viernes, 27 de octubre de 2017

En ese último tango nos desnudamos la vida,
luego nos dijimos a dios.
La noche marchitó en sus labios, sus ojos diluviaron
los míos...

En ese último trago, nos perdimos los dos...

JUAN ARÉVALO.


jueves, 12 de octubre de 2017

Estás lejos e incompleta, cómo no has de estarlo si  hay trozos
de ti  dando vueltas por toda la casa.
Seguro estarás escribiendo a oscuras, tus lágrimas
estarán desangrando sobre el papel todo lo que has dejado de sentir
o lo que dices que has dejado atrás.

Seguro no tendrás la mirada de anoche, lo sé, sé bien que tus
pensamientos no pueden mirar otros horizontes.
Te has quedado refugiada en mi pecho para siempre.

Te imagino sentada al lado de la cama, acariciando los recuerdos que
agonizan  sobre las frazadas.
Te imagino sin maquillaje, gritando en silencio, rompiendo las dudas
de las dudas...Te imagino desnuda de razones,
con frío en medio de la ausencia.

Te imagino con el cabello despeinado, la garganta seca y las palabras
anudadas en la punta de tu lengua...

La habitación se ha quedado sin tiempo, sin atmósfera, sin espejos.
Cada ladrillo en la pared es una historia de ti y de mí.
La luz de la lámpara no tiene el brillo de tus ojos ni la luna es la misma
de cuando estabas tú.

Por un instante rompo la distancia, cierro los ojos y te imagino como anoche y anteanoche.
Te susurro al oído cuanto te amo, acaricio tus miedos, tus silencios más guardados.

Beso tu frente mientras tu rostro cae sobre mis hombros.

Por un instante quiebro la distancia y te cuento tonterías para que vuelvas a reír.

Seguro estarás pensándome como yo te estoy pensando, por que nunca dudé de tu amor
ni de tus egoísmos.
Nunca dudé de tu sinceridad ni de tus mariposas muertas...Supongo entonces
que me estarás pensando como yo a ti...

JUAN ARÉVALO.




sábado, 7 de octubre de 2017

SIMON


Simon tiene alitas en sus ojos, entre ellas asoman dos pupilas
que enamoran a cualquiera. Cuando sus lágrimas
se deslizan sobre sus mejillas, el mundo se paraliza.
A veces toma mi mano, sus dedos se van entrelazando
con los míos cómo si el mañana fuera una utopía.

A la hora de hacer el amor suelta sus cabellos y cómo una nevada
que destella magia van cayendo sutilmente sobre sus hombros.
La sangre altera sus pechos lascivamente. Los botones de su blusa
van cediendo uno a uno...Sus gemidos opacan mis palabras...

Ella es etérea, de cuerpo diáfano y aunque no es religiosa sabe rezar
los domingos por las mañanas.

Una vez alguien la hizo enfadar, se enfureció tanto que rompió el cristal
de su espejo de mano. Fue la única vez que su rostro palideció de miedo.

JUAN ARÉVALO.