viernes, 14 de julio de 2017


EL MANIQUÍ


Hay mucha gente, demasiada, todos gritan, aplauden, repudian
a otra gente, y vuelven a aplaudir. El ambiente se caldea, rostros
que nunca he visto me miran de reojo, todo está premeditado, por
momentos tengo miedo, pero no lo demuestro.
De repente un trueno,el cielo se divide, las voces se callan, dos agentes
del orden se miran entre sí, un fuerte olor a naftalina aflora de los cuerpos,
algo extraordinario está ocurriendo, los cuerpos ahora son maniquíes, algunos
están desnudos, otros de traje y corbata ¿ Estoy soñando, estoy dentro de una pesadilla ?
Lentamente voy retrocediendo, mi entorno permanece inmóvil, el silencio se ha adueñado
del lugar, un cuervo petrificado cae delante mío, luego otro y otro y otro más, una lluvia
de cuervos petrificados arremete contra mí, mis piernas se entumecen,
mi lengua se encoge,se pega a mi garganta, mis dientes se quiebran, estallan como
un cristal golpeado por una piedra.
Ya no puedo moverme, mis latidos aumentan precipitadamente, mis párpados
se endurecen,ya no soy yo,tengo miedo y aunque quiero mostrarlo, ya no puedo.
Mi piel se ha secado, mi carne, mi sangre,todo, todo en mí se ha secado.
De repente, un niño viene hacia mí, saca de su bolso un ramo de flores y lo deja
sobre mis pies.Quiero gritarle, con desesperación quiero gritarle, pero mis sentidos
se han detenido,mi visión se va nublando...


JUAN ARÉVALO.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario