro lado de la
belleza, esa que se parece a limosna y huele a perfume baratos en
envases importados. El tren detenido y las marchitas flores del
macetero del café nos daban la sensación de muerte avejentada,
de sangre seca, de óxido mal pintado.
El reloj en la pared y el sol que se escondía bajo el manto del atardecer.
Los pasajes en los bolsillos junto al documento. El miedo a lo desconocido
y el cinismo religioso que se contradecía en los embriagados labios de un fiel
cristiano que bebía sentado en frente de nosotros.
Sin disimular tu enfado por la espera me devolviste la mirada. Tu rostro
tenía el semblante cansado. Sin pensarlo tomaste mi mano y te pusiste a llorar.
Nunca supe el principio de aquel llanto. Nunca pregunté.Nunca me lo contaste.
No sé cual fue la causa que nos fue alejando. Solo hubo un intercambio de palabras
y un beso en las mejillas. Después el silencio, los insomnios, las máscaras, los
desconocidos transeúntes y el miedo a la soledad.
Cuando cierro los ojos ya no te veo. Es cierto por ratos te extraño, me haces falta.
Por ratos apareces y me besas, me llevas a tu mundo y me cuidas en secreto.
Por ratos no existes en mí.Nunca te he conocido. En mi piel no hay rastros de ti
nunca me has tocado.
JUAN ARÉVALO.
Todas esas estúpidas cosas que envuelven a las esperanzas
sometiéndolas a vanas cualidades del invisible dialecto del
tiempo y sus circunstancias.
Toda una vida en decadencia. Despertarse y verse al espejo.
Lagañas,el cabello todo revuelto y el mal aliento. Ya estamos muertos antes de
salir a la calle. Simples fantasmas que deambulan por las veredas, dando
paso a otros fantasmas que no saben que ya han perecido.
Pisar despacio, con temor a no dañar a las sombras que vienen con nosotros.
Tú y el licor de anoche. Tú y el desenfreno de tus labios. Tú y solo tú.
Mis anteojos se empañan y no puedo ver a centímetros de mí. Me los quito,
los limpio con mi pañuelo, los vidrios se rompen. Suspiro y te maldigo,
te someto a vulgaridades, no tengo limites. Te odio sin prejuicios.
Tú y tu cuerpo dormitan plácidamente. No hay horas ni trabajo.Solo tiempo
muerto. No tienes obligaciones ni te importa tenerlas, te ríes con torpeza y
juegas con los restos del amor que guardas en un oscuro lugar de tu carne.
Tú y tus manías. Tu rol de amante, de señora adinerada. De esposa fiel, de mujer
herida, de loba hambrienta. Tú y tu falsa filantropía. Tus modales rebuscados, tus
dialectos inentendibles.
Duermes, sin miedo a despertar en la soledad de la soledad que te cubre.
No veo nada, los anteojos rotos en mis manos,el oleaje humano que me arrastra
a lugares que no conozco. Un sin fin de rostros borrosos y el ruido de los autos
que me aturden.
Tú, siempre tú aferrada a mi piel y a mis pensamientos. Tú, tan metida dentro mío, tan profundamente arraigada a mis entrañas. Tú y tus tristezas, tus miedos escondidos dentro
de un pequeño frasco de mayonesa.
Silenciosamente caen las hojas de los árboles, como tus ropas cuando me seduces.
Cada cosa que me rodea es una metáfora de tu vida.
Sin motivos te odio. Sin entender tus otras vidas te odio. Te odio con un odio necesario,
con un odio que no duele, que no rasga la piel ni hurga las heridas autoinfringidas de otro
tiempo.
Mis vulgaridades no tienen cuerpos ni almas.Son esperanzas que fueron envejeciendo.
Ya no tienen fuerzas ni escupen miserias.
JUAN ARÉVALO.
domingo, 1 de enero de 2017
FLORA
Juntábamos pedacitos de tiempo dentro de botellas vacías que luego arrojábamos al mar
y que sin preocupaciones, se dejaban llevar por las ociosas mareas que se perdían dentro
de una lejanía misteriosa, que desangraba melancólicamente en un cielo rojizo, que por
momentos se volvía azul, gris, cuerpo, muerte...
Luego, cuando las botellas se perdían de nuestras miradas, nos marchábamos.
La tristeza se apoderaba de nuestras pieles y muchas veces moríamos en aquel lugar.
Después,sentados en un bar descifrábamos las edades de la gente que ignorando nuestros
juegos, pasaban por delante nuestro, con sonrisas a veces compradas, otra veces nacidas
del viento y algunas veces solo reían .
El café se enfriaba dentro de las blancas y diminutas tazas. Flora juntaba con cuidado
las sobras de pan que guardaba en su bolsita rosa con figuras extrañas. Bolsita que un día encontró
no sé donde y emocionada por su hallazgo reía y entonaba cantos de amor que yo no podía entender. Mi imaginación es cruel y demasiada acotada.
Al salir del bar caminábamos a la plaza, cuando llegábamos al centro de su vientre, ella metía sus manos dentro de su bolsita tomando los trozos de mendrugos y como un árbol que se extiende dentro de la nada, estiraba sus brazos, cerraba sus ojos, sus manos se iban abriendo lenta y sutilmente, como pétalos que van despertando una mañana cualquiera. La vida no tiene días, no tiene horas, no tiene orden, solo nace y se desarrolla frente a nuestros ojos...Las palomas venían de todos partes y una a una se iban reposando sobre sus brazos picoteando cada trozo, cada miga de pan que Flora, en su inocencia les había guardado.
Flora...Flora tan mía, tan grande y tan niña. Tan casta como corrompida...
JUAN ARÉVALO.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
