Un golpe y otro más. Una voz que se atora en la garganta. Frente al espejo
el muerto ríe, su aliento empaña el cristal. La mierda desborda las alcantarillas,
el hombre del gamulan se detiene a observar a una mariposa que agita sus alas
entre el excremento, se ahoga,se asfixia,se muere, deja de aletear,
el hombre sigue su camino.
La farmacia aún está cerrada, un perro agoniza en una esquina, el semáforo
sigue en rojo, dos mujeres se saludan frente a un bar, alguna vez fueron amantes.
Un golpe y otro más. Un cuerpo que se tambalea, una bala perdida, la odisea de vivir
se termina, los teatros bajan los telones, nadie sabe que día es hoy, nadie sabe quién
morirá hoy.
Mamá se cansó de esperar, papá envejeció junto al alcohol, nadie lo escuchó maldecir,
nadie lo tomó enserio, nadie se toma enserio a nadie.
El hombre del gamulan saca dinero de su bolsillo y lo deja sobre el banco de una plaza,
los transeúntes traspasan su cuerpo, la vida es fría cuando no se tiene a quien abrazar.
Adentro, las pastillas están sobre la mesa, el suicidio de las hormigas parece insignificante
al lado de la soledad del payaso, que olvidó su sonrisa en una feria de supermercado.
JUAN ARÉVALO.
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