lunes, 1 de febrero de 2016

Las frías noches hielan el corazón
tu cuerpo ya no me pertenece,
ya no siento tus labios pegados a los míos.

No hay caricias que apacigüen el dolor.
Muere la piel, envejecida solitaria yace entre las ruinas del ayer.
Inmensa soledad, páramos infinitos
desgarrando el alma.

Diluvios de lágrimas llenado cuencos invisibles
sentimientos muertos, tristezas de otoños...

Todo se desvanece,
el viento sopla, caen silenciosas las hojas
árboles desnudos, cortezas frágiles, silencios infinitos...

Todo es nada, duele la vida,
se desangran las horas encerradas en el reloj de arena,
mutilado el tiempo carece de sentido,
la mariposa ha perdido sus alas.

JUAN ARÉVALO.











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