viernes, 30 de diciembre de 2016


FLORA


No sabía cómo hacer para descubrir su verdadera intención
Sé que cuando me me mira de esa forma algo trama.
Fui buscando palabras dentro de sus labios, tenía la certeza de
que pronto saldría a la luz lo que verdaderamente pretendía.
Se detuvo frente de la heladera, pensativa como si un gran problema
la estuviese asfixiando. Como si las cosas cotidianas que tanto amaba
se les hubieran revelado y ya no le quedará nada.
Debo decir, que tiene sus complejos. Es una mujer inteligente y siempre logra
su cometido. Pero también es justo decir, que sus caprichos no pasan los de
una niña. No tiene adoración sobre lo material, con lo que tiene le alcanza y
sabe disfrutar de las pequeñas bondades de la miseria. Nunca fuimos de acaparar
riquezas, o mejor dicho la única riqueza que nos interesaba era solo la del corazón,
esas que verdaderamente hacen de la vida un juego delicioso, el cual sabíamos jugar
perfectamente.
Mirandola desde el comedor, fingía no detenerme en su preocupación. Seguía con mis
tareas. Tengo varios libros en mal estado, el tiempo no es amigo de nadie y a todos los
corrompe no importa sus formas ni sus sexos ni si tienen sentimientos o si son objetos
inanimados, solo llega y los corrompe. Entonces me preparaba a repararlos.

Ella, parada, aferrada a un vacío surcaba los caminos que nos llevan a las lágrimas.
No aguante más y caminé hacia ella. Por un momento sentí en mis oídos la voz de
la conciencia y no puede seguir ignorando aquella mujer que atada a un pensamiento
moría de tristeza en una pequeña y cuadrada cerámica de casa.

Una vez a su lado tomé sus manos y besé sus cabellos. Las palabras se anudaron en mi
garganta, tragué saliva y por un momento sentí como los espejos se rompían, como estallaban
dentro de las casas donde los fabrican y cada trozo de cristal se incrustaba dentro de mí
corazón provocando un profundo dolor, así como el llanto de un niño hambriento
o las plegarias infértiles de un moribundo.

Sus miedos eran reales. Sus caprichos nada tenían que ver con el momento.
Flora levantó su cabeza, sus ojos mojados por el gimoteo desandaron todos los
estúpidos pensamientos que forjaban mis dudas. Entonces la abracé con fuerza,
besé sus mejillas, me adueñé de sus silencios,cobijé su pena y olvide por completo
mis tares, mis libros, mi vida y solo atiné a calmar su dolor .


JUAN ARÉVALO.


jueves, 29 de diciembre de 2016



HERIDA

Su corazón había sido herido. Ahora desnudo y harapiento
solloza en soledad. No tiene más porque vivir y cada día nuevo
es  un infierno que va arrasando con su cordura. La piel que lo
cubre se desprende de a poco y se puede ver cada vena y como la sangre
es bombeaba hacia su cerebro. Tanta es la sangre que fluye hacía
su cabeza que los cabellos fueron  muriendo por tanta abundancia de liquido.
Ahora en su cabeza, aflora un jardín de flores que de apoco se va extendiendo
por todo su cuerpo, como una enredadera sin limites.

JUAN ARÉVALO


Cartas para Lucia

En un mes se cumple un nuevo aniversario de tu partida.
Y pensar que un día fuimos dos en un solo cuerpo.
Una sencilla melodía que fue acariciada por madrugadas
cálidas y tormentosas. Todo pasó tan rápido, un día estábamos
riendo y al otro día estaba yo solo, meditando en las sombras.
Mientras escucho a la gran Violeta Parra un leve viento se cuela
por las ventanas. La noche está calurosa. El cielo bien iluminado
por sus astros y una enorme luna en medio de la soledad describe
el dolor que impera en el aire, al menos el aire que respiro.
No puedo despintar y volver a pintar el pasado, no puedo reescribir
nuevamente nuestras vidas, ni hacer de está noche, una noche de carcajadas
y alcohol como esas que nos brindaron tantas alegrías. No sé sí un día
el destino nos vuelva a juntar, yo espero que sea benevolente y nos de
esa sorpresa y sí es así, le ruego que sea pronto.
¿ Y qué hacer con tantas historias ? Sí tan solo estoy yo con mi alma.
Los niños que ayer rondaban la cuadra con sus rostros sucios por los juegos
hoy son hombres y mujeres. Cada cual tiene su familia y ya no recorren los
caminos de la inocencia ni se los escucha reír como antes.
En un mes se cumple un nuevo año de tu adiós, de tu silencio, de tu noche
larga perdida en la nada.
Lucia, escribo todo el día, tonterias, cosas que no dicen nada, crónicas que
carecen de sentido, ilusiones que se desvanecen entre las lluvias como los
días en los almanaques .
Amor, nunca he dejado de pensarte y se te extraña tanto que a veces no tengo
fuerzas para levantarme de la cama y salir a enfrentar el mundo, el cual está
cada vez más frío, más incoloro, más individualista, más terco y decidido a
autodestruirse, ¿pero que digo ? Sí el mundo no tiene la culpa de que las personas
se odien a si misma y odien a los otros y estos a la naturaleza y así el odio puede reinar
sobre toda vida y la destruye. Lucia  te extraño tanto...

JUAN ARÉVALO.


LA MUERTE DEL REY.

El rey despierta de un sobresalto. Un angustiado pero real rostro lo contempla entre
la tenue luz de las velas. Todo está en calma, solo los buhos surcan la noche llena de
lobos que agazapados entre los silencios esperan su presa.

--¿ Quién sois ?...¿ Quién se atreve a profanar los aposentos de vuestra majestad ? --

-- ¡ Vuestra conciencia !--

-- ¡Os diré que no me hace gracia vuestra respuesta !--

-- No es una respuesta. Es una afirmación. ¡No dudéis jamás de la  impiadosa noche !  --

-- Jjajaa...No me hagáis enojar, más cuando mi ira se desata ni el propio
diablo se atreve a cruzarse en su camino...¡Os pido tenéis consideración !--

Ya fuera de su lecho el rey parado frente al extraño ser intuye que está en presencia
del demonio y sin llamar a los guardias toma el desafío sin temor alguno.


-- Hace cuanto que vuestra majestad no se detiene a pensar y concluir en
un solo pensamiento ¿o acaso los ruidos del pasado no os permiten dormir ?--

-- Sí os atrevéis a insúltame una vez más yo mismo os cortaré el cuello --

-- Vuestra alterada majestad, vuestra espada no puede lastimar a quién no
puede morir.¡ Os ruego que saquéis su espada y sin remordimiento alguno
intentéis mi cuello rebanar !--

El rey bajó la mirada, y sumiéndose en un perpetuo silencio entendió que
ya no había otro día ni otra noche. Más el destino es insobornable. Toda batida
tiene un vencedor y un perdedor y jamás nunca nadie logró vencer a los enviados
de la muerte.
La conciencia procedió con sus augurios. Más todo lo que hubo sido ya
no podrá serlo.

-- Al fin vuestra gentil majestad pudo ver y entender éste sutil momento. Tan lejanas
quedaron aquellas horas en que la juventud rozaba con sus aromas cada parte de
vuestro cuerpo y sin discriminar silueta, entonaba libres cantos que a las doncellas
enamoraban y más de mil batallas os vieron triunfante. Pero al fin todo termina
y en un destello de muerte lo victorioso se haya vencido en un infinito cuenco de mudas
miradas...Oh, majestad yo os imploro que no tengáis verguenza y suelte vuestras lágrimas
más no hay sentimiento más puro que la humildad de vuestras tristezas. Más es bien sabido
que dentro de vuestros ojos el amor se esfuma y ya no habrá otra mañana de pájaros alegrando
con sus trinos vuestra presencia. Me inclino ante la noble causa de vuestras espadas y os prometo
que no habrá legado más recordado que el vuestro. Más sus descendencias serán tan piadosas como
vuestro corazón --

Calló la conciencia. El rey meditaba su desgracia, cuando de la luz de las velas un destello quebró
la aurora y la niebla misteriosa de las sombras emergieron como corceles desbocados.
Oscureció la luna y el firmamento todo perdió cada una de sus estrellas. Cayó el cuerpo del rey
abatido por la muerte, no hay indulto en sus promesas y hoy yace una lápida  con su nombre,
en el silencio más profundo de la calma de un cementerio cuya casta piel es profanada por
las hambrientas fauces  de los gusanos.

JUAN ARÉVALO.
















martes, 27 de diciembre de 2016


¿ Qué os pasa doncella, qué os pasa ?
¿Acaso vuestro corazón se siente desdichado ?

Tumultuosa calma que  abriga está noche
donde lo azul y lo amarillo se deshacen
entre velas tenues y  desgarradas corazas
por el cruel manto de la condenada espera.

Más mi fiel doncella,
no hay desdicha que no sea vencida
por la aurora de un nuevo día.
Ni hay esperanzas que no sean renovadas
más inerte está la luna
en medio de vuestras pupilas
silente lágrima que resplandece
casta y cristalina
la muerte descansa sobre los pliegues de los vestidos
que olvidados se mecen en los hilos del destino.

¿ Qué os pasa doncella, qué os pasa ?

Más la lluvia de los años
alimentarán jardines
en medio de vuestros páramos
engendrando árboles, lagos, hermoso prados
nuevos soles y  radiantes  cuerpos de flores
que ahuyentaran toda desazón de vuestra joven alma
entonces la inerte luna que yace en sus pupilas
recobrará sus movimientos
el éter volverá a peregrinar
sueltas de amarras sus estrellas contemplarán
el renacer de vuestro amor entre las cenizas
que un día opacó  el radiante oro
de sus solemnes arenas más la luz de la dicha
volverá a reinar en vuestros gloriosos ojos, mi dulce doncella.

JUAN ARÉVALO.


















arcaica y espeluznante sombra
bañándose en el mar de lágrimas
más no hay vida que se


lunes, 26 de diciembre de 2016



Cada vez que iba al museo de pinturas se quedaba horas
mirando aquel cuadro, donde la vida no tenía idas y vueltas.
Para él nada tenía que moverse, todo debía permanecer inmóvil
siempre aferrado a un algo. Una noche cuando miraba la pintura
notó que su cuerpo perdía los sentidos. No podía mover sus brazos,
sus piernas, su cabeza, sus labios ¡nada !. Los ruidos se iban desvaneciendo
entre la oscuridad que lentamente se apoderaban de sus ojos. El frío y el calor
ya no se hacían sentir. La piel se cubrió de colores y su mente emblanqueció de golpe.
Al otro día los guardias del museo miraban con asombro la tela.

-- Otro más que admiró demasiado está pintura --- dijo uno de los guardias.

-- Pensar que cuando se la colgó, solo era una mancha negra sin forma -- Contestó el amigo.

.JUAN ARÉVALO.


Yo no quiero, no deseo la alegría falsa
yo quiero todo aunque me desgarre por dentro.

Yo no busco, yo no exploro
yo soy la inmensidad que hay dentro de la soledad.

Yo no temo a la muerte ni a sus ángeles malditos
yo no temo a los días sin luz más mis noches son fragmentos
de mi cuerpo que perdidos de mí vagan las moradas de los 
fantasmas que un día fueron míos.

JUAN ARÉVALO.



Eliges la vida. Eliges la risa. Eliges las flores.
Eliges, eliges, eliges....Todo en ti es una elección
Pero al dolor no lo puedes esquivar, entonces me llamas a mí
y en ese baile de máscaras te retuerces en mi cuerpo
y yo...Yo solo me dejo llevar por las lágrimas.

JUAN ARÉVALO.

Tienes la voz que una vez me pertenecía.
Tienes los ojos que una vez fueron míos.
Tienes mi piel, mis cabellos, mis labios.
¿ Tienes todo lo que era mío ?...Entonces también tú estás condenado.

JUAN ARÉVALO.

Sobre mi cuerpo un ritual de cuervos se lleva a cabo.
Cuervos que se desvisten y en su desnudes aturden mi silencios.

Hay esfinges sobre mi cama. Esfinges sin rostros. los años se lo han robado
y entre esos cuerpos de piedras otros cuerpos más pequeños surgen
como palabras extraviadas.

Hay un mar de ojos sobre el piso de mi habitación. Ojos sin párpados
que no miran solo se desangran mojando mis pies.

No estás y el mundo no tiene nada que me pertenezca.

Los matices que hacían de mi vida, una vida se fueron cuando la soledad
abrió sus alas sobre mí...Ya no tengo vida. Los colores se matan entre sí.

Y los cuervos siguen con su ritual. Mi cuerpo es tragado por el miedo.

JUAN ARÉVALO.



Tú sabes más de mí que yo de mí.
Tú tienes el poder de hacer callar las voces cuando duelen.
Tú sabes como hacer de mí un ser viviente.
Tú me sobre pasas en altura, edad y sentimientos.

Yo no se vivir sin tu rostro pegado a mis manos.
Yo no puede entender el mundo y por eso te necesito
Yo no hago más que unir soledades y tú no haces otra cosa que despejar mis temores.

JUAN ARÉVALO.



Muevo cada parte de su cuerpo con tranquilidad. Me tomo todo
el tiempo que debo tomar. Me acomodo los días y las horas.
Voy puliendo con cuidado cada trozo de él. No me importa
tener que resignar parte mi vida, solo existo cuando estoy escribiendo.

JUAN ARÉVALO.
Alejandra.


Quisiera ser como ella.
Escribir como ella. Vivir y morir como ella.
Quisiera tener las horas justas y el murmullo abatido por las esperas.

Ser agua en medio del fuego. Ser todo en la nada.
Descubrir su cuerpo tembloroso y de él hacer mi refugio.
Sentir sus caricias, sus labios en mis oídos
ser viento llevando las miserias dejando vacía el alma.

Quisiera ser como ella.
Escribir como ella . Vivir y morir como ella.
Quisiera tener la edad del tiempo y saciar la sed de sus ojos.

La piedra fundida se vuelve un cuerpo solitario
que vaga las profundidades del deseo
profanando  la carne lastimada de la más doliente y bella soledad
que habita en el ser de la bestia perdida.

Buscar destellos de mariposas en medio de la hierba seca
hurgar dentro de la herida  y con su sangre pintar mil estrellas extinguidas
ser vástago tallo en medio de la vejez y la vejez en la piel del vástago tallo

Quisiera calmar a los muertos que nacen en la muerte
engendrar palabras desconocidas solo para ella.

Pero soy distinto.
Mi cuerpo cubierto de ignorancias se perderá en el tiempo
y nadie jamás lo sabrá encontrar.

Mis miedos son distintos
mis dedos, mis pies y hasta la vida que me ha tallado
mi voz  carece de armonías
y mis ojos...Mis ojos no retienen lo infinito.

Alejandra tus versos son tan míos como tu agonía
tu compromiso fiel con la muerte
tus lágrimas de amor fundidas en papel
todo en ti es verdadero e infinito
como el día sin noche y la noche sin día.

No soy más que un escriba que no sabe como recoger
las almas de las flores que yacen muertas
sobre la tierra de sombras.
Inertes sombras. Silentes sombras. Mustias sombras.

Alejandra, mi poeta, mi amada niña
que los años han mutilado sin compasión.
Más la jaula sigue abierta...¿Qué aremos con los miedos ?


JUAN ARÉVALO.















EL JINETE.



El viento soplaba la luna y la luna  las estrellas.
Un caballero de erguida figura, cabalgaba la tierra
con un afán verdadero.
Más la muerte tiene la voz gastada y  lágrimas  mudas.
No hubo testigos ni pergaminos contando la trama
solo fue una estampida, una niebla de alientos mustios
que cubrió la armadura de aquel condenado jinete.

Tampoco hubo condestables con estandartes relucientes
ni fue el destino de las murallas, ni el de la guerra, ni siquiera hubo complot
fue el amor, el amor y sus crueles  fragancias
más la doncella no sabía de amores y todo en ella era prohibido
más la distancia de las miradas concluían la farsa.

Su espada abatida por unos ojos se dejaba llevar por la briza negra del martirio
que de apoco destronaban la sangre casta, más el honor había sido manchado
la gloria de aquellas batallas habían sido profanadas.

El final de la obra, invisible asechaba como asechan los inviernos en las risas
del otoño que va cubriendo la marcha de la vida sosegada .

Seguía su marcha el caballero en medio de la nada
evocando en su alma la imagen noble de su amada.

Más el viento soplaba la luna y la luna las estrellas
cando de pronto del cielo un trueno sonó un rayo quebró las razones
la tierra abrió sus fauces, la muerte gimió su victoria
más la clemencia perdió sus raices y del caballero solo
perduró su silencio .

Vencido y harapiento quedó el cuerpo vacío
en medio del olvido
solo los buitres festejaron aquella causa perdida.




JUAN ARÉVALO.








sábado, 24 de diciembre de 2016


¿ Estás ahí ?

¿ Estás ahí ?...¿ Dime puedes verme ?
¿Puedes saber lo que estoy pensando en estos momentos ?.
¿ Acaso te has escondido detrás de mis sombras y así poder intervenir
en cada manifestación de mis emociones hasta sangrar ?.

No puedo verte.
Te busco en todas partes, incluso en mi cabeza,
dentro de mi mente,
en mis pensamientos pero no te encuentro.

No creas que ya he dado todo.
Aún me queda sangre en las venas y aunque
no puedas entender mis razones,
puedo decirte que llevo bien en lo alto mi bandera .

¿ Acaso te doy pena ?...Ya has estado en mi lugar mucho antes
y sabes bien las formas y los escondites.
Puedes manipular las lluvias que hay dentro de mis ojos
pero no puedes calmar el dolor que hay en la piel de los que te ignoran.

¿ Estás ahí ?...Sal a la luz y déjame verte .
No temas, no estoy buscando revancha.
Solo necesito saber que hay de cierto en lo que se dice.

No tomes más de la cuenta.
No soy una fuente inagotable.
Sabes bien que dentro de las cercas la vida es diferente.
Los molinos fueron derribados,
ya no hay gigantes con quien luchar.
Pero hay fantasmas, crueles fantasmas que no saben discriminar
y se amontonan en mi puerta como verdugos hambrientos.

¿ De qué sirve la cordura si la vida es una desquiciada ramera de ojos azules ?
¿ De qué sirve la muerte si el silencio es un abismo de carcajadas mutiladas por
la mortal espada de la indiferencia ?

¿ Estás ahí ?...No me esquives y hazme testigo de tu rostro mal rasurado.
No tengo buenos modales y no necesito delirios de grandeza.

El tormento viene de abajo y sube hasta la boca, hasta rechinar los dientes.
Sabes bien de lo que hablo.
Aunque me evadas, tú sabes que tengo razón.

No pretendo hacer de las respuestas preguntas nuevas.
Pero no siempre se entiende lo que se escucha.
Y yo no soy bueno en acertijos.

La coherencia no se encuentra en las acciones del día,
ni se viste de vestidos blancos caminado hacia los altares
o de sotanas negras bendiciendo la frente de los niños recién nacidos.

La coherencia está plasmada en los ojos que miran donde nadie jamás se atreve a mirar.
Está en los mancos muros que discriminan los colores, los sentidos y las lágrimas.
La coherencia no es más que un ramo de flores marchita,
que se ofrenda a los muertos el día de los enamorados.

¿ Estás ahí ?...Sé que finges no escucharme.
Sé que te sientes inseguro fuera de tu tristeza
y te lastima el susurro melancólico del suicida que parado en medio de su agonía
declama la poesía última de su vida.
Sé que nada te conmueve y a la vez todo te enmudece
hasta perderte en largas noches de vigilia.
Te sientes poeta,
te sientes muerte,
te sientes rey,
te sientes dios y nunca has sabido colonizar tu alma, más todo en ti es ajeno.

Blasfemas y huyes .
Matas y huyes.
Corrompes la benevolencia y huyes.

Te dices juez y condenas a inocentes a las hogueras.
Te dices padre y humillas a tus hijos.
Te dices sabio y solo amparas ignorancias que has proclamado como verdades universales.

No puedo encontrar la belleza en tu manto de opacidades,
no se como llamar a tus miserias que has inculcado a fuerza de castigos.
No sé confrontar las indulgencias falsas
ni los miserables afanes de tu imperio en ruinas
más ya no te queda nada y aún así dices llamarte castidad, verdad,amor.

¿ Estás ahí ?...Tus leales sirvientes cocinan codicias
dentro de tu cuenco de pirita al que reverencia como verdadero oro
más todo en ti carece de sustento
como las espinas fuera del rosal y los macabros desentiendes de tu ira.

Ya no puedo seguir en tu silencios
y servirme de tu ejemplo endiosado por ambiciosos incrédulos .

¡ No me respondes ! y como viento enfurecido
reprimes las palabras en medio de las hordas que has comprado
con tu muerte y resurrección,
más hay un mundo  de cuerpos y de vocablos
que van surcando conciencias
y haciendo de ellas trinos de pájaros nuevos
y rebeliones constantes.

¿ Estás ahí ?...Más de nada me sirve seguir entonando
palabras sí tú no me respondes .
¿ O acaso te  has vuelto mudo y en calma me maldices ?

Más ya no quiero tu calma ni tus mentiras.

JUAN ARÉVALO.












DUNAS.

El tiempo se va y con él, el pequeño universo que inventé
dentro mío. Sí, ahí donde sólo yo puedo hacer y deshacer
las cosas sin que nadie se moleste o me lo reproche.
Se va la vida de mi mundo sin que yo pueda hacer nada.
No soy una especie de dios, por lo tanto no tengo derecho
alguno sobre el tiempo.Los pequeños hombrecillos que abitan
allí agitan sus manos saludándome, también ellos saben que quizás
hoy sea el último día que vean mi rostro. Entonces hacen una
fiesta, en donde la comida y el vino nunca es suficiente.
Yo los miro y no sé que decirles.Inventé una vida, yo soy responsable
de todos ellos, los cuales tienen las horas contadas.
Una pequeña caverna sirve de refugio a un diminuto oráculo. Fui a verlo
con intención de saber que será de todos nosotros. Pero no quiso recibirme
la extinción ya está pactada.
Ahora ustedes me dirán ¿ Porqué de la extinción ?. Bueno, solo les diré que
el tiempo ya no me deja pensar. A veces me olvido de las cosas y otras solo
las ignoro sin querer hacerlo. Los años me aprietan en los bolsillos y en la piel
se acumulan, así como se acumulan las dunas en los desiertos.


JUAN ARÉVALO.

jueves, 22 de diciembre de 2016


Te gustan las películas antiguas. Lo sé. Esas en donde los hombres
tienen por costumbre llevar sombreros y bastones, caballeros que aman
las mujeres y que por ellas dan su vida. Sé que te gusta ver como la mujer
viste sus largos vestidos acompañados de voluptuosos sombreros.
Sé que amas sentirte protagonista y ser amada como se ama a una mujer
verdadera.
No tienes delirios de grandeza y repudias la codicia.
Eres la letra del poema, sintiendo los brazos del viento soplar tus
cabellos desparramando días que se pierden en las inmensidades
de lo eterno.
Eres la prosa que va describiendo los vértices del destino que desnudo e
inmóvil grita en silencio el nombre mío.
Eres una gota de lluvia que moja los campanarios antiguos como flores
aferrándose a la soledad .
Sé que amas el queso, las plazas, el aire libre y las pequeñas charlas de madrugadas,
donde la vida deja su rol de existencia para embriagarse de tus labios.
Liz, sé que añoras los lirios amarillos cuando te vas a buscar estrellas en las mareas
de esperanzas que nacen en el crepúsculo de un trino de pájaro.
Eres la luna de plata y el sol de oro que hace de las arenas milenarias miles de palabras
que solo son descifradas por mí.
Sé que no buscas el vocablo perfecto y que solo te conformas con una mirada que escriba
bajo tu falda corazones rojos .
Indulgencias paren tus caricias cuando rozas el alba de la mañana, más todo en ti sale a menta fresca.
Liz, tus manos tienen la verdad de todas las verdades.
El universo solo ante ti se pronuncia y en su sideral lenguaje te cuenta los secretos de todos.

JUAN ARÉVALO.









Represión

Las fuerzas policiales esperan la orden de reprimir.
Los chicos se amontonan en un rincón de la esquina.
Todo parece terminar mal. Pero  de pronto aparece él, quien
separándose del resto, se dirige hacia los efectivos sacando de su bolso
un libro, los oficiales no saben que hacer y uno a uno
van dejando caer sus escudos. Las armas carecen de sentido
ante la coherencia y la razón . Las balas.Las piedras. Las corridas.
y la violencia, caen rendidas ante las hojas del pequeño e inmenso
libro, la sabiduría brota de sus hojas.

JUAN ARÉVALO.

miércoles, 21 de diciembre de 2016



Estuvo días pensando en la manera de tomar el mundo. No tenía otra arma
que su imaginación. Entonces talló una escultura cuyo vértices
tenían un potente veneno que mataba en segundos. Solo era necesario
pasar por su lado y respirar al invisible asesino que inmediatamente
cumplía su trabajo .
--Al fin tendré el mundo en mis manos-- Se dijo a si mismo.
Luego de unos segundos cayo muerto.

JUAN ARÉVALO.

La noche sin amor

El ángel dejó sus alas
en medio de la calle
madrugadas de alcohol
sexo y soledades mal pagadas.

Nena no detengas la vida en una esquina
Nena no te saques la ropa antes de tiempo
el amor tiene dos caras y ninguna de ella se puede comprar
la lluvia de lágrimas  jamás se detendrá
todo lo que ves es una mentira

Las noches de verano tienen un sabor especial
las verdades vienen en sobres cerrados
el azar es una ruleta rusa sin dados

Nena no detengas la vida en una esquina
Nena no te saques la ropa antes de tiempo
que la lluvia de lágrimas jamás se detendrá
todo lo que ves es una absurda mentira

Y el diablo acecha en cada lugar
tentaciones dulces nos da a probar
siempre suele imitar lo que más deseamos amar.

Nena las calles de la ciudad
por las noches se vuelven una jungla
todos necesitamos consuelo
aunque resignemos el alma en un sucio bar

Y la sonrisa es un misterio que huele a desolación
el aire corrompe los cuerpos
caricias turbias mecen la piel
la noche hace de los pájaros corazones muertos.

Nena tu risa se hunde en el mar
Nena ya no tienes forma de volver atrás
Nena tu risa se hunde en el mar
Nena ya no tienes forma de volver atrás.

JUAN ARÉVALO ( Canción )


martes, 20 de diciembre de 2016


Me dices poeta cuando no soy más que un escriba que vive sumido
en su pasado. De ahí voy rejuntando letras y las vuelvo a plasmar en
papel. Letras  ya usadas que vuelven a describir los mismos horizontes.
Las mismas brumas y el mismo sol.
Sentado con la soledad a mi lado, voy uniendo letras hasta formar vocablos.
Simples vocablos que van describiendo sonrisas que se cansaron de reír y ahora
permanecen mudas, como mudas están las aguas de mis mares nocturnos.
Voy hilando los hilos de mi destino. Uno a uno, primero un día y luego otro
hasta llegar al día en que vivo. Los iracundos vientos que soplan en mis oídos
son las voces que fueron aplacando su aliento hasta perecer en un suspiro.
Pero todo está oculto en el pasado. Revuelvo todo y las vuelvo a escuchar.
Las siento y ellas a mí y es ahí donde la vida retrocede para ellas y para mí.

JUAN ARÉVALO.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Lírico goce  va trenzando la noche
entre vírgenes lunas y arcaicas estrellas.
Metáforas nacidas de un calvario de insomnios.
Afrodita desnuda sobre el lecho cubierto de espinas,
musas de sal que absorben la sangre fluente de la herida.
Mustia calma, silente caminar del tiempo.
Opacidad siniestra que trae en su vientre la muerte.

JUAN ARÉVALO.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Quiero verte, sentir que eres real. Quiero acariciar
tu cuerpo sin que nada ni nadie nos pueda lastimar.
Quiero perderme en tu piel, buscar los limites de la
razón y traspasarlos sin que nadie nos obligue a volver.
Puedo dibujar mil ojos en tu rostro para que así puedas
encontrarme cada vez que me necesites.
Puedo esconderme dentro tuyo y hacer de tu soledad
un río de azules pájaros que al volar lleven tu tristeza.
Puedo engrandar un nuevo vocablo, donde las palabras
sean leídas solo por nosotros.
Quiero perderme en la inmensidad de tu risa y encontrar
la verdad de las cosas todas.
Quiero enmudecer con tus lágrimas hasta que la muerte nos desvanezca por
siempre.
Inventaré un lugar donde ambos podamos correr desnudos entre
la gramilla y manipular el tiempo a nuestro favor.
No tendrás más pesadillas y tus manos dejarán de temblar.
Inventaré un ocaso sobre un mar y muchos veleros con tizas de colores
que robaré en una tienda de utensilios innecesarios.
Haré todo lo que me pidas y tocaré para ti la canción más hermosa del mundo.
Será escrita por mí,sobre las cuerdas de mi guitarra.
No necesitaremos de amuletos ni de plegarias. Tú vendrás conmigo y yo iré contigo
a todas partes, sin importar el dolor de nuestras piernas.
Te contaré de las hadas que fabrican casas sobre los abetos del bosque prohibido.
Cuando duermas, juntaré todos tus miedos en una caja de cartón que luego cerraré
y cubriré de cinta de papel, entonces cuando despiertes las dudas serán solo nubes
que una vez cubrieron tu cielo.
Me has dado forma y haz prolongado mi existencia. Tú eres la panacea que los ancestrales alquimistas buscan  en lo eterno y que solo yo pude encontrar.
Quiero que seas feliz como lo son las aves cuando vuelan los aires infinitos.

JUAN ARÉVALO.

HISTORIAS



--¡ Todo esto es una mierda !--

-- ¡ Ya no grites y sentate !--

-- No. Es que vos no entendés nada. Nunca entendiste nada --

-- ¡ Claro. Vos sí entendés todo ! Vos sos de esas personas que antes de que se terminen las cosas
ya estan buscando un buen pretexto para no sentir culpas...¡ Me das asco !--

La puerta se cierra en un fuerte golpe. Los ojos del hombre buscaban algo sobre la mesa.Al no encontrarlo sus manos tiran todo lo que hay arriba de ella.

-- ¡ Mierda !...Siempre lo mismo. ya no puedo más -- Gritó enfurecido.

De repente el timbre suena como una campana, esas que se usan en los cuadriláteros de boxeadores.
Él se acomoda la camisa, pasa las palmas de sus manos por su rostro, seguidamente sobre los cabellos. Se afirma sobre la mesada por unos segundos y luego de un breve impás camina hacia la puerta.

-- ¿ Quién es ?--

-- ¡El portero ! --

-- ¿Qué desea ?--

-- Disculpé. Estoy recibiendo quejas de los demás propietarios. Se quejan de los golpes y gritos...¿ está todo bien ahí dentro ?--

-- ¡Sí! por supuesto. Solo tuvimos una discusión familiar. eso es todo --

-- Por favor si pudieran hacer menos ruido se lo agradecería. La gente se levanta temprano y ya pasaron las doce de la noche. Acepté mis disculpas por la molestias y muchas gracias --

-- No se preocupe.Ya paso todo. Buenas noches --

Los dos hombres se retiran de la puerta. Uno se dirige hacia el ascensor. El otro hacia la barra de licores. Toma una botella, quite la tapa y bebe un largo trago. Luego se sienta en la banqueta, junto a la ventana.
La mujer había ido a buscar a su hermana y de ahí a un bar. Ninguna de las dos suelen beber. Se sientan y piden una cerveza.
La hermana le repite que ya es hora de dejarlo. Que su vida se va en picada, que ya no hay forma de arreglarlo.

-- Se terminó ¡Entiende de una vez !--

-- Mi cabeza es un remolino. Te juro que ya no lo aguanto.Pero cuando estoy lejos lo extraño. Sí, sé que estoy loca --

-- ¿ Loca ?... ¡No ! estúpida diría yo --

-- Perdón señoritas. Su bebida -- interrumpió el mozo, dejando el pedido sobre la mesa.

-- ¡ Gracias !--

Ambas toman las copas y absorben el fresco liquido espumante. Un sabor amargo se desliza por sus bocas hasta llegar a sus gargantas.

-- Es la primera vez que tomamos cerveza y debo decirte que me gusta --

-- Es la primera vez, en tanto tiempo que estamos juntas -- Recriminó la más joven.

-- ¡ No !...No me reproches nada. Ahora no por favor...No empieces, ¡te lo ruego! --

-- No es un reproche. Solo -- agacha la cabeza -- solo lo mencioné, eso es todo --

-- Ya sé, que después de que mamá murió no estamos tan unidas. Lo sé bien.¿ O acaso piensas que no lo recuerdo ?...Vos sos joven, no tienes marido, no tienes obligaciones con nadie. Vos sos libre de hacer lo que quieras y acostarte con quién se te de la gana. Yo no puedo. Ese tiempo ha muerto para mí. Ahora tengo obligaciones..A si que...--

-- ¡Espera un momento--incorporándose a medias de su silla y señalando el rostro de su hermana--Mi vida es mía y a nadie le importa con quién me acuesto o no! No te quites tu frustración conmigo...¡No. No otra vez!--

Ambas hermanas se miran. Sus ojos chocan fuertemente.Viejos rencores que parecían estar muertos, renacen sobre la mesa, como viejas heridas que nunca han cicatrizado y que por momentos, cuando menos se espera empiezan a sangrar.
Dos hombres terminan un juego de billar, se saludan,recogen sus abrigos y se marchan, dejándolas solas en esa tenue y crispada inmensidad del bar.

-- No quiero discutir. Tengo bastante o ¿no me ves ?. Aparte no lo dije con ánimo de ofenderte. Lo que pasó, pasó y ya no hay remedio. Siempre fuiste más bella que yo. Además eres más simpática. Yo...Yo nunca fui nada de eso --

-- ¡Ya deja de culparme de todo !...Siempre te victimizas. Siempre dices lo mismo. Pero nunca quisiste escuchar lo que realmente pasó --

Un pequeño silencio apacigua la discusión. La más joven busca en su bolso el paquete de cigarrillos.Estirando la mano convida a su hermana, quién con una mueca de benevolencia toma uno, mirando los ojos llorosos de su joven hermana.

-- Te pido perdón. Nunca dije que fueras una ramera. Jamás lo pensé. Éramos jóvenes. O mejor dicho yo, porque tú eras aún una chiquilina y muy hermosa. Fascinabas a todos con tu belleza. Mamá siempre decía que eras un princesa, que eras el orgullo de la familia --

Al decir la última frase su voz se quiebra.Agacha la cabeza y suspira tomándose ambos lados del rostro con sus manos.

-- Nunca quise acos...--

--Por favor. cambiemos de tema...Recuerda porque estamos acá. No me des más tormentos de los que tengo...¡Por dios, no me los merezco!--

-- ¡Te quiero mucho, aunque jamás me perdones ! Y mi vida no es la vida de una princesa, si no todo lo contrario. Después de todo, fui yo quién llevó y aún lleva la peor parte --

La mujer da un sobresalto. Quita sus manos de los costados de su rostro y la mira con furia.

-- ¿ La peor parte ?...¡Fui yo quién abortó no vos...Yo.fui... Yo !...Cuando recuerdo todo eso me siento sucia -- se toca el cuerpo, menea la cabeza--¡como si yo hubiera querido abortar ! Ahora ya voy a cumplir cuarenta y seis años y no sé lo que es ser madre. Y vos decís que te llevaste la peor parte. Perdón, ¿encima decís que aún cargas todo eso ? ¿ Y yo ?...O acaso pensás que me gustó hacer lo que hice. ¡Por favor reacciona, madura de una vez !--


-- ¡Ves que me odias !...Yo no elegí estar ahí. Por favor enténdeme  Yo no pedí ser vio...--

-- ¡ Ya basta !...Basta. Enserio-- bajando el tonó de su voz-- Por favor tomemos la cerveza en paz...Estoy empezando a sentir frío --

La discusión se detiene. Los ojos de ambas son desbordados por lágrimas.
Una, mira como el humo del cigarrillo baila sobre el cenicero. La otra se muerde los labios y bebe un trago. Ambas precisan un fuerte abrazo.Un consuelo.Hace tiempo que han olvidado lo que se siente ser abrazadas.
Las dos tienen una misma historia que las va consumiendo de apoco. Todo parecía dormido...

En el departamento, el hombre duerme incómodamente en el sillón. Las agujas del reloj marca las cuatro de la madrugada. Una leve llovizna va cubriendo la ciudad. El aire huele a melancolía...


JUAN ARÉVALO.
















El día que lo vulgar fue elegido como presidente del pueblo.




Las palabras rebotaban en el viento una y otra vez, desesperadas, como pelotas de tenis iban y venían.
Las elocuencias habían sido profanadas. Lo vulgar reinaba en todas partes.
Los niños tenían que esquivar con mucho cuidado los buenos modales que agonizaban
en medio de las calles. Las madres iban por las veredas, con sus largos tules negros consolando a los pequeños fragmentos de léxicos que lloraban sentados afuera de las casas.
Los puntos se balanceaban sobre techos. El suicidio era lo único que les quedaba.
Las comillas se repetían una y otra vez que sus vidas carecían de sentido.
Los signos de preguntas meditaban y reflexionaban en silencio sobre los rieles de la vieja estación de trenes. Mientras que los signos de admiración los miraban acongojadas.
Solo las malas palabras sobrebebían.
Las teclas de las máquinas de escribir se quedaron olvidadas, el polvo las cubrió por completo.
El cementerio de la ciudad desterró los nombres de las lápidas.Cada vez que los familiares de los fallecidos iban a visitarlos, las discusiones surgían de repente.Todos se equivocaban de parientes.
Los paréntesis escondían sus lágrimas, no querían que nadie les tuviera lástima.
Las comas caminaban lentamente, arrastrando melancolías. La verdad quedó destrozada, cuando encontró a la sensatez haciendo el amor con la mentira. El odio se ensaño con el bien y enjuició su castidad hasta desaparecerlo por completo.
Todos los habitantes de aquel pueblo veían estupefactos, como las letras se iban borrando de todo cartel, de toda vidriera.
Las escuelas cerraron sus puertas.Los libros habían quedado todos en blanco.Los pizarrones ya no tenían utilidad y fueron descolgados y guardados en el sótano junto a los objetos innecesarios.
Los medios de comunicación presidían de textos. Sólo mostraban el pasado que había resurgido macabramente.
Los números tomaron las plazas. Hubo manifestaciones realmente violentas. Los policías golpeaban con sus cachiporras a los pobres y desnudos números que pedían a gritos que las letras sean restauradas. Ellos solos, no podían vivir sin ellas.
Y así fue como aquel pueblo pereció cuando lo vulgar ganó las elecciones. Los discursos políticos fueron consumidos por la soberbia.La ignorancia quedó como ministra de educación.La inseguridad como ministra de seguridad y las represiones se hicieron cada vez más crueles.
Las letras fueron exterminadas.Las que pudieron exiliarse, con el tiempo murieron de tristeza.
Los diccionarios, que ya no describían significado alguno, fueron quemados en una gran hoguera,frente la casa de gobierno.
Los obispos brindaban con los extranjeros que ya estaban listos para comprar cada parte del pueblo.
El pensamiento y la coherencia habían sido esclavizados por la codicia.Los conceptos fueron anulados por la perversión y la corrupción.
Las sonrisas se fueron diluyendo.El lenguaje dejo de existir. No importó las organizaciones de auto ayuda que gritaban que estaba en peligro de extinción.
Un día, las malas palabras quedaron sin fundamentos y todos perdieron la voz  por completo, incluso lo vulgar, que había sido elegido como Presidente.
A los dos días, los empresarios extranjeros compraron todo y donde antes había casas, hoy hay fabricas de autómatas que sólo se manejan por  señas.

JUAN ARÉVALO.
Flora

Vino una noche en medio de una gran tormenta.
Estaba angustiada...El maquillaje le corría por su rostro destiñendo sus mejillas.
No pregunté nada,mi curiosidad suele ser torpe y a veces intolerante. Entonces
evite agrandar su culpa. La abracé con ternura, su empapado cuerpo no paraba
de temblar.Mis brazos se aferraron a su espalda y detrás mio un sollozo quebró el silencio.
Sé bien que su vida es una tómbola, que lo que hoy es dicha mañana es un infierno.
Ella es una mujer que ama la naturaleza,le gusta vagar por las noches,recorrer las
calles cuando todos duermen. A veces finge estar alegre, solo para evitar preguntas
comprometedoras.Pero yo la conozco bien y sé cuando su alma está llorando.
Luego del abrazo se sentó en el sofá. Sus manos entre sus piernas, sus cabellos mojados delineaban tristezas.
Sumiéndose de hombros me sonrió, me guiñó un ojo y se perdió en un laberinto oscuro, al cual conozco bien pero en ese momento, no me atreví a entrar.
Fui al baño,tomé una toalla y regresé con la esperanza de verla sonreír.
Sentándome a su lado sequé sus cabellos, acaricie su mejilla y le pedí por favor que se vaya a duchar antes de que se resfriará.,le  di una de mis remeras y un pantalón.
Siempre me gustó como le quedan mis remeras. Me encanta verla pasear con ellas por la casa.
Me gusta admirar su belleza desde lejos. Por que Flora, es una mujer increíblemente hermosa.
A veces cuando escribo,ella está a mi lado, siempre en silencio. Pero a medida que van pasando los
minutos se vuelve una niña y empieza a molestarme. Me agarra de las orejas, me pellizca las mejillas.
Me hace cosquillas en las piernas o me me empuja con su hombro.Aunque a veces me enoje
no le digo nada... Entonces dejo lo que estoy haciendo y me voy a jugar con ella, olvidándome que soy un hombre, para convertirme en un niño desprejuiciado.
Esa noche cuando todo volvió a la vida, comenzó a reír. Su mirada se despejó de las negras nubes, que momentos antes se avían adueñado de sus ojos. Sus pupilas volvieron a recobrar el brillo que las alimenta.

-- ¿ Ya se fueron las tristezas ? -- Dije, mientras encendía un cigarrillo.

Detuvo la risa. Bajó la mirada...Por un momento, sentí verguenza.

-- ¡Juan, perdí las monedas!... Esas que siempre he guardado para el gran momento --

Su respuesta me descolocó por un instante. Su voz melancólica cobijó las copas,el vino y todos los muebles de la sala...Acababa de abrir las puertas del gran laberinto.

-- Si quieres te prestó algunas de las mías...Tengo varias --

Flora ama las metáforas. Las esperanzas suelen ser monedas que vamos gastando gradualmente, pero lo peor, es cuando las perdemos y no logramos encontrarlas nunca más...Monedas que otros encuentran por casualidad.

-- ¡Enserio Juan, perdí todas y me siento desnuda! Sé que sin ellas voy a estar varada, siempre en un mismo lugar y eso me aterra --

Su confesión me asustó. Nunca la había escuchado hablar de esa manera.

-- Pero no estarás sola. Yo también me quedaré varado. ¿Sabes ? Creo que también yo, he perdido mis monedas --

Me miró por unos largos segundos, tomó la copa de vino y entre cerrando sus ojos la llevó a sus labios,dio dos pequeños tragos. Bajó el cristal, lo acomodó sobre la mesa, se friccionó los dedos y llevó su mirada hacia la puerta.
Respiró profundamente,contuvo el aliento por unos segundos y exhaló pausadamente.

JUAN ARÉVALO.

RAFAELA


Sus ataques de pánico son muy frecuentes. Le teme a la oscuridad y no sabe atarse los
cordones sola. Tiene muchas muñecas y solo juega con una en especial. La llama Rafaela,
es su única amiga. No tiene caprichos, ni quiere juguetes nuevos. Su mochila escolar
contiene muchos secretos que solo Rafaela conoce.
Una noche el miedo la sorprendió en medio del sueño.Se despertó gritando,su cuerpo empapado en sudor.
Las pesadillas son tan reales que nunca se sabe lo que pasará cuando se abren los ojos.
Mamá, antes de dormir tenía la costumbre de cerrar todas las ventanas dos veces.
Bajaba las cortinas y se aseguraba que  debajo de la cama no hubiese ninguna clase de monstruos. Luego besaba con ternura mi frente y se marchaba a descansar. Sus días eran agotadores.
La luz permanecía encendida.
Yo hago exactamente lo mismo con ella. Antes de dormir inspecciono bien cada lugar de su habitación.Hurgo dentro del armario, entre las hojas de los libros, dentro de su zapatilla y hasta reviso con minuciosidad cada uno de sus calcetines .Luego de explorado el lugar, me siento a su lado, leo retazos de cuentos, y soplo sus cabellos, como si mi aliento fuera un sutil viento Norte. Luego cuando se duerme beso su frente y me voy a descansar. La luz permanece encendida.
La noche de la pesadilla tomó a Rafaela y murmuró a sus oídos, yo acariciaba su frente.
Le conté que un día,a la hora de la siesta mientras leía un libro de cuentos,un monstruo estaba llorando bajo la cama, se escuchaba muy triste. Entonces tomé coraje y asomé mi rostro hacia donde estaba él...¡muy despacio ! El miedo es un buen aliado cuando se lo sabe manipular.
Le pregunté porque lloraba, levantó la vista y me dijo que tenía miedo. Que había tenido una pesadilla y que ahora no podía dormir.
Ya, con más confianza, bajé de la cama y me senté a su lado.
Ella me miraba atenta, como si cada palabra dibujará formas dentro de un pequeño circulito.
Yo seguí con mi relato:
Sus lágrimas a medida que iban cayendo se convertían en hermosas mariposas, que revoloteaban a nuestro alrededor. Sus lágrimas fueron tantas que miles y miles de mariposas rosaban nuestros rostros. Entonces empecé a acariciarlas. Tomé a una por sus alas y en ese momento todas desaparecieron al instante, quedando solo, un pequeño charquito de agua, donde ambos nos reflejamos. Yo comencé a reírme y el monstruo que me veía sorprendido, olvido sus miedos y se sumó a mi inesperada alegría.
Rafaela, en medio de sus brazos también parecía escucharme. De sus muy expresivos ojos pequeñas lágrimitas se asomaban . Me quedé mirándola, espié dentro de su cuerpo de trapo y pude ver con algo de nostalgia que aquella muñeca no era más que  aquel asustadizo monstruo de mi niñez.
Me sentí confundido,por un momento tuve miedo.Entonces quite de sus brazos a Rafaela y la llevé a su pequeña casa de muñecas, que se encuentra en un rincón de su habitación, sobre la alfombra.
Ella me miró  con enfado y tapó su rostro con las sábanas.Me recosté a su lado mientras le susurraba una vieja canción de cuna, que aprendí de mamá y suavemente la fui descubriendo .
¡El Horror penetro mi carne, un frió espeluznante corrió por todo mi cuerpo ! Rafaela, estaba nuevamente entre sus brazos. Me levanté de un salto y cogí las frazadas de un tirón destapando por completo los cuerpos. Ellas murmuraban palabras extrañas y de sus ojos asomaban pequeñas lágrimas. Por un instante recordé aquel momento y miré  bajo la cama, bandadas de mariposas revoloteaban alrededor de un pequeño cuerpo,cuando quise sujetarlo éste desapareció junto con las mariposas.
Desde esa noche Rafaela y yo somos muy buenos amigos.La luz aún permanece encendida.

JUAN ARÉVALO.

jueves, 8 de diciembre de 2016


Instinto.


Su pipa descansa sobre el escritorio. Sus dedos van presionando las teclas
de su vieja máquina de escribir. El aire se retuerce en los rincones de la casa.
Cada palabra retumba en la profundidad de la efímera soledad.
Su mente va describiendo una historia. Una década de miseria que surge
entre las tinieblas, como una pequeña cabeza surge del vientre de una
mujer que grita desesperada.
Una taza de frío café, encierra la angustia de una vida marginada.
Un titubear, unos ojos que miran al techo. El tiempo se detiene, mareas de
imágenes golpean las pupilas. El instinto se abre paso, cada letra contiene
un sentimiento que estallará sobre la frágil hoja.
La noche se desnuda y los fantasmas renacen de las rendijas de las baldosas.
Retoma su tarea inconclusa y una a una va acomodando las palabras, fabricando vidas
que morirán cuando el sol golpeé los cristales de la ventana.

JUAN ARÉVALO.






El aire, a veces tiene días en que pareciera decirnos algo.
Hace mucho tiempo mi abuela ( Que en paz descanse ) me contó una historia.
Dice, que un día, mientras tomaba una taza de café en la cocina,
los objetos comenzaron a cobrar vida. Parecía un truco mágico.
Pero aquello era totalmente real. Mi abuela me cuenta, que ese día en medio de un mar
de lágrimas por el miedo, tomó partes de sus pertenecías y se fue del lugar, para nunca volver.
Por herencia, me quedé con la casa donde ocurrieron aquellos extraños acontecimientos.
La verdad, que debo confesar que estoy algo aterrado, ahora en estos momentos,
en la cocina, una cruenta batalla se está desatando entre las frutas, el pavo y los cubiertos.
Solo espero que no reparen en mí, y que mucho menos, recuerden mis hambrientos
deseos que tenía, para con ellos.

JUAN ARÉVALO.

Mi pequeña roma de ojos negros.



Esas pequeñas cosas que hacen de nosotros, únicos e inseparables.
Tu pasta dental desparramada por el piso. Mi ropa interior sobre
la silla del comedor...Todos los besos del mundo, no son comparables
a los tuyos.
Mi pequeña romana de ojos negros. Mi dulce algodón de azúcar.
Esas interminables noches, pintando nubes de acuarelas en medio del
rojizo crepuscular que tanto te encanta...Mi pequeña romana de ojos negros...

Tienes la voz sumida, me haces reír. Te pareces a una dama antigua, tu vestido
acampanado, tus cabellos atrapados, todos en un gran rodete...Tienes la mismas
pecas de la luna, cuando baja al lago a beber.
Pareces una dama. Una dama cuyo corazón se detiene por las noches, solo para
escuchar el murmullo que hacen las placas de la tierra, cuando hacen el amor...
Mi dama, mi reloj sin tiempo...Mi bella desquiciada, me encandilas cuando ríes.
Tengo, tengo miedo de que la vida, esa ladrona de sueños se ensañé con nosotros.
Le temo a la distancia. A las manos frías . A los envases vacíos de licor. Le temo,
a los albos y fríos ojos.
Tengo miedo de que tu risa se esfumé, como se esfuma la niebla por las mañas...

¡ No me pidas un soneto !...Yo no sé de sonetos. No sé de poesías. Yo no sé escribir
con rimas...Yo solo escribo, cuando te veo travesar las puertas de mis insomnios.
Ahí tomo coraje, agarro pluma y tinta y describo, te describo mi hermosa romana de
ojos negros...El tiempo se detiene, tu piel seduce al mismísimo Fausto, sí, aquel que vendió
su alma al mismo demonio...Pero ni siquiera él, se atreve a rozar tu cuerpo, más tu radiante
belleza inhibe a todo ser vivo, derribando el muro prohibido, que hasta los muertos, bajan
sus rostros, riendiéndote homenaje.

Pero como siempre, me he corrido del mundo, he querido ser poeta y dejarte eternizada en un
solo instante...Me miras y te ríes, meneas tu rostro, asientes y luego en un vago susurro me
dices lo loco que estoy.
Estás pequeñas cosas nos vuelven únicos e inseparables.

JUAN ARÉVALO.



Una vida.



¿Cómo retener  el tiempo entre mis manos ?.
¿Cómo atenazar el silbido del viento en una esfera de lágrimas ?
¿ Cómo cruzar, cuando miles de cuerpos desangran en medio de la calle ?

Hace más de un año que has partido, llevándote contigo parte de la vida.
No hay lloviznas que nazcan del cielo, todo está planificado de ante mano,
mis ojos, la melancolía, la soledad...
Él dolor de ver reflejados en  los espejos, los momentos felices.
No pretendo manipular el tiempo ni hacer de los penares un altar de cobardías,
ni declamar la tristeza del corazón que de súbito  muere y nace desnudo y miserable...
No hay más que oxidadas cadenas rodeando mis pies, atándolos a la bajeza más iracunda
del olvido, por dentro del olvido yace una vida cuyas leyes mutilan la carne,
separando así la razón de la coherencia,el alma del cuerpo hasta no dejar más que una
montaña de huesos amarillentos y desconocidos.


JUAN ARÉVALO.


miércoles, 7 de diciembre de 2016



No sabía que juntar primero. Todo estaba destrozado ante mis pies.
Los años gemían continuamente. Las esperanzas se abrazaban entre sí.
La razón meditaba en silencio. La nostalgia lloraba desconsoladamente.
Entonces cerré los ojos y estire mis manos hundiéndolas entre los pequeños
trozos de vida que el tiempo, había desterrado.

JUAN ARÉVALO.