lunes, 29 de febrero de 2016



Siento la risa de los que nunca rieron,
me pierdo en sus ojos vacíos y me alimento de sus tristezas.
Mi rostro tiene el dolor del tiempo
y las espinas del rosal que guardan los viajeros sin rumbo.

Soy el último explorador de las estrellas muertas,
mi cielo no tiene lunas ni farolas,
solo nubes negras que lloran recuerdos en las dunas pintadas
de mis esperanzas, arrugadas por el frío invierno.

Mis ojos , cuencos rebalsando el húmedo dolor
de la soledad, blanca paloma herida muerte.

Vocablos mudos, diáfanos corazones desangrando abecedarios,
ritual pagano condenado por los falsos eclesiásticos.
Niño avejentado, hombre con sabiduría de niño,
poeta de lágrimas, vuelo en aviones de papel cuando nadie me ve.

Soy sólo un anónimo. Un silencio perdido en la lumbre de una vela.

JUAN ARÉVALO.









Desprendió uno a uno los botones de su blusa,
bajo suavemente a sus pechos,beso tiernamente
la  rojo aureola en donde nace el dulce nectar... luego
subió delicadamente hacia su rostro se aferro
a sus labios y bebió de su aliento.

Se tomo los segundos necesario para llenar de flores el lugar,
prendió la vela aromática... descorcho el vino lo sirvió en las copas
 de cristal que destellaban ante ellos...
y mirándola a los ojos le dijo cuanto la amaba...

Dejo de lado de su chaqueta, se quito la camisa
desabrocho su cinturón, bajo lentamente su pantalón
mientras ella peinaba su largo cabello bajo el tenue brillo de la luna.

Se perdió en su mirada. Contemplo con locura aquellos ojos,
se perdió en el centro de sus pupilas. Se vio en inmerso en
un universo nuevo. Olio fragancias desconocidas, atraveso
el umbral de lo desconocido y se perdió en la desnudes de su amada.

juan arévalo




El carnaval se marchó una sutil soledad se siente en el aire
las voces se callaron y el olvido trae su olor a muerte.

TIZAS NEGRAS Y BLANCAS


Linda noche... muere lento, ríete mientras te oscureces.
No me mires, no me pidas ayuda tus lágrimas no me importan.
Somos desconocidos aunque hayamos compartido mil vidas,
ya no estás en mi lista de buenas acciones, ya no me sirves.

Muere en solitario, que yo tomaré la merienda en medio del abismo,
en donde mis lágrimas se funden con la lluvia...Nadie me vera llorar.
No supliques, dios descansa hoy y sus angeles no son misericordiosos,
tu color de piel, tu forma de pensar, tu amor , tus buenas costumbres
a ellos le dan nauseas. Así que olvida la luz y la entrada al edén, tú sabes que nada es cierto.

Me estiras las manos, tus ojos me hablan, tu piel  desgarra  la carne,
ese maldito corazón que tienes te condeno al averno...Nadie pregunta pro nosotros.

Ahora que te mueres gritas que me amas, que soy todo para ti,
pero ayer me dejaste en silencio mirando morir la tarde entre pájaros muertos.
¿ No sientes la música ? ...Hoy es día de fiesta, ha alguien crucificarán
mira la corona de espinas, mira el vino derramado sobre la muerta serpiente.

Me fui  a ver como era el mundo del revés y la verdad no me causó impresión.
Cuerpos desnudos se bañaban en tinas de sangre, hombres obesos y sin dientes
se masturbaban frente a la gran ramera quien se deleitaba mirándolos morir.

Tu estúpido sentimiento te fue llevando al barranco, saltaste y ahora estás agonizando
te mueres...¿ Pero y las promesas ?...De niño juraste vivir para siempre, cuando papá
se marcho te quedaste dentro del caparazón y olvidaste las luces del día y ahora que
las sombras te reclaman dices quererme, necesitas mi bendición, mi redención.

Los lobos olfatearon tus heridas y vienen en manadas a contemplar tu final.
¡ Ya es tarde para perdonar !...Cuando tengo miedo me escondo debajo de la cama
cierro los ojos y pienso en mamá.

Todo se termina, las pastillas y la gillete  aguardan en el closet ya no hay vuelta atrás.

Te usaron, te dieron de beber y te alimentaron como un rey. Te dijeron lo bueno que
eras y tus ojos brillaban y tu ego se fue agrandando y todo el mundo lamia tus pies.

Mira la lluvia, ahora solo ella moja tu rostro, solo ella siente tu temor y tú te aferras
a ella como una rosa sedienta, como una caja de tizas de colores que se va disolviendo de
apoco dejando un miserable arcoiris de suplicas...Yo jugaba de niño a dibujar rostros sin ojos
con tizas blancas y negras...

Ahora no hay nadie, estás solo y te acuerdas de mí, me imploras que no te deje , que me
abrace a tu llanto y acaricie tu sufrimiento .... Ayer yo te esperaba, con un inmenso desayuno
pero no viniste, estabas viendo como los monstruos devoraban un corazón y reías mientras
sentías las suplicas de aquel desconocido e inofensivo ser...Soy invisible, siempre lo fui.

Linda noche...Muere lento que yo aun seguiré viendo el plenilunio. No pienses que mis
lágrimas son por ti, no quieras tenerme lástima ni me brindes ayuda...

JUAN ARÉVALO












jueves, 18 de febrero de 2016





LOS AMANTES




Piel desquebrajada por ásperas caricias
vaivén de hojas cayendo sobre los cuerpos desnudos.
Péndulo a punto de detenerse, reloj muriendo en solitario,
las horas agonizan sobre los contornos de la luna.

Cascada fluyendo, sutil y cristalino deseo
envolviendo las miradas...Silencio denso a punto de destellar,
avernos naciendo de las profundidades.
Tensa cuerda a punto de cortarse, roja sangre emergiendo de los labios.

Seres metamorfoseados levitando, cerrados párpados viendo lo invisible
ungido momento, corcel desbocado , aliento tibio...

Piel desgarrada, crudo paroxismo..
Poesía escribiéndose, palabras escupiendo codicias
la carne se deshace, como leños en hoguera encendida por la noche.
Braman los mares, barcas que se hunden en el horizonte.

Lágrimas bañando los rostros, melancolías de otoños.
Impiadoso ritual, canibalismo de amor...Amar sin limites.

Explorando cada rincón cada centimetro, la vida surge de los desiertos
como surgen las gotas de  lluvia aplacando la sequía.

Consumidos cuerpos, yacen abatidos
se aman, se necesitan, se fortalecen recíprocamente
lujuriosos cuerpos, yacen dormidos
después de haberse amado, como solo ellos saben hacerlo.

JUAN ARÉVALO.









miércoles, 17 de febrero de 2016


Diluvios inundando las calles
paraguas que se lleva el viento.
Vestidos mojados marcando los contornos
de los cuerpos de bellas mujeres.

La ciudad escupiendo vida
despavoridos seres ganándole al tiempo
estatuas que ríen, la muerte finge ser un cuerpo más,
macabro guineo del destino,
caen los muros de la razón, el gentío sometido
al delirante despojo de los dioses.

Canta tímidamente el pájaro en su jaula,
espontáneo vaivén del amante de los lirios
amenazante





Y aquí estoy detenido en el tiempo
conteniendo los recuerdos del hombre que un día fui.
La obscuridad de los olvidos detrás mio.
Árboles desnudos, siluetas muertas arraigadas al ayer.

Bancos descascarados esperando en el rincón del camino
que ya no va ni viene, detenido en el tiempo,
sangrando abecedarios, letras mudas heridas de muerte,
fragmentos de vidas desmembradas a mis pies.

Vagabundo del tiempo viajo solitario,
tengo en mis bolsillos las horas que dibuje
y en mi sombrero la magia muerta del hoy.

No tengo fronteras, mi mundo es un péndulo
gravito alrededor tuyo, sé que no me ves.

Forjo mi mundo de las sobras,
hago mi casa entre las rosas deshojadas
no tengo codicia, soy un rey de copa sin trono.








martes, 16 de febrero de 2016

Versos que se filtran por lo poros de la piel
como caudales frescos y cristalinos,
reviviendo los deseos más impetuoso,
recordándome que aún sigo vivo.

lunes, 15 de febrero de 2016

Musa, impenetrable caparazón,
silencios compartidos, mundos distantes
melancolías y eternas esperas.
Mi musa es la soledad, el vacío y la ausencia
es el despertar en un lecho frío y mustio.
Mi musa es la noche ,
es la esfera luminosa que me alumbra y me acuna en su tristeza de lirios,
es la lágrima del alba y el vaivén de la hoja muerta que cae lentamente.
Mi musa es la penetrante y oxidada daga del olvido,
que de apoco va carcomiendo mis huesos ...Ahhh.

JUAN ARÉVALO



Poeta encantadora, tú tienes el don de los astros,
deidad inmortal, la vida fluye por tu labios
en ti se guardan los secretos sagrados...

Dichas para el hombre , que haga de ti su santuario.
Dichas para el hombre que despierte a tu lado 
y vea en tus ojos el destino de los mortales...

oh suprema y majestuosa, 
el universo te reverencia, las palabras te pertenecen
el dios de los dioses te venera, hermosa poeta...

JUAN ARÉVALO



El reflejo deja ver lo que soy
magia, sueños,misterios...

Dibujo el sol con una baba del diablo
beso la noche con suavidad, me enamora la luna llena
y pacto en silencio con las estrellas.

Soy una mujer del tiempo, me desnudo en el silencio de los muertos,
navego el sendero de la vida, siento el alma de los sin nombres
soy la madre de los niños con alas y duermo envuelta en los brazos del viento.

Soy un ser de luz y de esperanzas, llevo en mi piel el aroma de las flores.
La mariposa me guían y yo guió su vuelo.











Estás sombras que hoy me envuelven
mañana ya no estarán.
El hoy me lastima, me clava lentamente
su tristeza, como una pequeña daga oxidada.

Solitaria. Menguando casi hasta morir.
Los días se acumulan en un mustio atardecer
mis alas me pesan, mis sueños se esfuman...

Solo déjame ir, como se van las mareas 
llevándose con ellas las arenas de la playa moribunda,
en la cual me encuentro deshaciéndome en lágrimas.

Estás horas me apuñalan con sus relojes de hojalatas 
giran sus agujas cruelmente sobre mis nubes de ausencias,
llueve no llueve, la distancia me hiere...Ya no siento ganas de reír .

Llueve en los ojos del muerto crepúsculo 
lápida sin nombre, dolor agónico pintando el atardecer.

Taciturna el alma, envejecido cuerpo
la magia se perdió en los sutiles labios del destino.
Ya no hay palabras, el tiempo se ha vuelto páramo.

Mañana ya no lo será y el pasado ha de concluir, cuando muera el alba
asesinada por  la impiadosa luz del día.

Soledad que ya no dolerá...Ya no dolerá....Ya no dolerá.

JUAN ARÉVALO











domingo, 14 de febrero de 2016


Lucia, la noche me invada este día. Bajo este sol la obscuridad me invade.
He dejado de sentir lo que todos sienten. El corazón se detiene, de apoco  se va deteniendo.
Será esta mí última carta, mí última llamada al recuerdo. Me siento invisible
entre los paseantes, ya no soporto esta agonía de vivir muriendo.
Dejaré esta tonta manía de escribir incoherencias que solo tú entiendes.

Te fuiste a juntar rosas blancas al otro lado del valle, cruzaste los ríos de las sombras
y ya no volviste. Que profunda tristeza, el mar se ha paralizado, se ha secado el
abeto que refugiaba tus lecturas...

Nunca pudimos entender el mundo, siempre fuimos descuidados...
Te ame con locura y aún te amo. Se me humedecen los ojos, tengo frío. Te extraño tanto.
No tengo a nadie, paseo siempre en solitario,bajo la luz de las farolas, bajo la luz de la luna, bajo el silencio de la noche estrellada y sin estrellas. Camino siempre a ninguna parte, mis manos
en los bolsillos del viejo camperón de cuero gastado y desteñido por el tiempo y la espera.
Miro el suelo, río, suspiro , me detengo en una esquina cualquiera, prendo un cigarrillo y sigo
caminado mientras autos y colectivos pasan delante mio. Me inclino de hombros, levanto la vista
me acomodo los anteojos y sigo caminando . Mi rutina diaria, pero no sé por qué te cuento lo
que hago, sí sé que tú me ves.

Pero hoy detendré las horas. Hoy caminaré por ese valle , por ese misterioso camino
de ida sin vuelta en donde la vida sucumbe ante la Muerte.

Lucia espérame entonces, porque llegaré pronto y volveremos a sentirnos como antes
y haremos el amor y cantaremos y jugáremos libremente , desnudos sin preocuparnos
por las apariencias. Tus cabellos estarán sueltos cubriendo tu rostro, tus pecas, tu nariz.
Me abrazarás y con lágrimas me dirás cuanto me quieres y yo secaré tus lágrimas besaré
tus labios y buscaré tus pechos para llorar desconsoladamente. Seremos tú y yo ganándole
a la muerte, bajo una lluvia de pétalos y un inmenso sol...

Perdóname, sí fallo en algo y nuestros caminos se bifurcan. Perdóname si no llego a tiempo,
si la lluvia de pétalos se desvanece junto a las esperanzas y el silencio se vuelve más profundo,
hasta hacer de la tierra que cubre tu bello cuerpo un páramo dentro de otro páramo. Perdóname
sí mi promesa no se cumple.

Ya es hora de migrar, no llevaré maletas ni relojes tampoco mis libros ni la pluma que
me has regalado. No llevaré nada. Solo me vestiré para desvestirme no de ropajes, sí de cuerpo.

Lucia, no tengo miedo yo he muerto el día que cerraste tus ojos para siempre.

JUAN ARÉVALO







sábado, 13 de febrero de 2016


El cielo ha caído sobre la tierra, un celeste cristalino
cubre todo el paisaje. Los árboles dejaron su verdusco color
y se tiñeron de blanca nube, como altas montañas que besan lo infinito.
 Los paseantes pisan con cuidado, cada paso que dan examinan el suelo
no vaya hacer que haya un ángel descansado y lo pisen.


Te extraño tanto. Te quiero tanto.
Que solo me encuentro que sensación de muerte me invade,
ya no puedo esquivar la verdad, para que seguir engañándome.
Tanto hace que no sé de ti, tanto hace que no escucho tu voz. Me
pare siglos, aunque te suene tonto y un poco infantil, pero es así
como me siento, como siento este momento al que estoy aferrado.
Tengo tanto miedo a perderte que ya no soporto esta ausencia,
me hiere el reloj, me asusta la idea de no volverte a ver.

Estoy atrapado en esta cruel telaraña, envuelto como capullo,
tengo frío y el insomnio me esta matando. No puedo dejar de pensarte
ni un segundo. El corazón te llama, desesperado te busca entre las
palabras , entre los rincones, entre las pequeñas cavidades de esta
soledad que me oprime tanto que siento que voy a reventar, que
mi cuerpo se quiebra en pedazos, que el cielo se cae sobre mí cabeza
ya no soporto esta espera.

Y que me importa los demás, sus ideas y sus criticas. Yo soy lo que soy
y te amo y te extraño y me duele no tenerte ahora a mi lado y contar estrellas
y reírnos de nosotros mismos.
Que vacío me siento sin ti. Me has acostumbrado tanto a tus mañanas, a tus tardes y
noches que ni siquiera sé como llorar.

Mí pequeño trozo de cordura, tú me das ese motivo para seguir viviendo, tú
me refugias cuando todo se vuelve negro y la lluvia se vuelve tempestad.
Sé que no se escribir, que a veces te aburro con mis historias de niño grande,
pero también sé que me quieres , sé que tus manos buscan las mías cuando
estás cansada y que tu rostro busca mí hombro cuando deseas llorar. También
sé que me buscas en tu almohada cada vez que me encuentro lejano.

Entonces por qué escribo todo esto ? Por que soy así. Inseguro , tonto a veces
y miedoso. Tú sabes como soy.
Sabes que sufro al no tenerte cerca, que te amo con locura y que nada me importa
más que verte reír entre mis brazos , por que el amor que siento es genuino, es
sanguíneo y solo a ti te pertenece.

Que me importa los demás. Que rían y se burlen, más mis palabras son sinceras.

JUAN ARÉVALO



viernes, 12 de febrero de 2016


Victoria...Espero estés bien. Mi tiempo es limitado.No por que tenga muchas coas que
hacer, sí no por que no puedo sostenerme en pie. Ya sabrás que aún te sigo amando, y
que a pesar de la distancia jamás me separé de vos.
Pero la vida tiene estos arrebatos. Creo que ya no me sientes, que ya me has olvidado
y que algún poeta te escribirá lo que yo nunca pude escribirte.
Hay tantas letras guardadas en mi pecho, tantas que no se animan a salir. Sé que
ahora estarás riendo y contando mariposas en otros bellos jardines.
A lo mejor tu última carta me estaba diciendo a dios para siempre.
Solo quería escribirte por última vez. Creo que mí tiempo a terminado. Tu amor
ya no me pertenece, tampoco tus suspiros ni tus lágrimas.
Perdona por escribirte. Sabes , me he vuelto sedentario ya no salgo, no voy
a las plazas como antes ni veo el mar como ayer. Ahora todo en mi es silencio,
un silencio que duele, que se filtra por los poros de mi piel y desgarra mi alma.
Un niño paso vendiendo flores, le compre un ramo y lo puse dentro de un florero, lirios esos que te tanto te gustan. Su perfume refrescan mis horas, así como alivian el dolor de saberte
perdida. Este niño me hizo recordar aquel niño grande que muchas veces te hizo renegar,
te acuerdas ?.
Victoria, espero no sientas pena de mí. No es este el fin de mi carta. Solo quiero sentirte
una vez más, una última vez más y a través de las letras te sentiré. Cuando leas estas lineas
te sentiré. Tu aliento llegara a mí, y tus labios rojos dejarán  escapar por última vez un
tenue suspiro, este llegará hasta mí lentamente, el viento del recuerdo lo traerá .
Que delirio el mio, que torpeza, pensar que un día te tuve , pensar que hicimos el
amor ... Tú y yo fuimos uno alguna vez.
 A dios amada mía. A dios ojos de mis ojos, piel de mi piel y vida de mi vida.
Que todo el amor del mundo recubra tu cuerpo y la dicha te sea siempre favorable.
Te amo, con el corazón, con las uñas, con el dedo gordo del pie, con el universo todo,
te amo.
Estoy totalmente borracho, no puedo mantenerme en pie, mis pasos son torpes y melancólicos,
heridos de muerte buscan la salida de este laberinto. Perdóname amor mío.

P. D . Gracias por contener mi llanto más de una vez. Te amo.

Marcos.





--Huelo tu cuerpo y mi noche se enciende vorazmente --
dice el amante.

infernal ceremonia de cuerpos desnudos,
desquebrajando la piel, locura incipiente.
la muerte clama su víctima pero todo renace una vez más.

Se encuentran los amantes frente a frente.
La solida calma se esta por romper en gemidos y susurros,
ya nada podrá detener la brutal y despiadada carrera.
La carne se vuelve fuego quemando cada gota de sudor
exponiendo frente al astillado espejo, a la desnuda y cruda verdad.

Los infieles no sienten culpas, las horas no son para pensar,
el tiempo se acorta, los dos cuerpos se brindan plena felicidad
se estremecen los vientres al chocarse.
La marea se vuelve tempestad, lujurioso mar latiendo en las venas,
insaciables seres se liberan, se corrompen a sí mismos
como si ya nada importará, es que nada les importa ya.
Una vez comenzada la ceremonia ya no se puede retroceder.

Afuera la lluvia moja el asfalto melancólicamente.

Él toca sus pechos, se pierde en su vientre,
mientras la llama de la vela se va consumiendo poco a poco.
Ya no hay retorno. Ella besa su cuello y clava sus uñas en la espalda
del amante, quien le implora que nunca lo deje...


JUAN ARÉVALO.






Todo se esfumó en el último beso,en la última tarde de aquel invierno.

Un vaivén de hojas muertas y el pestañear lento de las amapolas
de aquel musito jardín del recuerdo en donde nos perdimos en un adiós.
Amor ya no hay piel, la carne desnuda se a revelado ante nosotros. Ya no
importan las palabras ni los conjuros que pactamos, ni el mal humor,
ni las alegrías.

No podemos seguir hablándonos, escuchándonos, extrañándonos,
en el final del camino, estamos solos.
Tú sabes que el tiempo nos a tocado con su vara cruelmente mágica,
degradando nuestros cuerpos, nuestra memoria, nuestras profundidades
en las cuales guardábamos aquellos momentos tan únicos, tan nuestros,
pero que ahora se disuelven en el mar insípido de la muerte.

Estoy  atrapado en el laberinto obscuro del silencio, no hallo la salida
ni tampoco deseo hallarla. Sin ti no soy más que un vacío cuerpo penando
en las orillas de la vida. Lejano a todo,perpetuándome en el olvido, elegía
eterna.

Pájaros negros caen muertos del inmenso árbol, como frutos prohibidos cubriendo la
tierra. Cuerpos que lentamente se van invisibilizando  frente mio.

Ungido ser de lágrimas, lienzo irrompible,páramo acotado.
Frío edén de serpientes hambrientas, huesos carcomidos por la noche.

Ya no puedo volver a desandar el camino. Ya no puedo desenterrar el alma
ni encender la hoguera que devuelva a tus ojos el brillo que tanto te pertenecía.
Mi locura no es más que un diáfano caudal de sentimientos derramándose sobre
la aurora última del fin de la agonía. Color rojo emergiendo de las venas,siluetas
deformes que se van perdiendo.

Ya no huyo, ya no le temo a la inmensidad oculta detrás del espejo.
Ya no lloro, solo río mientras la nada me acobija en su pecho, como una madre muerta,
abraza al silencio infinito de los misterios.

JUAN ARÉVALO.








miércoles, 10 de febrero de 2016

EL VIEJO

Se olvido del tiempo ahora ya no le quedaba más que su viejo amuleto,
una pata de gallo con una pesuña rota, que había encontrado hacía varios
años atrás. La casa se había despintado, el jardín estaba cubierto de hierbas
malas. Las lajas del patio despegadas y rotas. Un abandono de muerte reinaba
en aquel lugar. La tristeza desangraba en la tenue luz de la lámpara siempre
encendida, tanto en el día como en la noche. El verano entraba a su fin, el otoño
comenzaría a cubrir las calles con hojas secas y bufandas largas y melancólicas.
Su mirada traspasaba el cristal de su ventana la cual miraba hacía arriba, hacía
el cielo azul y despejado, porque aunque este gris o lloviendo el lo veía siempre
azul y despejado. Su cuerpo envejecido yacía postrado en esa cama solitaria, de
sábanas y cobijas negras a cuadros. La habitación lúgubremente iluminada por
la lámpara acentuaba con su alma. El rostro del viejo no era más que un rostro
pálido y gastado con dunas en sus mejillas. Sus ojos sin brillo, atentos siempre
al cristal de la ventana, nunca se separaban de él, a veces se humedecían y unas
lágrimas se tornaban esperanzas surcando el aire muerto de la habitación, como
tiernas caricias. Su mano izquierda apretaba fuertemente aquel viejo amuleto,
como sí tuviera miedo a perderlo.
Nunca se caso, nunca tuvo familia. Siempre se lo veía solo, solo con su tristeza
de antaño,la cual apresaba a todo aquel que contemplará su mirada, el dolor
se posaba en la ajena alma hasta hacerla estallar en un espontaneo y largo llanto,
por eso nadie lo visitaba, todos ignoraban su presencia, y muchos se burlaban de él.
Un día no se lo vio más. Todos pensaron que había muerto .
Un fuerte viento se levanto una mañana, pero no era igual que a otros vientos que habían
azotado aquel pueblo, este tenia algo particular. Sus soplidos eran voces, voces que llamaban
y rezaban, voces que gritaban y reía, voces que lloraban y pedían perdones. La gente asustada
corría desesperada. Algunos juraban que el apocalipsis había llegado, otros solo escuchaban
asombrados aquellas voces del viento.
Mientras adentro de aquella pieza el viejo miraba como siempre el cristal de su ventana.
De repente, soltó bruscamente el amuleto  que aferraba fuertemente, sus ojos brillaron,
sus labios sonrieron y sin esfuerzo alguno se inclino sobre su cuerpo, su piel se fue
rejuveneciendo, su cabello blanco se tiño de negro y su espalda se hincho descomunalmente
luego de unos segundos, la piel se abrió y unas alas crecieron de su carne al unisono que traspasaba
la pared el viento seso y todos vieron aquel ángel levantar vuelo hacía el cielo bellamente azulado
y despejado.

JUAN ARÉVALO.




Ya no hay piedras de colores bajo el mar,
ya no hay verdad en el fondo de una lágrima,
ya no hay silencio en el medio del camino
ni hay tiempo en las agujas del reloj.

Bailan los desahuciados, emborrachados
se abrazan y festejan el tiempo muerto del
verdugo que se humilla ante los condenados
que atrapados en la red invisible de tortuosa cordura
se esfuerzan por agradar a los hambrientos caníbales.

Ya no hay sensualidad, el amor se ha vuelto
un retazo frío de noche marginada por el día.








Cartas para Lucia

Hoy es viernes y las calles huelen a perfumes baratos, los jóvenes tomados
de las manos van y vienen, ríen y gritan descontrolados...Se aman, se necesitan
se contagian uno al otro el deseo crudo de vivir, y yo, yo mirando por este gran
ventanal mientras el café se enfría solitariamente, huérfano de tiempo...

Lucia, hay una tremenda dicha en las miradas de esos jóvenes, quienes se
besan frente mio, en donde el cristal empañado por mi aliento escribe tu nombre
aunque solo yo lo veo, aunque solo yo lo siento.

Ya no puedo seguir mintiéndome, ya no puedo sostener
esta vida. El dolor me consume, mi piel se ha arrugado, mis ojos ya no
pueden mirar más allá de unos cuantos metros, metros que se vuelven
centímetros, centímetros que se desvanecen en la nada.

Mi memoria ya no retiene al tiempo, me olvido de las cosas, me pierdo
en las calles, me olvido de los cumpleaños y me refugio en tu cuerpo
de flores silvestres que perfuman mis horas, solo de ti me acuerdo,
solo a ti retengo en mi memoria.

Me siento niño, mis ojos se humedecen, mis piernas se acalambran,
mi corazón se acelera se calma y se vuelve acelerar. No, no puedo
adentrarme a este cambio, a este modernismo, sin ti no puedo ver
la vida, no puedo escucharla, no puedo amarla.

Lucia, hoy es viernes,las calles huelen a alcohol y a tabaco, el aire
se tiñe de gris, el cielo amenaza con lluvias, así como la noche
en que nos desnudamos y cantamos bajo el aguacero, en el patio
trasero de casa, el cual se ha muerto desde tu partida.

Hoy es viernes, la libertad renace del asfalto, se libera como
se liberan los pájaros de sus polluelos una vez que han aprendido
a volar. Yo no sé volar, ya he olvidado el vuelo, mis alas se han
entumecido, la vejes y el silencio la han atado a la melancolía de tu
muerte...

JUAN ARÉVALO.





martes, 9 de febrero de 2016


Me ignoras, me haces invisible, me haces muerte
Me contienes y me desnudas en mis miserias,
luego me sueltas a las profundidades de estiércol
en donde mi piel se requiebra y se pudre de apoco.

Canta el pájaro a la noche y la noche se estremece
danzan las criaturas de las sombras, gritan y ríen
despojadas de toda piedad, torturan ala niña de







En el viejo hospital mora un fantasma de una niña
que aparece todas las noches asustando a los viejos
vagabundos que se refugian en el lugar.
Cada vez que la niña mira a uno de ellos, este
muere, y al instante se vuelve parte del edificio.
El hospital sangra continuamente.

lunes, 8 de febrero de 2016


Ya no estás a mi lado como ayer. Ya no me miras a los ojos
y me dices te amo, ni me tocas las mejillas y ríes dulcemente,
tan dulcemente como lo hacías...
Miro el calendario, los días se desprenden súbitamente, como
las lágrimas de mis pupilas. Cuando veo el atardecer emerger
de las profundidades de la nada, un hilito de voz sale de mi garganta
y te llama sabiendo que nunca me responderás. Ya no hay una vuelta,
me dijiste y bajando la cabeza cerraste la puerta, mi corazón se
quebró en pedazos.
Ahora solo estoy muriendo, mi barba a crecido, así como mi soledad.
Los recuerdos, ellos vienen y me cantan tus canciones, me recitan tus poemas,
y me abrazan como niño hasta que me duermo, hasta que me pierdo en ese
valle sombrío de sueños perdidos. Melancólicos párpados se cierran ,humedecidos
párpados que ya no se revelan como cuando estabas tú.

JUAN ARÉVALO


Esa rosa obscura que muere en el día y revive por las noches.
Revive, solo para morir.
Cautiva de las mariposas sin alas, mariposas que huyen de la rosa.
Blanco lugar de luz vibrante, sepelio silencioso, abandonado estandarte
tu cuerpo yace en medio de la nada, circular tiempo de lágrimas.

La rosa ríe desconsoladamente, sufren los que ayer pidieron nacer.
La cuerda se a roto y como en una cajita  musical, los sueños quedan
encerrados.
Pobre bailarina, despojada de tu carne y momificada en ausencias
te desgarras silenciosamente.

Claman libertad los mutilados de piernas, los miedos se vuelven piel.
Noche ensangrentada, niños y niñas velan el cuerpo muerto del mendigo.
El amor fluye por las alcantarillas.
Arriba, el sol cría los cuervos que hurgarán tu muerte.

Se cortaron las cadenas, y el barco zarpo a mar abierto ¿ Cuándo fue de su naufragio ?
¿ cuánto tiempo ha pasado ?...

JUAN ARÉVALO






Deja que los niños sin alas sin diviertan en el barro de la noche,
en donde la semilla de la vida se pudre en el húmedo lagrimear del alba.
No, no detengas el carrusel ni bajes las guirnaldas rojas que cubren al latido
del corazón.¡ No !... No finjas alegrías , sí el rostro blanquecido de la luna
se apiada de tu dolor... ¡No !... No sientas que estás loco, no veas los espejos,
ellos solo te mentirán.

Una vez apagada la luz, los fantasmas vuelven a hacerte vibrar, no se detienen
porqué ya no le importas a nadie. Porqué ya no hay sitio en este fango que te
absorbe lentamente, suavemente, deliciosamente hasta volverte invisible.
Ya no sientes, ya no me sientes.

¿Qué te sucede ? ¿Porqué tiemblas ?. Te miro y el silencio se transforma, la
calle se cubre de cuerpos desnudos, cuerpos envejecidos, desnudos y desnutridos,
llevando en sus manos antorchas exangües, como el aliento frío de tu muerte.

JUAN ARÉVALO



domingo, 7 de febrero de 2016





 Ana terminó de cepillarse los dientes, enjuagó por última vez su boca
escupiendo el agua con las sobras de la pasta dental en la vieja
pileta de su baño. Peino su largo y lizo cabello durante un par de minutos,
y antes de salir del baño rezo una plegaria, cómo cuando lo hacía de niña.
De pronto, la luz empezó a titilar, el foco se prendía y apaga, como el guineo
de un auto que va a doblar a su izquierda en medio de la noche. 
Sus ojos se humedecieron, sus manos empezaron a temblar, un grito
espantoso salio de su garganta, el recuerdo de un jardín de flores muertas
recorrió su piel, de niña había visto como fueron asesinados sus padres y sus
dos hermanos en el jardín  de la casa de campo que tenían en las afueras de 
la ciudad. Hace cinco años que Ana vive encerrada en ese viejo y abandonado baño
en el cual se corto las venas para dejar de sentir el dolor de la muerte.

JUAN ARÉVALO.


viernes, 5 de febrero de 2016


Mirando un documental de EVA DUARTE DE PERÓN llamado
"EVITA LA TUMBA SIN PAZ" me puse a pensar seriamente
en la existencia de dios. Realmente es un misterio profundo,
obscuro y hasta delirante. Más allá de la biblia, del corán, y de las
posturas religiosas, no importa cuales, la palabra DIOS es una
fuente eterna de discusión en donde todas las voces que le dan
validez nunca pudieron demostrar concretamente su existencia.

La religión, todos bien sabemos no es más que un ente terrenal
y paradójico en sí mismo,sí no miremos el VATICANO una
ciudad estado en donde abunda la riqueza y la corrupción.

Cuando miraba dicho documental, sentí esa rara sensación
de vacío, de silencio, de no respuesta de un DIOS supuestamente
bondadoso, por lo tanto parcial.

Evita una mujer netamente política, religiosa, filantrópica,
de un visión rara vez vista en el mundo y más en ese entonces,
en donde la supremacía de los poderosos no permitían una
equidad social y el proletario no era más que una forma
indigna de vida, a la cual había que alimentar a bases de
sobras, tanto en sueldos, como en beneficencias oligárquicas.

Esta mujer de orígenes humildes, que luego llego a ser conocida
en el radioteatro y cine por su gran talento, fue quién le dio al trabajador
argentino el lugar que merecía. Evita sin el peronismo no hubiera existido
Perón sin Evita no hubiera sido lo que fue.

Lo cierto es que su enfermedad ( cáncer de útero) la fue doblegando
cruelmente. Sufrió mucho, demasiado. Su muerte fue lenta y dolorosa.
Pero también sufrió después de muerta. Su cuerpo embalsamado fue
brutalmente vejado, desmembrado. Se hicieron con él actos de brujerías,
para luego desterrarlo del pais que tanto quiso.

¿Dios porque permite que gente que vive y muere por otra sufra tanto ?

¿ No sé supone que él esta en todos lados , omnipotente , omnipresente
, omnisciente ?

¿ Sí existe dios, cual es su finalidad ?

Ustedes dirán, la maldad es provocada por el hombre, ¿ pero él como fuerza
suprema no tendría que actuar siempre a favor del inocente, siempre a favor
del más débil ?...

Para mí DIOS es solo un invento del hombre y sus miedos.
Después de la muerte alguien nos espera y el miedo se apacigua.

Un resumen de lo que pienso, en estos momentos.

JUAN AÉVALO.









Amor, quisiera estar a tu lado, poder beber de tus labios
la esencia misma de la vida, liberarme de todas estas a
ataduras que no me dejan volar cortando mis alas, desterrandome
ala tristeza infinita

jueves, 4 de febrero de 2016


Caminar descalzo sobre el frío asfalto,
ir descubriendo las miserias que no se ven,
esas que están camufladas por sonrisas bien afiladas,
esas que están esperando en silencio victimas nuevas.

Despertar de la siesta una tarde de sol
y mirar por la ventana a los niños jugando,
en el medio del barro, en medio de la nada,
en donde las horas no pasan y el destino es solamente una palabra.

Caminar descalzo sobre granitos de arena,
que el viento arrastra lentamente,
como  se arrastra un cuerpo muerto
después de una cruenta batalla...

Cerrar los ojos y desaparecer en los oleajes invisibles
que van y vienen como corceles desbocados,
apretar los puños y gritar fuertemente en silencio
desanudando la garganta...astillando los espejos del alma,
¿ para que tantos reflejos en medio del abismo...?

Abrir los ojos y ya no estar en este presente,
vagar los valles del otro lado, contemplar la vida desde un rincón,
agazapado en la obscuridad, desvanecerse de a poco,
como se desvanece la lágrima en medio del desierto...

JUAN ARÉVALO.










miércoles, 3 de febrero de 2016


Las flores del jardín danzaban al capricho del viento
tú estabas mirándolas, perdida en sus movimientos.
Estabas lejos, tus ojos humedecidos tu forzada sonrisa, me hicieron sentir
los gritos desgarradores de la inmensidad.

Esa tarde los pájaros cantaron por última vez, como por ultima vez
las mariposas bebieron el néctar de las rosas...
Una sensación extraña corrió por mi cuerpo, mis piernas se aflojaron,
tambalearon,sentí verguenza, baje la mirada... una lágrima rodó por mi mejilla...

Frágiles nos conocimos, tú dejabas un amor y yo venía del silencio
desnudo, huérfano de caricias, de abrazos, de besos , de vida...

El viento se detuvo de repente. Tú lentamente levantaste tu mirada
el mundo se detuvo, los furtivos cazadores se deshicieron de sus armas,
los perros callaron sus ladridos, detuvieron su andar las hormigas
brillaron tus ojos, tus pupilas se quebraron por el llanto...

JUAN ARÉVALO.





Se han detenido las horas
entre las muertas hojas caídas de otoño,
cuerpos amarillentos cubriendo las calles,
lágrimas silenciosas se desprenden del alma.

Nadie parece notar que ya no estás
nadie parece notar que ya no vendrás...

Un cigarrillo se consume en la solitaria
rendija de un cenicero de cristal,
melancólicas figuras que se desvanecen sutilmente
en el negro hollín del olvido.

Nadie repara en mí
nadie me pregunta por ti...¡ Nadie lo hace !

Las mustias flores del jardín de los recuerdos
se desangran entre la fangosa niebla de la despedida,
la noche infinita se adueño de tus labios
ya no laten los sueños, la piel ya no envejecerá.

Se han detenido las horas
ya no hay lunas ni estrellados cielos.
Un estrecho vacío consume la carne
que ayer fue vida
alimentando mis silencios nocturnos
silencios que hoy gritan desesperados tu nombre.

JUAN ARÉVALO.












LOS RELOJES

Las horas pasan de un lado a otro. Se corren las cortinas y un escenario nuevo aparece frente nuestro. El instinto de sobrevivir nos hace actuar, nos condena a la más ridícula forma de sumisión, encerrándonos en frágiles cuerpos, que a medida que el tiempo transcurre se van degradando hasta volverse invisibles.

Todo está en los relojes, en sus agujas, en sus minuteros. Estos son los culpables de dicha invisibilidad. Si los relojes no existiesen, tampoco existiría el tiempo; por lo tanto, seríamos libres de penares, de culpas, de obligaciones, seríamos seres libres de rutinas que nos atan a la vida y sus costumbres.

Los relojes tienen el malvado don de ajustarnos a sus delirios. Algunas veces se obsesionan y nos dejan en total obscuridad, otras nos llenan de luz, tanto que nos enceguecen.
Ya sé, ustedes me dirán que la tierra gira sobre su eje terrestre y que da vuelta sobre el sol cada 24 horas y, por eso, la noche y el día. También me dirán que vivimos en un tiempo circular, por eso las estaciones, etc.

¿Pero alguna vez se pusieron a pensar qué sería del tiempo sin relojes, qué sería de la vida sin estos?

El tiempo es abstracto, los relojes lo hacen concreto, ellos definen su cuerpo, le dan vida y lo usan a su antojo, siempre perjudicándonos, haciéndonos ver que no somos más que seres inofensivos buscando panaceas de cualquier tipo.

Ahora bien, digamos que nos ponemos en campaña y destruimos todos los relojes del mundo, (incluidos los de arena y los de juguetes ), no estaríamos librándonos de las cadenas que nos atan a la codicia de la muerte, ya que sin tiempo no habría vejez, tampoco enfermedades ni ningún tipo de adicción. En pocas palabras, seríamos eternamente jóvenes.

Ya sé que esto trae aparejados algunos complejos; por ejemplo, la fecha de los cumpleaños y el momento de la cena y el almuerzo o la merienda. Claro, también tendríamos que ponernos de acuerdo en los días y los meses, pero todo sacrificio vale la pena.

Creo que una vez que nos libremos de los relojes ya no tendremos que preocuparnos por madrugar para ir a trabajar, tampoco problemas con los regalos de navidad, ni los de reyes, ni preocuparnos por ir a fiestas en donde no nos sentimos bien.
Ustedes me dirán que tiene que ver esto con los relojes. Bien, al no existir los horarios no se pueden hacer festejos, sino cómo se haría para empezar y terminar una reunión, ¿díganme cómo?

¡Uhhh ! Está sonando la alarma de mi reloj. Tengo que ir a trabajar. Discúlpenme. Nos vemos otro día.

JUAN ARÉVALO.

lunes, 1 de febrero de 2016


Las luces de la ciudad se reflejan a lo lejos,
el cielo azul  duerme sobre tus hombros,
las esperanzas renacen, como renacen las luciérnagas
alumbrando el camino hacia el infinito.

Tus ojos tienen el brillo de la luna,
encantadora hechicera de antaño,
que vela el romance eterno de los desquiciados,
que hacen del mundo un jardín encantado.

JUAN ARÉVALO.









Las frías noches hielan el corazón
tu cuerpo ya no me pertenece,
ya no siento tus labios pegados a los míos.

No hay caricias que apacigüen el dolor.
Muere la piel, envejecida solitaria yace entre las ruinas del ayer.
Inmensa soledad, páramos infinitos
desgarrando el alma.

Diluvios de lágrimas llenado cuencos invisibles
sentimientos muertos, tristezas de otoños...

Todo se desvanece,
el viento sopla, caen silenciosas las hojas
árboles desnudos, cortezas frágiles, silencios infinitos...

Todo es nada, duele la vida,
se desangran las horas encerradas en el reloj de arena,
mutilado el tiempo carece de sentido,
la mariposa ha perdido sus alas.

JUAN ARÉVALO.