miércoles, 29 de junio de 2016


Escribamos está noche, mientras el silencio
nos va entrelazando. Viajemos dentro de una burbuja
y despertemos a los durmientes deseos ...
Deja que las palabras sean los caminos y la tinta sus paseantes,
describamos el cielo, la luna y el vergel de estrellas.
Ocultemos nuestras avaricias y demos rienda sueltas a nuestras
melancolías más alegres.
Prenderemos la fogata que arderá lentamente bajo las pupilas
del mundo que a su vez prolongará la agónica rutina de morir
una vez más dentro de los absurdos cuerpos que nos prohíben
cruzar el sendero de ausencias...
No busques luciérnagas ni cantares de sirenas , no busques
las sombras ni conceptos, no busques a los que no saben ver
dentro de un libro...Solo dejemos que el pulso hable por nosotros,
está noche de buhos y  elefantes ...

JUAN ARÉVALO.





Ruinas de un invierno crudo, cenizas que el tiempo
guarda dentro de una vieja botella que viaja sin rumbo en el mar apaciguado
de lo que una vez fue hermoso. Lastimar y ser lastimado,
jugar con el fuego y no quemarse , ser agua, sal, viento, lágrima,
manipular la verdad, permanecer inmóvil en medio del averno.
Tantos días de gloria que aún gritan con desesperación, intentar
moldear el barro antes que la arcilla. Prender una vela y esperar
en silencio que vengas a cenar en mi humilde casa de ventanas
marones con cristales astillados. La decadencia se viste de luto
y las alegrías salen del closet una vez más, aunque sea por última vez.
Te encontré jugando con las palabras, armando rompecabezas
en medio del desierto, fingiendo que la vida no duele.
Fui una señal, una luz de un pequeño faro olvidado, un destello
que titilaba en el fondo del jardín. Me has enseñado a odiarte y
amarte al mismo tiempo, ¿ quién fue el que se rindió primero ?.
Te encontré sentada en una montaña de sueños muertos, te vi
velándolos en una especie de locura, en un trance dimensional
que asumía cada muerte como si fuera suya. Las cadenas ya
fueron rotas, pero aún seguimos atados, tus esqueletos huelen
a naftalinas y tu mirada hiere tan hondo que no puedo evitar
amarte. Escribes y te deshaces en cada estrofa. Tu sangre fluye
como fluyen mis recuerdos y el otoño se tiñe de primaveras
y las manos ya no tiemblan y cada monedad que tengo en mis
bolsillos pierden su valor al mismo tiempo que una ráfaga de
viento me sacude una y otra vez. Te veo, tus cabellos sin peinar,
la pintura de tus ojos corre por tus mejillas, tus labios se humedecen
en una especie de sonrisa. Mi desquicio y mi cordura, mi vida
y mi muerte, mis mañanas sin café , mis pies descalzos y mi bufanda
negra. Poesías sin terminar, cartas nunca leídas y el sobretodo
mojándose bajo la lluvia...

JUAN ARÉVALO.


martes, 28 de junio de 2016


Descubrí que podía ser un pirata y muchos,
y la ciudad de Maracaibo, y ser hombre , manatí,
horror o piedra.Había descubierto un recurso que
me permitía desprenderme de mi propio cuerpo,
dejarlo allí,abandonado,con un libro en la mano
y viajar en el tiempo,en el mundo, en el espacio,
ver a través de sus ojos y sus oídos,compartir la
mente de esas personas que desplegaban ante mí
el mundo,el mundo verdadero,el único con sentido
humano: el mundo de la palabra.

ANA MARÍA SHUA

Laberintos de emociones
lunas reflejadas en lagos congelados
manos frías que buscan la tibieza de unos labios
que al besar, la vida se enciende
fluyendo en ella la dulce savia del amor...

Pequeños mundos que se asoman
en tus pupilas de niña enamorada,
mejillas blancas que se van enrojeciendo
a medida que las horas se van acumulando
en pequeños trozos de sueños rosados.

¡Oh !...Hermosa e ingenua mariposa
que vuelas de flor en flor buscando los secretos
que yacen dormidos en la suave e invisible memoria
de los muertos que renacen en capullos blancos.

Cae la tarde, corceles negros son liberados
mares serenos , lirios dormidos, sangran promesas los condenados
inmortales seres que orbitan el otro lado.

Caen los objetos y al caer se quiebran en solitarios
valles de verdes pastos, absorben sus penares
vuelan pájaros y la muerte vela en silencio la tarde mustia.

JUAN ARÉVALO.


EL SÓTANO

Es cierto que a veces la noche más obscura
nos hace temer un poco. También es cierto
que algunos la esperan impacientemente
cómo si fuera su única forma de salvación. Para
muchos el día no es más que un ritual desagradable,
una especie de hoguera donde todos los sentimientos
arden lentamente bajo las miradas opresoras de los inquisidores.
Cuando se levantó de dormir todo el día, la luna ya se mostraba
en el centro de un cielo totalmente estrellado que olía a
nuevas esperanzas. Fue directamente al sótano en donde
pasaba largas horas perdido en libros y pinturas que iba
dando formas minuciosamente. Su cuerpo le dolía de una
forma que nunca antes había dolido, su espalda parecía quebrarse
en dos , un agudo dolor comenzó a correr por toda su columna
vertebral, sus piernas se debilitaban segundo a segundo y su
visión se iba volviendo incolora al tiempo que sus oídos perdían
los sutiles sonidos que habitan el sótano, sonidos que nunca había
podido descifrar de donde provenían. La realidad se disipaba enfrente
suyo, el tiempo se multiplicaba y el aire comenzó a asfixiarlo.
Unos minutos después despertó entre un charco de sangre aún tibia y junto
a él un cuerpo totalmente desmembrado.

JUAN ARÉVALO




BARRILETE CÓSMICO ¿DE QUÉ PLANETA VINISTE ?

De niño escuchaba tu nombre, todos decían es "dios "
es imparable, es ¡ dios, sí, dios es Diego Armando Maradona !...
Con el tiempo te fui conociendo , mi vida me
fue llevando a vos, a tu historia a tu vida toda. La
primera vez que de verdad entendí quien eras ,fue
cuando mirándote  en un vídeo, hiciste lo que hacen los dioses
más sabios, hiciste de una pelota un mundo real en lo
irreal,y transformaste la historia ¡ Sí, la historia misma !.
Y por primera vez la piel se me erizó y se me humedecieron
los ojos. Tal fue la emoción que desde ese día, nunca más vi
al futbol como un simple deporte , por que vos, ¡si, vos! le diste identidad
y lo transformaste en un sentimiento que va carcomiendo los
huesos y la razón., vos creaste la magia y la vestiste de celeste y blanca
y también le diste la sonrisa y la lágrima, sí, vos creaste la ilusión
que luego fue robada por otros, pero pobre de ellos, pobres incrédulos
que piensan, que se creen inmortales, ¡no, no, claro que no lo son! sí
dios es un solo y tiene rulos y es morocho y es argentino y usa la diez,
y no tiene rivales dentro de la cancha....Afuera, afuera de ella , la historia es
distinta, pero quien soy yo para juzgarte, para decir lo que está bien y lo que
está mal. ¿ Quién somos nosotros ? simples mortales, que nada sabemos
de las etapas de vida de un dios, ¡ no, no...No podemos juzgarte ! Aunque
hay algunos que se atreven y traspasan esa frágil barrera y te odian y se ensañan
hasta humillarse ellos mismos en el ridículo de donde ya no se vuelve.
Pero volvamos a la redonda, esa que en tus pies se vuelve sombrero mágico
y hace trucos que nunca nadie espera, pero que todos saben que están ahí y que en
cualquier momento serán mostrado cómo solo un mago dios como vos sabes mostrar.
Destellos y asombros y el céspede que se extiende más, pero para vos la distancia no
es más que un hilo fino el cual se incendia con un solo pase de gol.
Perdón, te pido perdón por mi atrevimiento , por mí osadía de querer
escribir un parte de vos, por querer perpetuarte aún más , perdón
por mi acotado vocabulario , por escribir con el alma, por la falta
de elocuencias , perdón por quererte tanto , por dejarme llevar
por el impulso de la emoción y escribir o mejor dicho, tratar de escribir
un poco de vos.
Barrilete cósmico, dime ¿ de qué planeta viniste ?

JUAN ARÉVALO.












lunes, 27 de junio de 2016

Llueve , no siento tu respiración en mis mis oídos.
La gente se amontona bajo las marquesinas de los comercios.
Cronología de un día lluvioso, sin vos acariciando mis silencios.

JUAN ARÉVALO


Parece que fue ayer cuando la vi parada en medio
del jardín. Su escote pronunciado, sus cabellos rubios
su cartera marrón colgando de su brazo. En sus labios
las horas se desvanecían, como se desvanecen los últimos rayos
de sol al caer la tarde...
Hermosos bergantines se acumulaban en sus pupilas, bergantines
que fueron naufragando en lágrimas, así cómo naufragan
las palabras en un vaso de vino tinto cuando la melancolía
se adueña del silencio que suavemente nos acaricia en nuestra
soledad...Lastimera elegía , viento sur , frío de ausencias.
Su cuerpo, un punto en medio de la nada, un coral colorido
alimentando tristezas, frágil capullo buscando ser consolado.
Parece que fue ayer que su perfume impregnado de ella penetro
cada poro de mi piel así, como penetra el viento de otoño  las
paredes de adobe de las pequeñas casas del pueblo que me vio nacer,
pariendo silencios que se amontonan unos sobre otros, como
granos de arena que esperan pacientemente que alguien los esparza
lejos...Muy lejos...Así fue como su aroma de mujer me atrapo
envejeciendo de repente todas mis esperanzas.
Yo no me podía quedar y ella ya no podía partir.

JUAN ARÉVALO.
























¿ Pero y yo ?...¡ Quien era yo !....Yo un ser errante, desconfiado
de la vida, payaso para los de afuera , mi forma de vestir, mis risas
espontaneas, mis modales toscos y mis caminatas diarias. Adentro
nada , una vacía