viernes, 25 de agosto de 2017





La niña sin rostro vuelve a desandar el sendero de sombras,
antiguos labradores de la tierra juran haber visto
a la luna beber del fondo de un lago de sangre.
No pudo la noche oscurecer a las flores, la niña sin rostro juega escondidas,
el viento trae una vieja canción de cuna.
Los árboles sollozan secretos, que solo los pájaros saben descifrar.

JUAN ARÉVALO.



domingo, 20 de agosto de 2017

Los cuerpos surgían de las flores, como surgen los días de la nada
y se van impregnando en un cielo cada vez más oscuro.
Todos carecían de memoria, habían muerto hace tiempo.
Los niños en su inocencia soplaban las almas en penas, se divertían
con la soledad de aquellos renacidos que sin dar ninguna resistencia,
se meneaban al ritmo del aliento tibio de aquellos pequeños ignorantes .

JUAN ARÉVALO.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Todas las derrotas se amontonan en el pecho
se filtran por la piel
sangran, se desangran ávidas de palabras
insípidas, impetuosas
se lamen cómo lenguas arcaicas
una sobre la otra
ya muertas, siguen implorando la muerte.

JUAN ARÉVALO.



lunes, 7 de agosto de 2017

¿Qué dicen las palabras cuando se las escucha por las noches ?
Dicen lo que hicimos en el día, lo que no pudimos hacer, lo que
vimos, lo que no vimos.
Las palabras por las noches se vuelven insomnios que reflejan los
miedos que fuimos creando por la mañana, miedos individuales,
miedos colectivos, miedos que se cuelan por las pestañas y llegan
hasta lo más profundo del Iris.
Esas letras que unidas nos describen, se vuelven avernos, cielos, lluvias,
fuertes nevadas, risas silenciosas, muecas absurdas.
Cuando apoyamos nuestras cabezas sobre la funda de la almohada y cerramos los ojos
las imágenes vienen transformando el oscuro entorno, después de todo, las palabras
nocturnas no son más que recuerdos inútiles de una vida ya vivida.

JUAN ARÉVALO.