jueves, 27 de julio de 2017
¿Te conté que una vez, mientras llovía torrencialmente
las calles de mi ciudad se evaporaron por un instante y se pudo
ver el fondo de la tierra. Te conté, que ahí habita una gran serpiente
con afilados colmillos y dos estrafalarios duendes ?
¿Te conté que todos los que iban caminado por allí fueron tragados
y nunca más se los volvió a ver ? Fue hace mucho tiempo, en el año noventa,
cuando aún tú no me conocías y yo ignoraba quién eras.
¿Te conté que cuando extraño digo tonterías, que me vuelvo invisible y empiezo
a buscar historias dentro del sombrero de mago que me has regalado, solo
para contártelas más de tres veces. Te conté que cuando extraño, todas mis
cicatrices vuelven a sangrar como el primer día ?
¿Te conté que hace más de dos semanas que no río,que ya no me gustan las películas
cómicas y que el desayuno me sale a tristeza de domingo ?
¿Te conté que una vez, mientras llovía torrencialmente te vi pasar por frente de casa
con un viejo paraguas y una bolsa descolorida en tu mano izquierda. Te conté que
desde ese día no puedo reconciliar el sueño, que mis amigos ya no vienen a visitarme,
ellos dicen que dejé de ser yo, para ser tú ?
¿Te conté que cuando te escribo no puedo parar, las palabras me brotan de los pies
y el silencio desborda por mis bolsillos dejándome miles de metáforas que no uso.
Te conté que no importa si hace frío o hace calor, yo siempre tengo nostalgias y un
pequeño dolor en mis ojos ?
¿Te conté que mis faltas ortográficas ya no me duelen tanto, que ahora soy más viejo,
que ya no bailo por las noches, que el cielo carece de tu estrella y la luna llora siempre
bajo mi cama, y aunque la escucho no me atrevo a preguntarle que le pasa?
¿Te conté que a veces te extraño y digo a veces solo para no molestarte, para que no
sientas culpas, para que no me llames para ver como estoy, para que no te sientas sola
en medio de tus amigos, pensándome como en ese entonces ?
¿Te conté que mañana me voy ,y ya no regresaré ?
JUAN ARÉVALO
viernes, 14 de julio de 2017
EL MANIQUÍ
Hay mucha gente, demasiada, todos gritan, aplauden, repudian
a otra gente, y vuelven a aplaudir. El ambiente se caldea, rostros
que nunca he visto me miran de reojo, todo está premeditado, por
momentos tengo miedo, pero no lo demuestro.
De repente un trueno,el cielo se divide, las voces se callan, dos agentes
del orden se miran entre sí, un fuerte olor a naftalina aflora de los cuerpos,
algo extraordinario está ocurriendo, los cuerpos ahora son maniquíes, algunos
están desnudos, otros de traje y corbata ¿ Estoy soñando, estoy dentro de una pesadilla ?
Lentamente voy retrocediendo, mi entorno permanece inmóvil, el silencio se ha adueñado
del lugar, un cuervo petrificado cae delante mío, luego otro y otro y otro más, una lluvia
de cuervos petrificados arremete contra mí, mis piernas se entumecen,
mi lengua se encoge,se pega a mi garganta, mis dientes se quiebran, estallan como
un cristal golpeado por una piedra.
Ya no puedo moverme, mis latidos aumentan precipitadamente, mis párpados
se endurecen,ya no soy yo,tengo miedo y aunque quiero mostrarlo, ya no puedo.
Mi piel se ha secado, mi carne, mi sangre,todo, todo en mí se ha secado.
De repente, un niño viene hacia mí, saca de su bolso un ramo de flores y lo deja
sobre mis pies.Quiero gritarle, con desesperación quiero gritarle, pero mis sentidos
se han detenido,mi visión se va nublando...
JUAN ARÉVALO.
martes, 11 de julio de 2017
Niños.
Voces y más voces que gritan, que piden justicia, que imploran ser oídas una vez más.
Voces que han sido calladas hace tiempo por la justicia del más poderoso,
del más ambiciosos ser que habita dentro nuestro. Voces que suplican volver
a preguntar, voces que no se callarán nunca.
Somos retacitos de pasado fingiendo ser unidad, fingiendo ser una verdad.
Voces del niño que fui, que fuiste, que fueron,y que nunca dejarán de ser,
aunque los calendarios nos impongan la gradualidad de una existencia, totalmente cruel.
JUAN ARÉVALO.
Teocentrismo
La bala cruzó su cráneo sin causar ninguna clase de herida, todos se miraron
aterrados, él decía la verdad, había resucitado entre miles de muertos y ahora
nada podía matarlo. Desde ese día templos y libros fueron creados en su nombre.
Todos los dilemas fueron reprimidos, un nuevo orden universal daba comienzo.
Al tercer día de lo sucedido, el resucitado desapareció sin dejar ninguna clase de rastro.
Con el tiempo los testigos de aquel encuentro fueron muriendo, sus cadáveres enterrados
en el viejo cementerio del pueblo fueron saqueados y nunca más se pudieron hallar.
Se dice que después de un año de lo acontecido hubo una fuerte confrontación divina por
el poder absoluto, el cielo y la tierra destellaron lágrimas de fuego y se podían oír los gritos más aterradores jamás escuchados.
Claro, eso dicen los creyentes,los escépticos aseguran que el renacido, no era más que un mago y muy bueno,aunque algo tramposo.
Lo cierto, es que las heridas causadas por aquel fraude, hoy día siguen dañando al mundo.
JUAN ARÉVALO.
La bala cruzó su cráneo sin causar ninguna clase de herida, todos se miraron
aterrados, él decía la verdad, había resucitado entre miles de muertos y ahora
nada podía matarlo. Desde ese día templos y libros fueron creados en su nombre.
Todos los dilemas fueron reprimidos, un nuevo orden universal daba comienzo.
Al tercer día de lo sucedido, el resucitado desapareció sin dejar ninguna clase de rastro.
Con el tiempo los testigos de aquel encuentro fueron muriendo, sus cadáveres enterrados
en el viejo cementerio del pueblo fueron saqueados y nunca más se pudieron hallar.
Se dice que después de un año de lo acontecido hubo una fuerte confrontación divina por
el poder absoluto, el cielo y la tierra destellaron lágrimas de fuego y se podían oír los gritos más aterradores jamás escuchados.
Claro, eso dicen los creyentes,los escépticos aseguran que el renacido, no era más que un mago y muy bueno,aunque algo tramposo.
Lo cierto, es que las heridas causadas por aquel fraude, hoy día siguen dañando al mundo.
JUAN ARÉVALO.
domingo, 9 de julio de 2017
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento entendí que nada
se puede cambiar, que todo va a seguir siendo como lo es ahora,como lo fue siempre.
Me arrepiento de haber confesado mi crimen,nací humano y moriré siendo
humano, lamento haber confesado que tengo un corazón, el cuál me fue entregado
por mi creador y aunque mi cuerpo sea un rejunte de cables y tornillos, pienso y siento.
Soy humano, bajo este frío esqueleto de hierro habita un alma que no teme morir.
JUAN ARÉVALO.
se puede cambiar, que todo va a seguir siendo como lo es ahora,como lo fue siempre.
Me arrepiento de haber confesado mi crimen,nací humano y moriré siendo
humano, lamento haber confesado que tengo un corazón, el cuál me fue entregado
por mi creador y aunque mi cuerpo sea un rejunte de cables y tornillos, pienso y siento.
Soy humano, bajo este frío esqueleto de hierro habita un alma que no teme morir.
JUAN ARÉVALO.
Ani sabía que un día todo terminaría. Lo supo desde el primer día
que vio aquellas hormigas muertas en las baldosas de la vereda, mientras
esperaba a la que nunca volvería. Las promesas no son verdaderas, son
frágiles, y se quiebran con el primer viento de otoño. Tía y Hermana son
las únicas que pueden ver dentro suyo y a veces les teme, pero sin ellas, su
soledad la hubiera asesinado hace mucho tiempo atrás.
El dolor del orfanato aún sigue en su piel, aún sigue atormentándola. Sus ojos ya
no hablan, el brillo se fue aplacando, ahora solo tiene heridas que cobrar, heridas que
nunca cicatrizaron.
JUAN ARÉVALO.
que vio aquellas hormigas muertas en las baldosas de la vereda, mientras
esperaba a la que nunca volvería. Las promesas no son verdaderas, son
frágiles, y se quiebran con el primer viento de otoño. Tía y Hermana son
las únicas que pueden ver dentro suyo y a veces les teme, pero sin ellas, su
soledad la hubiera asesinado hace mucho tiempo atrás.
El dolor del orfanato aún sigue en su piel, aún sigue atormentándola. Sus ojos ya
no hablan, el brillo se fue aplacando, ahora solo tiene heridas que cobrar, heridas que
nunca cicatrizaron.
JUAN ARÉVALO.
¿ Para quién escribo ? Para mí, y solo para mí. Lo que describo es lo que
pienso, es lo que soy, es lo que veo. Invento un universo y de él me nutro,
dejo de ser yo y me vuelo una historia, un momento, un segundo de otras vidas,
de otras muertes. Dejo que toda la mierda que me rodea se liberé y grite con todas
sus mierdas. No tengo nada en especial y soy como todos, aunque soy distinto,
no tengo absolutos, ni tengo Dios.
Una vez alguien me dijo que soy un escritor y le creí,le creí tanto que ahora no puedo
vivir sin escribir, y ¿ me leen ? Tengo amigos, tengo lectores que al igual que yo, también
escriben para ellos. Todo lector es escritor, aunque nunca escriba, lo es, es un escritor,
porque sueña y tiene mundos que nadie más que él conoce.
Pero también es cierto que estoy solo, que nadie sabe de mí, que solo conocen
lo exterior, mi rostro, mis risas, pero no saben de mis huesos, de mis profundidades, de
mis miedos, de mis tristezas. Soy una contradicción constante, un pañuelo de tela, de
esos que nadie usa, pero que una vez secó miles de lágrimas. La vida es una dolencia,
una agonía, una muerte fragmentada en instantes alegres. Mi primer silencio, mi padre,
su muerte fue un alivio, un alivio triste, un consuelo lleno de nostalgias.
Mi segundo silencio,mi hijo y ese fue el peor de todos los silencios, el más agudo,
el más penetrante y el más macabro. Después vinieron más silencios, amigos, novias,
hasta que un día, mi madre.
Por eso escribo, por eso invento otras vidas y en ellas siento, río, soy feliz, aunque no sé
describir a la felicidad, nunca la pude acariciar, nunca le pude hacer el amor,
nunca le pude decir lo hermosa que es, por eso cuando la traigo a mis escritos,
no sé bien como vestirla.
¿ Alguna vez se sintieron solos entre amigos ? No sé, como decirlo, ¿alguna vez sintieron la
necesidad de morir ? Yo siento que hace tiempo necesito salir, escaparme de este cuerpo,
dejar todo, ser nada y todo a la vez, ser pájaro, ser viento, ser mar, ser montaña,
ser lágrima,ser el tiempo dentro del tiempo. ¿ Alguna vez, sintieron deseos de llorar sin
saber porqué ?¿ Alguna vez sintieron ganas de saber quiénes son realmente ? ¿Alguna vez se sintieron estafados por ustedes mismos ? Un día desperté, había sol y las calles estaban
florecidas con las más hermosas flores, las veredas olían a primavera y la muerte se había
tomado el día libre. Fue entonces cuando todo se torno oscuro, sí, en plena luz, mi vida oscureció. Desde entonces escribo y me describo de muchas formas y me encuentro libre, como si de verdad estuviera vivo.
JUAN ARÉVALO.
pienso, es lo que soy, es lo que veo. Invento un universo y de él me nutro,
dejo de ser yo y me vuelo una historia, un momento, un segundo de otras vidas,
de otras muertes. Dejo que toda la mierda que me rodea se liberé y grite con todas
sus mierdas. No tengo nada en especial y soy como todos, aunque soy distinto,
no tengo absolutos, ni tengo Dios.
Una vez alguien me dijo que soy un escritor y le creí,le creí tanto que ahora no puedo
vivir sin escribir, y ¿ me leen ? Tengo amigos, tengo lectores que al igual que yo, también
escriben para ellos. Todo lector es escritor, aunque nunca escriba, lo es, es un escritor,
porque sueña y tiene mundos que nadie más que él conoce.
Pero también es cierto que estoy solo, que nadie sabe de mí, que solo conocen
lo exterior, mi rostro, mis risas, pero no saben de mis huesos, de mis profundidades, de
mis miedos, de mis tristezas. Soy una contradicción constante, un pañuelo de tela, de
esos que nadie usa, pero que una vez secó miles de lágrimas. La vida es una dolencia,
una agonía, una muerte fragmentada en instantes alegres. Mi primer silencio, mi padre,
su muerte fue un alivio, un alivio triste, un consuelo lleno de nostalgias.
Mi segundo silencio,mi hijo y ese fue el peor de todos los silencios, el más agudo,
el más penetrante y el más macabro. Después vinieron más silencios, amigos, novias,
hasta que un día, mi madre.
Por eso escribo, por eso invento otras vidas y en ellas siento, río, soy feliz, aunque no sé
describir a la felicidad, nunca la pude acariciar, nunca le pude hacer el amor,
nunca le pude decir lo hermosa que es, por eso cuando la traigo a mis escritos,
no sé bien como vestirla.
¿ Alguna vez se sintieron solos entre amigos ? No sé, como decirlo, ¿alguna vez sintieron la
necesidad de morir ? Yo siento que hace tiempo necesito salir, escaparme de este cuerpo,
dejar todo, ser nada y todo a la vez, ser pájaro, ser viento, ser mar, ser montaña,
ser lágrima,ser el tiempo dentro del tiempo. ¿ Alguna vez, sintieron deseos de llorar sin
saber porqué ?¿ Alguna vez sintieron ganas de saber quiénes son realmente ? ¿Alguna vez se sintieron estafados por ustedes mismos ? Un día desperté, había sol y las calles estaban
florecidas con las más hermosas flores, las veredas olían a primavera y la muerte se había
tomado el día libre. Fue entonces cuando todo se torno oscuro, sí, en plena luz, mi vida oscureció. Desde entonces escribo y me describo de muchas formas y me encuentro libre, como si de verdad estuviera vivo.
JUAN ARÉVALO.
Un golpe y otro más. Una voz que se atora en la garganta. Frente al espejo
el muerto ríe, su aliento empaña el cristal. La mierda desborda las alcantarillas,
el hombre del gamulan se detiene a observar a una mariposa que agita sus alas
entre el excremento, se ahoga,se asfixia,se muere, deja de aletear,
el hombre sigue su camino.
La farmacia aún está cerrada, un perro agoniza en una esquina, el semáforo
sigue en rojo, dos mujeres se saludan frente a un bar, alguna vez fueron amantes.
Un golpe y otro más. Un cuerpo que se tambalea, una bala perdida, la odisea de vivir
se termina, los teatros bajan los telones, nadie sabe que día es hoy, nadie sabe quién
morirá hoy.
Mamá se cansó de esperar, papá envejeció junto al alcohol, nadie lo escuchó maldecir,
nadie lo tomó enserio, nadie se toma enserio a nadie.
El hombre del gamulan saca dinero de su bolsillo y lo deja sobre el banco de una plaza,
los transeúntes traspasan su cuerpo, la vida es fría cuando no se tiene a quien abrazar.
Adentro, las pastillas están sobre la mesa, el suicidio de las hormigas parece insignificante
al lado de la soledad del payaso, que olvidó su sonrisa en una feria de supermercado.
JUAN ARÉVALO.
el muerto ríe, su aliento empaña el cristal. La mierda desborda las alcantarillas,
el hombre del gamulan se detiene a observar a una mariposa que agita sus alas
entre el excremento, se ahoga,se asfixia,se muere, deja de aletear,
el hombre sigue su camino.
La farmacia aún está cerrada, un perro agoniza en una esquina, el semáforo
sigue en rojo, dos mujeres se saludan frente a un bar, alguna vez fueron amantes.
Un golpe y otro más. Un cuerpo que se tambalea, una bala perdida, la odisea de vivir
se termina, los teatros bajan los telones, nadie sabe que día es hoy, nadie sabe quién
morirá hoy.
Mamá se cansó de esperar, papá envejeció junto al alcohol, nadie lo escuchó maldecir,
nadie lo tomó enserio, nadie se toma enserio a nadie.
El hombre del gamulan saca dinero de su bolsillo y lo deja sobre el banco de una plaza,
los transeúntes traspasan su cuerpo, la vida es fría cuando no se tiene a quien abrazar.
Adentro, las pastillas están sobre la mesa, el suicidio de las hormigas parece insignificante
al lado de la soledad del payaso, que olvidó su sonrisa en una feria de supermercado.
JUAN ARÉVALO.
viernes, 7 de julio de 2017
Sin saber quien soy, voy preguntando a los extraños que me cruzo por las calles,
como se llaman y donde viven ¿ Quién es usted ? ¿ Dónde vive ? Pero no obtengo
respuestas, solo indiferencias. Me sumerjo en un profundo silencio, en una depresión
agobiante y sin saber a donde voy, sigo preguntando a cada ser que se detiene frente mío
a observarme ¿ Quién es usted ? ¿ Es mi otro yo, mi hermano, mi padre o acaso mi abuelo ?
Pero el silencio invade cada poro de mi piel y la vergüenza me consume, como una lengua
va consumiendo, un triste helado de limón.
JUAN ARÉVALO.
como se llaman y donde viven ¿ Quién es usted ? ¿ Dónde vive ? Pero no obtengo
respuestas, solo indiferencias. Me sumerjo en un profundo silencio, en una depresión
agobiante y sin saber a donde voy, sigo preguntando a cada ser que se detiene frente mío
a observarme ¿ Quién es usted ? ¿ Es mi otro yo, mi hermano, mi padre o acaso mi abuelo ?
Pero el silencio invade cada poro de mi piel y la vergüenza me consume, como una lengua
va consumiendo, un triste helado de limón.
JUAN ARÉVALO.
--No hay nada más triste que la visión de las cosas abandonadas,
por más que uno no quiera verlas, están ahí, agonizando bajo una indiferencia
que no discrimina -- Murmura el pálido y antaño cuidador del cementerio,
mientras acaricia melancólicamente las marchitas flores, del macetero de su propia tumba.
JUAN ARÉVALO.
por más que uno no quiera verlas, están ahí, agonizando bajo una indiferencia
que no discrimina -- Murmura el pálido y antaño cuidador del cementerio,
mientras acaricia melancólicamente las marchitas flores, del macetero de su propia tumba.
JUAN ARÉVALO.
jueves, 6 de julio de 2017
Hay una lluvia que moja la piel hasta volverla un insípido desierto.
Hay dos formas de vivir y una sola muerte.
Entre los olvidados rieles las esperanzas se suicidan a plena luz del día.
Hay una barca encallada en las arenas del tiempo, un rostro que se apaga,
una brisa que huele a orquídeas, una soledad que no concluye nunca.
JUAN ARÉVALO.
Hay dos formas de vivir y una sola muerte.
Entre los olvidados rieles las esperanzas se suicidan a plena luz del día.
Hay una barca encallada en las arenas del tiempo, un rostro que se apaga,
una brisa que huele a orquídeas, una soledad que no concluye nunca.
JUAN ARÉVALO.
Finge una y otra vez, se mira las manos y vuelve acariciar mi pecho.
Sus piernas al costado de mis caderas, el vaivén, la soledad, el mido a llorar.
Cierra los ojos, balbucea, muerde sus labios, el sudor recorre sus pechos,
sus cabellos se desnudan en sus hombros...
No tiene nombre, lo perdió en un viento de otoño , ahora, solo sabe fingir.
JUAN ARÉVALO.
Sus piernas al costado de mis caderas, el vaivén, la soledad, el mido a llorar.
Cierra los ojos, balbucea, muerde sus labios, el sudor recorre sus pechos,
sus cabellos se desnudan en sus hombros...
No tiene nombre, lo perdió en un viento de otoño , ahora, solo sabe fingir.
JUAN ARÉVALO.
Hubo un momento en que empezaron a morirse las cosas, los días fueron oscureciendo
gradualmente, hasta que la mañana dejó de existir junto al mediodía la tarde y los arcoíris.
La tierra se fue desprendiendo de si misma, primero un continente luego otro y así hasta
desaparecer por completo.
El pasado que había estado observando todo desde un rincón del Cosmo, sintió nostalgias,
y comenzó a recordar con minuciosidad cada objeto, cada animal,cada árbol, cada ovíparo, cada bípedo,cada lágrima,cada sentimiento,cada acontecimiento alegre,cada acontecimiento trágico, cada guerra,cada invento,cada contradicción y así siguió recordando por siempre.
El pasado prevalece,el presente,el futuro no son más que experiencias vividas hace miles y miles de años atrás.
JUAN ARÉVALO.
gradualmente, hasta que la mañana dejó de existir junto al mediodía la tarde y los arcoíris.
La tierra se fue desprendiendo de si misma, primero un continente luego otro y así hasta
desaparecer por completo.
El pasado que había estado observando todo desde un rincón del Cosmo, sintió nostalgias,
y comenzó a recordar con minuciosidad cada objeto, cada animal,cada árbol, cada ovíparo, cada bípedo,cada lágrima,cada sentimiento,cada acontecimiento alegre,cada acontecimiento trágico, cada guerra,cada invento,cada contradicción y así siguió recordando por siempre.
El pasado prevalece,el presente,el futuro no son más que experiencias vividas hace miles y miles de años atrás.
JUAN ARÉVALO.
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