miércoles, 3 de febrero de 2016
Las flores del jardín danzaban al capricho del viento
tú estabas mirándolas, perdida en sus movimientos.
Estabas lejos, tus ojos humedecidos tu forzada sonrisa, me hicieron sentir
los gritos desgarradores de la inmensidad.
Esa tarde los pájaros cantaron por última vez, como por ultima vez
las mariposas bebieron el néctar de las rosas...
Una sensación extraña corrió por mi cuerpo, mis piernas se aflojaron,
tambalearon,sentí verguenza, baje la mirada... una lágrima rodó por mi mejilla...
Frágiles nos conocimos, tú dejabas un amor y yo venía del silencio
desnudo, huérfano de caricias, de abrazos, de besos , de vida...
El viento se detuvo de repente. Tú lentamente levantaste tu mirada
el mundo se detuvo, los furtivos cazadores se deshicieron de sus armas,
los perros callaron sus ladridos, detuvieron su andar las hormigas
brillaron tus ojos, tus pupilas se quebraron por el llanto...
JUAN ARÉVALO.
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