sábado, 7 de octubre de 2017

SIMON


Simon tiene alitas en sus ojos, entre ellas asoman dos pupilas
que enamoran a cualquiera. Cuando sus lágrimas
se deslizan sobre sus mejillas, el mundo se paraliza.
A veces toma mi mano, sus dedos se van entrelazando
con los míos cómo si el mañana fuera una utopía.

A la hora de hacer el amor suelta sus cabellos y cómo una nevada
que destella magia van cayendo sutilmente sobre sus hombros.
La sangre altera sus pechos lascivamente. Los botones de su blusa
van cediendo uno a uno...Sus gemidos opacan mis palabras...

Ella es etérea, de cuerpo diáfano y aunque no es religiosa sabe rezar
los domingos por las mañanas.

Una vez alguien la hizo enfadar, se enfureció tanto que rompió el cristal
de su espejo de mano. Fue la única vez que su rostro palideció de miedo.

JUAN ARÉVALO.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario