miércoles, 9 de agosto de 2017

Todas las derrotas se amontonan en el pecho
se filtran por la piel
sangran, se desangran ávidas de palabras
insípidas, impetuosas
se lamen cómo lenguas arcaicas
una sobre la otra
ya muertas, siguen implorando la muerte.

JUAN ARÉVALO.



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