martes, 17 de mayo de 2016
Caudal de aguas tibias
caricias de lunas llenas
silencios de lumbres
lágrimas de cenizas.
Penares de almas
mundos subterráneos
limbos emergiendo
de las venas
papel en blanco
linajes falsos .
Querellas embusteras
la piel se desgrana
el tiempo juzga
la muerte condena
oscuros laberintos
manuscritos de arenas
el viento esparce vida y muerte.
JUAN ARÉVALO.
Ani, tiene alas en sus sueños y vuela cuando duerme.
Las noches son islas pérdidas en donde ella cultiva
caramelos en formas de estrellas.
A veces los monstruos invaden su secreto y la atormentan
hasta hacerla llorar . Su mamá no está con ella, ni tampoco
su fiel amigo de pelo marrón. Ani teme a los monstruos
que a veces invaden su secreto.
No todo es felicidad, en las islas pérdidas también
hay lágrimas y profundos silencios que nunca dejan de preguntar
---¿Papá , ya no vendrá ?...¿ Qué es "la muerte"' ?---
Ani no tiene espejos, ella dice que solo muestran formas y no personas.
JUAN ARÉVALO.
lunes, 16 de mayo de 2016

Todo se revelaba , los silencios gritaban en las penumbras
de los olvidos. La muerte se deshacía en el aliento putrefacto
de los cuerpos desnudos que desmembrados yacían esperando
al barquero que nunca vendría. Todo era un presagio, un sueño
que consumió su alma hasta encerrarlo en la antesala de la locura.
JUAN ARÉVALO.
Las dunas azules y cristalinas de las frágiles aguas
envuelven y desenvuelven los lamentos y plegarías
de los muertos que fueron condenados a los avernos .
Avernos de almas enamoradas, almas que cedieron
a la voluntad del deseo carnal engendrando inmortalidad
en pequeños trozos de papel...Los antiguos le llamaron poesía.
JUAN ARÉVALO.
domingo, 15 de mayo de 2016
---¡ Eva ,Eva !---
Ella jamás dio vuelta su cabeza. Un leve viento
acariciaba el rostro que se perdía calle abajo.
Las nubes se amontonaban en un pedacito de cielo.
Hacía frío... Las silenciosas veredas velaban el triste pasar
de la muerte.
-- ¿ Mi amor ?--
Decía el hombre, que vestido de negro lloraba frente al espejo
de una vidriera de vestidos elegantes, que como un frío verdugo
reflejaba el dolor del adios definitivo.
Sus ojos desteñían el tiempo , cada lágrima derramada caía
como caen los copos de nieve, lentamente y con esa distinción
que los caracterizan.
Una llovizna comenzó a mojar los cabellos de Eva que desatados
rosaban el aire casi con furia. Sus pechos se fueron marcando bajo
la blusa blanca, su negro sostén desnudaba la sensualidad que solo
ella sabia trasmitir ...
El hombre aún parado en frente de los vestidos que lo miraban como
crueles jueces juzgando sus actos., asentía una y otra vez.
---La culpa es solo mía...¡ Amor, la culpa es solo mía !---
La llovizna escupía culpas y atormentaba con su aliento impiadoso.
Aliento que no eran más que reproches.
La sensualidad de Eva se descubría bajo el aguacero que hace minutos
atrás era solo una leve llovizna . Leve como el llanto de Eva que desanudado
de su lazo de recuerdos se fundía entre las gotas de la lluvia....
JUAN ARÉVALO.
Cuando el perro ladró la primera vez
nadie prestó atencion. Los ladridos
se fueron intensificando .De pronto los maullidos del
gato cesaron en un espectral silencio. Una
radiante luz se apoderó de los cristales de las ventanas.
La mañana había llegado....El sol resplandecía en el horizonte.
Los muertos habían fracasado.
JUAN ARÉVALO.
Corrió desesperado a su lado, la vida se hacia
cada vez más pequeña. Aquel hombre de mirada
recia y modales toscos ahora no era más que un
ser inofensivo que estaba a punto de ser cazado
despiadadamente por su propia presa.--- los declaro marido y mujer --
la casería había concluido.
JUAN ARÉVALO
nadie prestó atencion. Los ladridos
se fueron intensificando .De pronto los maullidos del
gato cesaron en un espectral silencio. Una
radiante luz se apoderó de los cristales de las ventanas.
La mañana había llegado....El sol resplandecía en el horizonte.
Los muertos habían fracasado.
JUAN ARÉVALO.
Corrió desesperado a su lado, la vida se hacia
cada vez más pequeña. Aquel hombre de mirada
recia y modales toscos ahora no era más que un
ser inofensivo que estaba a punto de ser cazado
despiadadamente por su propia presa.--- los declaro marido y mujer --
la casería había concluido.
JUAN ARÉVALO
sábado, 14 de mayo de 2016
NUNCA
Nunca será lo que buscamos que sea
ni nunca se prolongará el deseo.
Tampoco será la vida un refugio eterno
ni el cielo vivirá regalándonos sus estrellas.
Nunca sostendremos esta copa de vino
con el mismo pulso de hoy,
ni los pinceles pintarán acuarelas infinitas
ni las palabras serán las mismas.
El amor nacerá mil veces y mil veces morirá.
Nunca volverá la flor a su capullo
ni la mariposa a ser oruga.
así como el viento se renueva
los rostros todos se avejentaran.
Nunca la jungla volverá a ser inmensa
ni los lagos volverán hacer dulces y cristalinos.
Tampoco se volverá a escuchar al cazador
cazando en la aurora solitaria del invierno
que envuelve las cenizas del ajeno cuerpo mutilado por el tiempo...
Nunca el encono guardará nuestras almas
ni las mareas mojarán nuestros pies
ni las lágrimas serán visibles
ni la vida dolerá como duele está noche
en la que no estás conmigo.
Nunca nada volverá hacer lo mismo
pero la soledad seguirá siendo soledad.
Seguirá hiriendo con su calma ,
con su muerta borrachera
embriagando de recuerdos al alma
que de apoco va marchitando ...
ni nunca se prolongará el deseo.
Tampoco será la vida un refugio eterno
ni el cielo vivirá regalándonos sus estrellas.
Nunca sostendremos esta copa de vino
con el mismo pulso de hoy,
ni los pinceles pintarán acuarelas infinitas
ni las palabras serán las mismas.
El amor nacerá mil veces y mil veces morirá.
Nunca volverá la flor a su capullo
ni la mariposa a ser oruga.
así como el viento se renueva
los rostros todos se avejentaran.
Nunca la jungla volverá a ser inmensa
ni los lagos volverán hacer dulces y cristalinos.
Tampoco se volverá a escuchar al cazador
cazando en la aurora solitaria del invierno
que envuelve las cenizas del ajeno cuerpo mutilado por el tiempo...
Nunca el encono guardará nuestras almas
ni las mareas mojarán nuestros pies
ni las lágrimas serán visibles
ni la vida dolerá como duele está noche
en la que no estás conmigo.
Nunca nada volverá hacer lo mismo
pero la soledad seguirá siendo soledad.
Seguirá hiriendo con su calma ,
con su muerta borrachera
embriagando de recuerdos al alma
que de apoco va marchitando ...
JUAN ARÉVALO
viernes, 13 de mayo de 2016
Se encontraron en las orillas del río, cuyas aguas
meneaban los cuerpos de unos patos que se
alimentaban en la paz del atardecer.
Todo pasó de repente. Ella se desplomó en los brazos de él
quien la tomó con delicadeza. Sus brazos rodearon su espalda,
mientras la respiración entre cortada de la amante envolvía
y desenvolvía esperanzas que se aferraban a los ojos destellantes
de su enamorado .
Todo fue un instante , una gota de agua cayendo del
pico de una canilla mal cerrada, un sutil grito quebrando los vidrios
del los espejos...Todo fue un instante , una voz rompiendo el silencio,
un ídolo de pierda que cae...Todo fue un instante, los cuerpos fundiendoce
en el rojo crepúsculo que herido de muerte se desangraba mustiamente
en el horizonte ...
JUAN ARÉVALO.
jueves, 12 de mayo de 2016
Se vio solo y desnudo dentro del reloj
que tanto había admirado la noche anterior.
Las horas pasaban a su lado ignorándolo
completamente . Su piel envejecía y rejuvenecía
continuamente . Soles y lunas despojaban
sus ropajes ante sus perplejos ojos.
El reloj no era más que la eternidad.
Él había muerto.
JUAN ARÉVALO.
que tanto había admirado la noche anterior.
Las horas pasaban a su lado ignorándolo
completamente . Su piel envejecía y rejuvenecía
continuamente . Soles y lunas despojaban
sus ropajes ante sus perplejos ojos.
El reloj no era más que la eternidad.
Él había muerto.
JUAN ARÉVALO.
Refúgiame dentro tuyo.
Escóndeme de las sombras, dame de beber de tú esencia.
Un monótono despertar, la urgencia de tus caricias en mí piel.
Un fuego nunca antes experimentado quema mí cuerpo , desgarra mí carne.
Te siento tan lejana, tan intensamente ajena a mí...
Me sueltas las manos y un río de lágrimas inunda la ciudad.
JUAN ARÉVALO.
Escóndeme de las sombras, dame de beber de tú esencia.
Un monótono despertar, la urgencia de tus caricias en mí piel.
Un fuego nunca antes experimentado quema mí cuerpo , desgarra mí carne.
Te siento tan lejana, tan intensamente ajena a mí...
Me sueltas las manos y un río de lágrimas inunda la ciudad.
JUAN ARÉVALO.
Que los poetas escriban versos con tu rostro.
Se su musa , su inspiración.
Se su lámpara encendida por las noches.
Que los poetas sueñen con las mieles de tus besos
que se emborrachen con tus lunas.
Tú que tienes los ojos más hermoso del universo
y en ellos llevas los destinos de todos...
JUAN ARÉVALO
Se su musa , su inspiración.
Se su lámpara encendida por las noches.
Que los poetas sueñen con las mieles de tus besos
que se emborrachen con tus lunas.
Tú que tienes los ojos más hermoso del universo
y en ellos llevas los destinos de todos...
JUAN ARÉVALO
lunes, 2 de mayo de 2016
CORAZÓN PRISIONERO
Oh !...corazón que lloras
en las noches de estíos.
Oh !...alma errante
que deliras de amor...
Limosnas y desprecios
cosechas
al momento que buscas querer.
Oh !...Amigo de las hadas
liberas tu hechizo,
las calles te brindan refugio
sus esquinas,
la pausa en tu loca carrera.
No te detengas
mendigo de caricias
buscador de bondades
creador de utopías
más nadie
te mira tu ropa sucia
tu rostro sin afeitar
sin peinar tus cabellos
cabellos negros de hollín...
Tristes pasos,
cuerpo abufonado,
risas que duelen
soledades que arrastras
eterno señor de los que sufren
la modesta siesta de los abandonados...
Oh !...corazón melancólico
de apagados faroles
de cielos sin tiempo,
más las estrellas
te alumbran como hermanas
que desde lo lejos te aplauden.
Tristes están las estatuas
como lo están los que no saben amar...
Bravo bufón
tu traje descolorido
los paseantes lo reprueban
como justicieros de acero
no ven más que sus pobres elocuencias
mas tú !...revives la pasión
de los condenados a muerte
por no revelar sus secretos !
¿Qué mal haces ?
¿Qué cruel destino te acuna ?
Sí no haces más que llorar
las lágrimas de los enamorados perdidos
entre las algas negras de la deshonra...
Pobre alma
que vagas los caminos del amor
sin amada...
Oh !...Amigo de los vientos
de las lluvias
y de los que aturdidos
por las vanas desdichas de los rencores
renuncian a la misma vida.
Revolviendo basuras
muerden tu mano salvadora...
Pobre corazón aturdido
por las lujuriosas trampas de las soledades,
te refugias en la locura.
En la locura te refugias para poder amar
Oh !...corazón sombrío
JUAN ARÉVALO
Oh !...corazón que lloras
en las noches de estíos.
Oh !...alma errante
que deliras de amor...
Limosnas y desprecios
cosechas
al momento que buscas querer.
Oh !...Amigo de las hadas
liberas tu hechizo,
las calles te brindan refugio
sus esquinas,
la pausa en tu loca carrera.
No te detengas
mendigo de caricias
buscador de bondades
creador de utopías
más nadie
te mira tu ropa sucia
tu rostro sin afeitar
sin peinar tus cabellos
cabellos negros de hollín...
Tristes pasos,
cuerpo abufonado,
risas que duelen
soledades que arrastras
eterno señor de los que sufren
la modesta siesta de los abandonados...
Oh !...corazón melancólico
de apagados faroles
de cielos sin tiempo,
más las estrellas
te alumbran como hermanas
que desde lo lejos te aplauden.
Tristes están las estatuas
como lo están los que no saben amar...
Bravo bufón
tu traje descolorido
los paseantes lo reprueban
como justicieros de acero
no ven más que sus pobres elocuencias
mas tú !...revives la pasión
de los condenados a muerte
por no revelar sus secretos !
¿Qué mal haces ?
¿Qué cruel destino te acuna ?
Sí no haces más que llorar
las lágrimas de los enamorados perdidos
entre las algas negras de la deshonra...
Pobre alma
que vagas los caminos del amor
sin amada...
Oh !...Amigo de los vientos
de las lluvias
y de los que aturdidos
por las vanas desdichas de los rencores
renuncian a la misma vida.
Revolviendo basuras
muerden tu mano salvadora...
Pobre corazón aturdido
por las lujuriosas trampas de las soledades,
te refugias en la locura.
En la locura te refugias para poder amar
Oh !...corazón sombrío
JUAN ARÉVALO
A UN POETA
Quizás la noche vino temprano
quizás aún no era su hora
quizás ya lo savia y lo calló...
Tal vez se fue feliz
tal vez se fue sonriendo
tal vez se fue soñando...
Sí pudiera sostener
la arena entre mis manos
y mirar cada grano,
descubrir en ellos mil rostros
mil risas...mil llantos
mil destellos...
Sí pudiera sostener el tiempo
hurgar en sus memorias,
fundirme con sus páginas
leer cada renglón de su historia
perderme en sus puntos negros
en sus finales abiertos...
Pero tan solo soy un errante
llorando la partida del poeta
llorando la muerte del hechicero
del hombre descubridor de mundos...
JUAN ARÉVALO
Quizás la noche vino temprano
quizás aún no era su hora
quizás ya lo savia y lo calló...
Tal vez se fue feliz
tal vez se fue sonriendo
tal vez se fue soñando...
Sí pudiera sostener
la arena entre mis manos
y mirar cada grano,
descubrir en ellos mil rostros
mil risas...mil llantos
mil destellos...
Sí pudiera sostener el tiempo
hurgar en sus memorias,
fundirme con sus páginas
leer cada renglón de su historia
perderme en sus puntos negros
en sus finales abiertos...
Pero tan solo soy un errante
llorando la partida del poeta
llorando la muerte del hechicero
del hombre descubridor de mundos...
JUAN ARÉVALO
domingo, 1 de mayo de 2016
CARTAS PARA LUCIA.
Su forma de vestir me anudaba a su ser. Polleras largas
pintadas a temperas por ella misma, con volados con flecos cortados
a tijera . Sus sandalias negras con hebillas y sus medias tres cuarto
de tres colores que dejaba ver cuando se sentaba en el portaequipaje
de la vieja bicicleta en la cual ibamos a los mercados, o a la biblioteca
de la ciudad... Su remera negra con soles blancos pegada al cuerpo,
se ajustaba a los contornos de sus pechos. Sus cabellos trenzados que le
llegaban a la cintura donde permanecían inmóviles como dos sogas conteniendo
los latidos que surgían de su sonrisa como destellantes ilusiones. Sus ojos grandes
y marrones contenían duelos y alegrías, lágrimas que se fundían en una castidad única.
Su pequeña nariz y sus finos labios hacían de ella una niña grande, enamorada de las
frambuesas y los algodones de azúcar.
Todas las tardes ibamos al otro lado de la ciudad en donde las ferias artesanales
vendían toda clase de adornos que nunca compramos.
Nos divertíamos viendo girar una esfera de vidrio gigante la cual paria luces de todos
los colores. También nos entreteníamos mirando a los viejos y cansados burros que
pastaban al lado de la feria, en un terreno baldío.
El viento, trémulo, nacía de su aliento cuando soplaba una semilla de girasol o
el pétalo de una manzanilla que sutilmente danzaba como bailarina pérdida en
el tiempo.
Su vida no era más que un frágil sueño, un sucumbir en mares de inocencias y
primaveras que olían a tristezas y a pequeños trozos de chocolate con almendras.
Las noches la pasábamos mirando revistas . A veces tocaba la pandereta , sus manos
rosaban el parche y de sus metálicas sonajas surgían cascabelescas melodías
que enamoraban, me seducían, me atrapaban y desnudaban de todo lo vivido y renacía
nuevamente diáfano y puro.
A veces ella tocaba la pandereta y el mundo ya no importaba.
JUAN ARÉVALO.
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