--No hay nada más triste que la visión de las cosas abandonadas,
por más que uno no quiera verlas, están ahí, agonizando bajo una indiferencia
que no discrimina -- Murmura el pálido y antaño cuidador del cementerio,
mientras acaricia melancólicamente las marchitas flores, del macetero de su propia tumba.
JUAN ARÉVALO.
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