martes, 30 de enero de 2018

Omnipotentes se levantan
tomando lo que les fue saqueado.
Irreverentes se consumen en hogueras encendidas
por los cuatro vientos.
Inexpertos amantes de la alquimia
bufones de la mediocridad, arcaicos cuerpos celestiales.
Parábola del amor, solsticio de verano
impetuosos mares , paroxismos de dolor traspasando toda verdad.
El ferviente amor fluye por sus venas,
hambrientas he incontrolables pasiones
lascivas efervescencias contaminándolo todo.
La maldita muerte se siente amenazada
la inmortalidad lucha ferozmente contra leones de fuego
en el lecho, los amantes perpetúan su idilio.

JUAN ARÉVALO.






La verdad desangra  entre fragmentos de vidrios.

Buscó la ropa interior que más le seducía, contuvo el aliento
mientras se miraba al espejo, no tenía nada que ocultar. Se sentía
segura, hermosa, única. Por un momento su alma sollozó, su piel
se cubrió de pequeños fragmentos de historias. La vida la sorprendía
una vez más.
Nadie se detiene a observar el dolor ajeno, nadie comprende lo que
hay bajo la piel del que agoniza, todos pasan de largo ignorando las
lágrimas que mueren sobre el pavimento.
Hay reflejos en el espejo que nos dicen quiénes verdaderamente somos,
qué se oculta bajo las máscaras, qué pensamos y qué sentimos.
Ella prefirió la oscuridad antes que las miradas prejuiciosas. Dentro de su
habitación creó un mundo solo para ella. Los inquisidores están en todas
partes buscando las sobras de los infelices, sin misericordia hunden sus uñas
en la mierda y escarban y escarban hasta que el dolor y la culpa satisface
sus miserables vidas.
Carolina danzó al ritmo del humo del cigarrillo, que melancólicamente moría 
entre las rendijas del cenicero. Su ropa interior la enamoraba, no era una más.
Detuvo su danza, tomó sus cabellos,de apoco fue quitando la peluca, el aire
asfixiaba, la noche apagaba sus estrellas, los paseantes uno a uno detenían su andar,
dentro de una pequeña botella un diminuto barco yacía destrozado.
El puto miedo de ser lo fue torturando, ahora Carolina dormiría por siempre.
La semilla nunca germinó, las flores nunca vieron el sol, su gato nunca se había
marchado.
Tomó el espejo y lo arrojó con furia contra la pared, la verdad se
quebró en pedazos.
La vida permanecía inmóvil, aterrada, silenciosa, vulnerable...

JUAN ARÉVALO.



martes, 23 de enero de 2018

El pacto

Lo pactado se llevaría acabo después de la medianoche.
Ella sabía que no le quedaba mucho tiempo, una extraña
enfermedad la estaba apagando. No quería sufrir, y había
pagado para no sentir dolor. Como de costumbre preparó
el café, las pastillas para dormir y el libro que había elegido
releer por última vez. No tenía ninguna clase de miedo, nunca
sintió temor por nada. Tomó su café, terminó de leer y se recostó
sin desvestirse. Miró las pastillas, sonrío.
Él, entró sigilosamente, subió las escaleras con mucho cuidado,
una vez frente al dormitorio suspiró varias veces, del otro lado de
la puerta la tragedia definiría su historia.
Cerró los ojos y tomó el picaporte, lentamente fue abriendo,
el olor a humedad se dispersó por toda la casa.
La electricidad había sido anulada.
Contó los pasos, se detuvo al llegar a la cama, por un momento
sintió deseos de volver atrás. Poco a poco se fue desvistiendo, su juvenil
cuerpo nunca había sido corrompido por la carne.
Ella aparentaba dormir.
El instinto de procreación no da lugar a reproches.
Algo tembloroso desnudó a la agonizante, y embistió con furia.
Una vez concluida su tarea tomó la daga debajo de la almohada, el remordimiento
corría desesperado por su cuerpo, por sus lágrimas, por la filosa hoja que se abría
paso entre los pechos de la mujer.
El tic tac del reloj se detuvo bruscamente.

JUAN ARÉVALO.

domingo, 21 de enero de 2018

Paradoja.


¿ Qué pasaría si encontrarán los dos mejores jugadores del mundo cara a cara ?
Uno, el arquero invencible, al que nunca le hicieron un gol. Un arquero que
por naturaleza es imbatible en los penales.
El otro, un goleador que nunca falla, un goleador nato. Un goleador que
por naturaleza está destinado a salir siempre victorioso en los penales.
¿ Sería un duelo eterno ? ¿ Se atrevería la muerte a interponerse entre ambos ?

Anoche soñé que yo era el único espectador de esta paradoja.
Me vi en todas las etapas de la vida, infancia, niñez, adolescencia,
juventud, adultez, ancianidad.
Lo curioso de todo, es que los protagonistas principales seguían igual de joven
que al principio del encuentro. La monotonía empezaba a lastimar mis ojos, mis
reflejos fueron perdiendo lucidez. Creo que habían pasado varios años, cuando
desperté, mi pelo, mi voz, mis párpados, mis codos, mis esperanzas y mis piernas
habían envejecido. Tanto habían marchitado, que nunca más pude levantarme
de aquella cama que aún hoy sigue aferrada en el segundo piso, de aquel viejo
hospital que hace tiempo  fue demolido.

JUAN ARÉVALO.
Mi mundo esterilizado

Todo lo blanco con el tiempo se va cubriendo de polvo,
una capa y otra más hasta que la blancura desaparece.
La castidad es corrompida, lo nuevo va marchitando a medida
que es usado.
Nada perdura en su estado natural, ni siquiera las palabras.
Todo poco a poco va dejando su niñez perdiendo relevancia.
Las heridas van cicatrizando, el alma se torna pesada,
tanto que nuestros pies van menguando sus pasos.
Todo caduca, el hombre, sus inventos, sus religiones,
sus utopías, todo, todo tiene un límite, una edad, un ciclo,
un hola y un adiós.
La tierra va mutando año tras año, miles de especies mueren
y otras renacen.
El universo se expande, las estrellas se devoran a sí mismas.
Inexorablemente los mares irán abarcando todo, lentamente,
como un reloj de arena que ha perdido la noción del tiempo.
Ayer la naturaleza se paseaba desnuda e implacable,
hoy ha sido desterrada, asfaltos, enormes edificios, infinitas carreteras
le han sustraído cada uno de sus aromas debilitando su fortaleza.
El sexo, el placer de la carne, la procreación, la evolución, la necesidad
de permanecer intactos al transcurrir del tiempo fue manipulando al destino,
si hasta la muerte se siente insegura.

Mamá me llevó en su vientre por nueve meses, cuando me dio la vida lloró
emocionada ignorando que había dado al mundo un ser totalmente insolvente.
Lo tangible se va deshaciendo a plena luz del día.
Hoy a muerto un pez, nadie ha reparado en la tragedia, no era un pez cualquiera,
era el último de su especie.

JUAN ARÉVALO.












sábado, 20 de enero de 2018

No siempre puedes sonreír, no siempre puedes amar,
no siempre puedes vivir.
A veces no hay nada que decir,
porque reír o amar.
No siempre hay un camino a seguir.
Hay días en que todo se vuelve un gran espejismo donde
pasamos largas horas tratando de encontrar algo que nos
haga retroceder y querer empezar todo de nuevo.
Es imposible forzar al corazón a vivir, forzar a la razón,
a la verdad, resumir la vida en una pequeña pieza de ajedrez,
y dar el movimiento justo y preciso.
Es mentira que todo es para siempre,
que las cosas vienen en pares, que la piel se eriza cuando la rozan,
es mentira que siempre debo tener palabras para ti.
No siempre hay un abrazo guardado, ni una caricia suspendida en el aire
esperando ser necesaria, como es mentira que hay odios que puedan ser
aplacados, todo es una ilusión con sabor a hiel.

Restos de contradicciones brotan de las paredes, de las cortezas de los árboles
convidándonos a formar parte de está gran confusión que es la humana existencia.

JUAN ARÉVALO.



viernes, 19 de enero de 2018

Suspira por lo bajo, sostiene su alma en sus manos
sabe bien que ya no tiene nada. Busca en sus bolsillos
una moneda, no la encuentra, la ha perdido.
Su bastón ya no lo sostiene, sus piernas se tambalean,
el precipicio está aun paso y nunca quiso tener alas.
Su ansiedad lo ha vuelto solitario, su amor por el mundo
lo ha relegado ha sus comienzos.
Ahora, su voz se pierde en la nada, no hay nadie que lo escuche,
que lo haga volver a sentir.
Equilibrista, actor de una obra que nadie ha visto, prejuicioso
a la hora de decidir. Siempre vio el mundo desde afuera.
Fiel a la vida, aunque ésta siempre le haya sido infiel.
Nunca ha logrado alcanzar lo que buscó, siempre lejos de lo soñado,
no por propia decisión, inmaculado se muestra ante la vejes, como
si el perdón le fuese concedido.

JUAN ARÉVALO.

miércoles, 17 de enero de 2018



Buscar lo que nunca he perdido
sin saber que encontraré.
Ser aire, agua, vastedad, eternidad.
Trasmutar en silencio, ocio, soledad
perpetuarme en los caminos
olvidar lo que fui, lo que soy, lo que seré.
Inclinarme ante el tiempo, ganarle a la muerte
hundir mis pies en el lodo
reír sobre lágrimas, tomar lo que me corresponde.
Largo camino, inerte cielo, purezas contaminadas
por las inclemencias de una vida vulnerable.
Raudo caminar, aunque esté siempre en el mismo lugar
multitud de estrellas plateando esperanzas, mustias esperanzas.

JUAN ARÉVALO.
 



Solo la lluvia, la soledad de la lluvia
y el sereno andar del viento.
Comulgar con el presente, heridas y olvidos.
Mañana...mañana la vida será diferente
pequeños pájaros rondarán mis pasos
la partida no dolerá...Habré purificado al tiempo.

Lúgubre laberinto que he de sortear
sublime despertar, lágrimas de la noche bordearán mi pasar.
Voluta forma, tabaco con aroma a melancolías
silentes amaneceres dentro de una oscuridad encenizada.
Irascible llovizna, impetuosa tormenta de arena
silencios quemando la piel, sustancia vestida de luto
apátrida verdad, pupilas abatidas por las nostalgias.
Ruinas de ruinas, infiernos interiores,agonizantes murallas de pétalos

JUAN ARÉVALO.