domingo, 21 de enero de 2018

Paradoja.


¿ Qué pasaría si encontrarán los dos mejores jugadores del mundo cara a cara ?
Uno, el arquero invencible, al que nunca le hicieron un gol. Un arquero que
por naturaleza es imbatible en los penales.
El otro, un goleador que nunca falla, un goleador nato. Un goleador que
por naturaleza está destinado a salir siempre victorioso en los penales.
¿ Sería un duelo eterno ? ¿ Se atrevería la muerte a interponerse entre ambos ?

Anoche soñé que yo era el único espectador de esta paradoja.
Me vi en todas las etapas de la vida, infancia, niñez, adolescencia,
juventud, adultez, ancianidad.
Lo curioso de todo, es que los protagonistas principales seguían igual de joven
que al principio del encuentro. La monotonía empezaba a lastimar mis ojos, mis
reflejos fueron perdiendo lucidez. Creo que habían pasado varios años, cuando
desperté, mi pelo, mi voz, mis párpados, mis codos, mis esperanzas y mis piernas
habían envejecido. Tanto habían marchitado, que nunca más pude levantarme
de aquella cama que aún hoy sigue aferrada en el segundo piso, de aquel viejo
hospital que hace tiempo  fue demolido.

JUAN ARÉVALO.

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