sábado, 30 de julio de 2016

IRENE


--¿ Dónde estaban  dormidos esos recuerdos ?-- Preguntó Irene.

¿Acaso, no son ellos los que nos mantienen vivos ?

Esa ternura que nace de su vientre y en su rasante vuelo se va
adueñando
de los ojos de todos.
Parecía perdida, anclada en esa pequeña plataforma de porcelana.
Todos aplaudían, clamaban su nombre, celebraban y reían.
Todos, menos ella...

--¿ Dónde estaban durmiendo esos recuerdos ?-- Volvió a murmurar Irene.

Un clamor de voces. El corazón estalla en cada latido y la verguenza
de no entender el porqué de tanta algarabía, lastima la piel.

Su vestido rosa, sus cabellos negros y sus mejillas sonrojadas.
Los mirá, siente en su ser, la interacción de los animales y se cierra ,como
un pequeño capullo.
Sus manos cubren su rostro, sus ojos se revelan y dejan salir
gotitas de agua muy parecidas a las lágrimas.

Inmóvil, agotada, casi derrotada por aquellos silbidos nacidos de un elogió
propio de la codicia.
Baja sus manos y vuelve a danzar una vez más.
Su cuerpo vuela en el aire impregnado de nostalgias, se adueña de las almas.
La admiran, la aman, la necesitan. Le ruegan que no se detenga.
Ellos vuelan con ella , nacen y mueren en un jeté pas, en un jeté grand y en un jeté petit...
.
-- ¿Dónde estaban dormidos esos recuerdos ?--
Se vuelve a repetir , mientras  sutilmente deja caer  de sus dedos su viejo tutú.

JUAN ARÉVALO.




viernes, 29 de julio de 2016


De vuelta en casa, me puse a leer los libros
que nunca había leído. Encontré en ellos
lo que nunca busque, pero que tanto necesitaba.
Cada palabra descubierta, era un nudo  desatado.
Mi cuerda de preguntas, no era más que mi miedo
a la vida real.
Me cubrí de ellos y ellas y entendí al fin lo que el destino
me había ocultado por tanto tiempo.
Mi vida no era más que un enorme barco a la deriva.
Todo cuanto había conocido se desvanecía frente amis ojos.

JUAN ARÉVALO.




El lápiz labial dejo su marca.
Los bailarines detuvieron el tiempo
ya nada parecía andar, flotar, deslizarse...
 Dos desconocidos, hambrientos de verdades
dejaron de ser pequeños y se transformaron
en héroes...
En el centro del escenario, desnudaban
sus almas, en cada paso la muerte
rendía homenaje a la vida...
Ellos, los amantes mentirosos, destellaban
desprecios, codicias,egoísmos, tristezas...
Nada parecía doblegarlos, ellos se habían
prometido ser felices...Al menos por esta noche.

JUAN ARÉVALO.


jueves, 28 de julio de 2016


DOS OTOÑOS Y UN VERANO.



Como las viejas cuerdas
de una guitarra
que, en medio de la calma
desgarran sus melancolías
en suaves e hirientes melodías
así, mudo de cuerpo esta noche fría.

Ya no estás
y mi alma clama
desesperada tu llegada.

Dos otoños y un verano

Un verano
de calas y amarillos lirios
donde nada predecía
el impiadoso dolor  de la despedida.

Dos otoños
que fueron aplacando
al corazón y sus latidos.

Uno, se cubrió de olvido.
Al otro lo mato el hastío...

JUAN ARÉVALO.










miércoles, 27 de julio de 2016


¡ Que alguien pare la lluvia ¡
Mi cabeza es un terremoto,
todo se mueve de acá para allá...
Nena, me soltaste la mano
y me dejaste caer...
Vi tu sonrisa, mientras caía vi tu sonrisa.
Abajo, en lo profundo, los gusanos tiene hambre.
¡ Que alguien detenga los truenos !
En medio de la oscuridad, una luz se pierde en lo alto,
no hay ángeles, solo cuervos.
Amor, no dejes abiertas las ventanas
el aire esta frío y yo estoy desnudo, acariciando al silencio.
El hueco, debajo de mis pies
absorbe mis fuerzas, mis piernas se debilitan.
Cariño, sangran tus labios,
ya no somos los aventureros espadachines.
Tu piel se fue transformando,
ya no me miras como antes, ni siquiera me hablas.
Tus pastillas, la noche, el dolor de muela,
los ronquidos de la soledad.
Tus ojos están tristes y a nadie le importa...¡ Nadie quiere vernos !
Nena, me soltaste las manos justo cuando estaba
entendiendo el significado de "amar "
Me perdí en un frondoso bosque,
ahora estoy pagando mi soberbia, mi ignorancia.
Amor, ya es tarde, ya no somos niños, tu inteligencia
me aparta, me deja a un costado,
payasito sin gracia.
Ahora, ya no hay remedio, estoy a punto de saltar
las mareas parecen calmas, pero no lo están.

JUAN ARÉVALO.





martes, 26 de julio de 2016




Amor, el cielo refleja el dolor de los que ayer
jugaban entre flores y caracolas marinas.
Parece que el invierno será frío, crudo , impiadoso.
Tus ojos tienen el color del viento, nacido de las nostalgias
que acumulan la existencia muerta del viejo rosal.

Transcurre el tiempo, piedras y árboles parecen mutar
entre el verde musgo del abandono...
Te abrazo, mi hombro cubre tu rostro, nadie sabe que hay
más allá del ocaso... Amor, se quiebra el silencio, me hiere
tu sollozar...Por favor, no me dejes desnudo en medio del mar...
La fuente que ayer desbordaba agua clara y cristalina, hoy
se a secado...Mira, ya no vienen los pájaros...Se han ido ya...
¿ Donde está el antídoto que pueda curar esta soledad?
Tú y yo, parados mirando el cielo, mirando la profundidad
de lo invisible...Algunos dicen, que es inútil mendigar amor...
Llora, desgarra tu dolor sobre mi hombro, no te detengas,
que ambos, estamos muriendo en este día ...

JUAN ARÉVALO.


LA TORMENTA.

Dios descansa sobre su sillón de hule .
En su tranquilidad mira pasar los condenados
que van rumbo a los infiernos,
sonríe picarescamente, se rasca una pierna, toma
un baso de jugo fresco de naranja .
En una nube, no lejos del señor dos amantes hacen el amor.
Todo transcurre en una calma suprema, nadie se revela,
los relojes carecen de tiempo, en el cielo la eternidad
no tiene medida, longitud,ni espacio.
Dios, bosteza y su aliento cubre la ciudad de los vivos
en una terrible tormenta.
De repente la alarma del despertador me despierta.
Me levanto y voy al baño, antes miro por la ventana.
Algo roba mi atención, afuera una terrible tormenta
se esta desatando, y en medio de ella una caravana
de hombres desnudos.

JUAN ARÉVALO.



El café habla con la soledad
mientras las hojas del viejo libro
describen el dolor que guarda el tiempo
en su monótono vientre de ayeres...

La silla vacía y la sin razón
doblegando la vida en reflejos de angustias.
Todo no es más, que promesas rotas
carcomiendo el corazón del olvido...

Ayer me dijiste-- prepara café, que  yo volveré pronto...--

JUAN ARÉVALO.

--Ven, sentémonos. Deja tu saco sobre la alfombra,
no te preocupes, no hay polvo que lo ensucie --

El café humea en lo profundo de la taza.

-- Mira, escribí esto para ti. Anoche me detuve unos segundos
y te describí, perdoname...¡ No pude evitarlo !--

La silla casi invisible, velaba al silencio.

--¡ Ya te vas !...Solo dime sí aun me quieres --

Unos pasos que se alejan. Una mano tomando el saco
y un cerrar de puerta, lastima aún más la poesía, que se esta escribiendo.
La melancolía, sangra sutilmente de entre medio del libro ..

JUAN ARÉVALO.






lunes, 25 de julio de 2016



Se habré mi mente, mis miedos afloran
nada es lo que tenia pensado.
Te alejas sin tocarme, penetras el horizonte
y te fundes con su soledad.

Mi cordura está siendo aniquilada.
Tu cuerpo se desprende de mis dedos,
como silencios cayendo de los cielos
lágrimas bañan mi ser...Te amo en mi locura.

Mis labios sangran, el color de la sangre
se filtra por mis poros
y el amor hiere, me desgarra, me consume
hasta volverme sombra,
rasgando la luna con mis desnudos pies...

JUAN ARÉVALO.


domingo, 24 de julio de 2016


Flora, esa mujer que no tiene pelos en la lengua
y grita sus brutalidades en papel y tinta.
Fue ayer. Sí, ayer, que la vi sentada, fumando
sobre la gramilla seca de la plaza.
Su rostro tenía acumulado el agotamiento rutinario
que nos va encarcelando dentro de las profundidades más oscuras.
También, dos lágrimas asomaban de sus ojos.
Con un gesto ambiguo desnudo su pensamiento, ahora ya no estaba sola.
Sentado a su lado, fui descubriendo los secretos que guarda la tarde.
Pude sentir el delgado cuerpo de la soledad, olí su aroma, su necesidad
de amar, de aferrarse a la cintura de alguien y enredarse en sus pies.
Flora, esa hermosa mujer que atesora emociones crudas, dentro de un
baúl que late con intensidad en medio de un gran desierto.
Sí, esa mujer que ama como ninguna se estaba muriendo en la soledad
de la plaza, a mi lado, en silencio...

JUAN ARÉVALO.
 CARTAS PARA LUCIA

Peleábamos todas las noches. Claro, después
hacíamos el amor y todas las encabronadas desaparecían
en medios de sudores, abrazos  y a veces, pero no siempre
en alguna lágrima de felicidad ,porque después del amor
nos reíamos como locos.
Tu cuerpo se estremecía entre mis brazos, tus hombros
tenían el aroma de los rosales y el dolor de los sauces .
Mis dedos, torpes y desnudos susurraban en tus labios.
Tus pechos,  enormes , redondos y blancos , se iban hinchando
a medida que mi lengua rozaba su rozada aureola .
Tus ojos desprendían el placer más humano, más carnívoro ...
El más perverso que el cuerpo pueda sentir.
Hacíamos el amor cada vez que peleábamos , pero también cuando
estábamos aburridos, cuando nada en el mundo tenia sentido .
También cada vez que llovía y en cada luna llena y al comenzar
el otoño . Si , hacíamos el amor cada vez que tus ojos se humedecían
y el mal humor se escapaba de tu garganta.Lucia cuando te recuerdo
revivo nuevamente.
Después de hacer el amor, nos reíamos, nos acariciábamos, úniamos
solamente las almas y nos amábamos sin penetrarnos los secretos
ni la piel .Eso,eso era solamente para el deseo frenético de la carne...Nuestra carne.

JUAN ARÉVALO.



sábado, 23 de julio de 2016



Sí algún día fuimos felices , estas ruinas en medio
del silencio nos recordarán por siempre.
Ya no hay caminantes, la niebla se los ha tragado,
poco a poco los fue devorando.
Ya no puedo seguir sintiendo este vacío , los árboles
carecen de vida , desnudos impotentes , mueren en la
inmensidad de la nada que va carcomiendo mis esperanzas
de volverte a ver...

JUAN ARÉVALO.

EL VUELO

Su vuelo asemejaba, el vuelo de una golondrina
abarcando la infinita inmensidad del alma nocturna
de las profundidades de los idilios muertos...
--- Papá ,¿ cómo es un idilio muerto ?--
El hombre bajo su pluma, miró al pequeño.
Su cuerpo, sintió quebrar el alma.
El niño había renacido ,entre  sus letras.

JUAN ARÉVALO.( Cincuentas palabras )




LA ÚLTIMA CARAVANA


Envuelta en su niqab resplandecía en el silencio.
Sus ojos destellaban el dolor de las últimas mariposas.
Las tormentas habían desbordados los cuencos ,
la marcha se había suspendido, el mañana renacía de una simple semilla.
Nunca dijo una palabra, parada en medio de aquel árido desierto
velaba las sombras, que  desnudas danzaban sobre las dunas , hacían
el amor con el viento, se sumergían bajo las arenas y surgían de la nada,
como surge la vida, desde el vientre de la muerte.
Eran días difíciles, el sol penetraba los cuerpos , impiadoso y soberbio
sometía a sus caprichos a todo ser que osaba rebelarse.
El furtivo aliento de la esperanza retenido en sus labios y la fiel perseverancia
de su corazón, dejaban al descubierto la piel desgarrada, el hambre
 la sed y el dolor de saber que el amar no lo puede todo.

JUAN ARÉVALO.

viernes, 22 de julio de 2016


Se pasaron la noche yendo y viniendo .
Se miraban, a veces sus ojos destellaban esperanzas
otras veces desnudaban penas . Se alentaban con pequeñas
sonrisas o pequeños abrazos. Solo eran ellos , aunque
afuera, los otros, sus familias y amigos los amaran profundamente.
Se daban fuerzas con sus caricias, se acariciaban suavemente
la piel. Se aferran uno al otro, en medio del viento frío que
entraba por la ventana ,que alguien ,en su descuido había dejado abierta.

JUAN ARÉVALO.

jueves, 21 de julio de 2016



No hay cielos ni infiernos , solo  una mirada,
un sentimiento, un naufragio en medio del ocaso.
El silencio reclama lo que le pertenece...

JUAN ARÉVALO.


CARTAS PARA LUCIA.

No sé bien cuándo fue que las sombras lograron alcanzarlos.
Parecían relámpagos agitando los cielos, todo destellaba.
Caminantes nocturnos en medio de los suburbios más tenebrosos ,
tú me abrazas muy fuerte, tus manos parecían soldadas a mi cintura,
y el frío de tu aliento recorría mi cuello muriendo en mis mejillas.
El aroma de los sauces llorones invadían nuestras moradas, nada
parecía perdonarnos.
El suplicio desgarraba el silencio y este a la fatigada noche, que nos
cobijaba siniestramente.
No importan los demás. Desde que marchaste, ya no escucho a ellos.
Finjo entender y asiento cordialmente, pero dentro, en la profundidad
de mi ser, las palabras ya fueron escritas .
Tu enfermedad te arrastro hasta las mismas garras de la muerte.
Ella, quien llegó años antes, tú bien sabes, que ambos ya estábamos muertos.
Empezamos a morir , cuando nuestras miradas se perdían, en las
subterráneas mareas que nos fueron cubriendo de olvidos.
Una marea de negros otoños y corceles condenados a vagar en las
praderas muertas de un sentimiento agonizante.
Lucia, cuando los doctores me dijeron que ya no había nada que
hacer , el alma se me fue quebrando de a poco, mi vida se desplomó
como un ídolo de piedra, como un león, que cae abatido por una pequeña
bala perdida.
Amor, éramos dos en un solo cuerpo y ahora teníamos que desprendernos.
Sabes, cuando te pienso, revivo y vuelvo a reír, como lo hacíamos
en aquellos días en que nada nos era imposible.

JUAN ARÉVALO.

miércoles, 20 de julio de 2016

Me hundo, en la espesa lejanía que nos divide,
como frutos cortados, por la filosa hoja del impiadoso destino.
La mezquindad del universo, triunfó antes nosotros.
Vapuleados por los inviernos más fríos , nos caímos derrotados
en el lodo invisible que todo consume , donde la culpa nos va deshilachando .
Usted , dejó en mis manos, el verdadero olor del amor.
Usted , dejó en mis labios, el verdadero sabor de la elegancia.
Usted, dejó en mi piel, el verdadero tacto de la experiencia.

La decadencia de los infiernos, aflora de la noche más oscura,
en donde los miserables, levantan sus copas desbordadas de vino agrio,
festejando la caída de la elocuencia, la honestidad y la entrega
absoluta.
Ahora, camino descalzo, sobre las muertas margaritas del jardín.
Quisiera yo , escribir poemas hermosos y dejarlos en su cama ,
sobre su ropa de noche. Pero no puedo , mi pulso no sabe de elocuencias
ni de saberes literarios .
Usted , es la vida dentro de mi muerte y el silencio dentro de mis pensamientos.
Usted , es lo diáfano en mi pequeña complejidad.
A usted, le debo, mi mundo de colores.

JUAN ARÉVALO.

lunes, 18 de julio de 2016


CARTAS  PARA  LUCIA

Toda clase de avernos, surgen de mis noches solitarias.
Sueño con tu cuerpo, con tu ojos quebrando la distancia.
Algunos amigos , me dicen que ya está , que aunque duela,
es momento de empezar de nuevo, de reiniciar la vida.
Que soy joven, apuesto, simpático.
Pero qué saben ellos de mí...Sé, que solo lo hacen, por mi bien.
Hay una especie de cabaña en mi mente, un respiro natural, en
donde todos los pájaros del mundo, vienen a despertarme todas
las mañanas. Es ahí, donde atesoro mis ruinas, mis silencios,
mis fracasos...Una pequeña puerta de madera, retiene todo lo
que he vivido, aunque sé que nos es mucho.
En esa pequeña cabaña, yo te siento más viva, más mía.
El aire puro envuelve mi cuerpo y este flota, acariciando
cada rincón , cada tirante del techo, cada clavo, cada bisagra.
En todo, estás tú...
Ayer, mientras leía el diario, un pequeño dolor corrió por mi
espalda , tosí y mis ojos se humedecieron...¿ Por qué te cuento
esto ? Solo describo mi tiempo, el que ayer era tuyo , y tú, hacías
con él, pequeños retazos de ilusiones...El futuro , me decías...
Ahora, ya no importa, ya no hay nada que pueda sostener , las
melodías del viejo piano que una vez, supimos disfrutar...¿ Te acuerdas ?

JUAN ARÉVALO.




El ventanal se aferra a las letras, que fueron escritas
hace tiempo...Los aromas del silencio despiertan
las lágrimas, que beben las horas en la soledad de la tarde.
Una página que se desnuda y el velo de la muerte se cae
ante ella.
Un desliz , un vaso de vino que se derrama , líquido rojo
corriendo por los contornos de la mesa. Alguién llama a la puerta.
Nadie canta, nadie ríe, nadie suplica...El destino no pacta con nadie.
Una vez desnudas todas las páginas del libro , este se cierra y
la vida comienza a fluir de nuevo...

JUAN ARÉVALO.

domingo, 17 de julio de 2016



Te alejas sin decir palabras. Me dejás en la profundidad
del abismo...Te amo con locura y me desgarras.
Asfixiante es el mundo, la vida carece de sutilezas.
Nosotros somos los escribas, tejiendo sueños , acumulando esperanzas.
Te amo en los  ocasos de mis días y en los amaneceres de mis muertes .
Te alejas bajo el aguacero sin decir nada...Solo te alejas..

JUAN ARÉVALO.


CARTAS PARA LUCIA.


Estos días , en que todo empieza de nuevo,
me refugio en los latidos imperceptibles
de tu corazón dormido.
Una historia que muere y un mañana que renace.
Parece que todos se han ido.
Estoy parado en medio de la sala, mirando
las luces del árbol de navidad , se encienden, y se apagan
así, como titilar de estrellas .
Afuera, los niños corren y se divierten.
Se preparan para ver los fuegos artificiales, algunos tienen los suyos.
Faltan veinte minutos, para que de comienzo, un nuevo
año...

JUAN ARÉVALO.

sábado, 16 de julio de 2016


CARTAS PARA LUCIA


Las arenas del tiempo se esparcen por mi memoria.
Lucia, ahora puedo entender lo que siempre callaste.
Las siluetas del tibio aliento del amanecer, me acompañan
en este lento caminar.
Sé, que más allá de las ruinas, un nuevo sentimiento se está
gestando. Un mar de emociones  se menea entre el silencio.
Escribir tu nombre y dejar que las lágrimas se adueñen de mi
ser, como las enredaderas se adueñan de las paredes.
De apoco, mis horas despejan la niebla y el aroma de tu cuerpo
se va impregnado en las arrugas soñolientas de mi alma.
Gradualmente se despertarán. Empezaré a olvidar las cosas,
mi caminar será encorvado y lento. Mis ojos necesitarán
anteojos . Mis dientes se desprenderán de mis encias y mi
voz se volverá pequeña y chillona.
La vejez, el silencio que precede a la muerte y la degradación
del cuerpo pos muerte...Sí, el grito agónico del abandono
clavará su daga en mi vida .
Pero , sé que cuando las luces de la casa se apaguen para siempre
tú, estarás esperándome , cristalina, pura, entre rosas blancas
y lirios amarillos...Me estirarás las manos y el tiempo dejará
de ser, un errante mendigo, perdido dentro de relojes fríos.

JUAN ARÉVALO.

UN BAR Y UNA VIEJA ROCOLA.


Todo empezó, la noche, en que me perdí en tus ojos.
De ahí, el calvario, de aquello que llaman amor me acompaña
a cada lugar donde voy.
Se amontonan las palabras , las preguntas y las dudas,
en un rincón de la mesada, junto a la pequeña libreta de notas.
Yo, que un día me juré no volver a enamorarme. Pero la raza
humana, es un animal de repeticiones, no importa que terminemos
agonizando. Todo lo volvemos a repetir.
Entré al bar, pedí una cerveza, me quite la campera y enseguida
prendí un cigarrillo.
La tarde se volvía noche. Rostros extraños interrumpían en el lugar,
reían, discutían, se hacían el amor con sus lenguas y luego se marchaban
dejando un vacío , el cual se llenaba en minutos por otros cuerpos.
Los vidrios se iban empañado, el frío se aferraba a ellos, manifestando
su cristalino cuerpo, dejando en evidencia, la herida siempre sangrante
de la soledad.
Mientras sorbía un trago de cerveza, desde la rocola, un viejo tema de Serú
Girán pentetraba la piel, haciendo del aire, un misterio religioso.
De pronto, apareciste. De donde , no lo sé, pero apareciste y mis pensamientos
dejaron de serlo. Ahora sólo estabas tú. En la inmensidad acotada de mi
pensamiento,tú reinabas.
Fue una ráfaga de viento. Un gesto del destino. Una flecha encendida. Un dolor
que se escondió en nosotros.
Hebría y distante , apoyaste tu bolso sobre la mesa, del frente mío, mientras corrias la silla.
Tu mirada se perdía, en no sé qué mundo ajeno al mío.
Mirabas el celular continuamente. Mordías tus labios , refregabas tus ojos.
No podía dejar de mirarte, mis silencios absorbían los tuyos, y las horas se diluían
sobre tus mejillas, una a una iban rodando sutilmente.
Después, la noche silenciosa, el olvido reposando, en cada auto detenido
sobre los cordones de las calles...

JUAN ARÉVALO.











Yo me pregunto, ¿ y qué es un atentado y qué no lo es ?.

Hay niños que mueren diariamente.Mueren de hambre, de enfermedades
que pueden ser sanadas. Mueren de olvido, de un odio constante nacido de la
discriminación. Lamentablemente, no hay intención alguna de curar este mal.
Las guerras dejan más muertes civiles que militares. La indiferencia de
todos, hace que el verdadero terrorismo pase desapercibido y lo que es peor,
se defiende. De victimario pasa a ser víctima.
Yo estoy viendo, una cadena de poemas en forma de plegarias, por Francia.
Ahora, nunca vi poemas a favor de los hombres, mujeres, niños/as, abuelas/as
que este mismo país asesinó impiadosamente. ¿Quién es el terrorista ?.
Todos ,lloran las almas que son cegadas en estos hechos totalmente aberrantes
( atentados ) pero no lloran, es más, ni siquiera les importa las almas que día
a día mueren bajo una cruel tortura, de aquellos que se dicen dueños de la verdad,
del amor y la equidad.
Nosotros, los pobres, los humildes, los que somos invisibles, porque para esta gente,
somos invisibles, para estos capitales macabros , nosotros, somos desechables.
Nunca olvidemos que una guerra, nace, de las entrañas mismas de la codicia y el odio y eso
se manifiesta, en las grandes corporaciones que sólo están para esclavizar y destruir
culturas, y vaya que lo hacen bien.
Yo, rechazó enfáticamente , toda hipocresía y más aún , de aquellos que dicen ser artistas.
El arte es la voz de los que no pueden gritar, es el renacer de lo que mueren bajo
sistemas opresores y es la única fuerza física, emocional e intelectual, que hace frente
a la impunidad.
Me da pena, que se este doblegando, la única forma verdadera de expresión que tenemos,
nosotros , los menos, los más débiles.

JUAN ARÉVALO.







Sentado en una vieja estación de tren,
ve pasar a los demás,pero nadie lo ve a él.
Su risa, no es más que un desengaño de amor.
Piensa, imagina el mañana y siente desgarrar el alma.
Todo fue una mentira, un delirio de invierno , 
un beso dibujado, con el rojo color de la traición.

JUAN ARÉVALO.


jueves, 14 de julio de 2016


A MI PADRE

Hoy he vuelto a tus ruinas. He vuelto a tus silencios.
No puedo evitar dejar de esperarte. Aunque en realidad no quiero que vuelvas.
Confío, en que nada haya cambiado entre nosotros. Que todo siga como antes.
Sé que ahora vives perdido en halagos y dulces caricias.
Esas y esos que nunca yo te pude dar.
Mi simpleza te fue alejando, mi acotado pensamiento,mis dudas y miedos.
El frío e impiadoso reproche de lo complejo, te fue alejando de mí.
Mi sentimiento de culpa te fue atormentando. Te subestimo y te humilló.
No pude, dejar de lado el egoísmo cruel de mi ignorancia.No pude
tolerar, que tú , me digas lo malo que era yo y que nada de lo que hacía
tenida sentido. No pude absorber tu inmensa grandeza, tu sabiduría innata.
Pero más tarde, te diste cuenta porque lo hacía. Me perdonaste, sin decir
ningún sermón ni reclamaste lo que te pertenecía y aún hoy te pertenece.
Te apiadaste , me abrazaste muy fuerte, y me diste lo que yo te había negado
todo este tiempo, me diste orgullo, me enseñaste a pedir disculpas y a sentir de nuevo
lo que había olvidado.
Esa tarde, mientras mirábamos el vuelo de los pájaros en el horizonte, te
desnudaste por completo , y entre lágrimas me dijiste cuánto me amabas.
Dijiste que ya era tiempo de partir, y que te perdonará por tus borracheras,
por tus ausencias, por tus miedos, por no cumplir nunca tus promesas.
Tú, me decías que te perdonará. El silencio nos envolvió, los años pasados,
corrieron por mi mente en milésimas de segundos y en todos ellos tú, no estabas
ahí, en ninguno de ellos.

Prejuicios saltaron de mí, jamás pensé tenerlos, pero estaban ocultos dentro mío,
acumulados, esperando agazapados ese momento. Pero no dije nada. Trague saliva
y sólo tuve palabras tontas y vacias, esas palabras que odiabas con fervor.
Creo te contuviste, porque no dijiste nada, solo mirabas el horizonte, el vuelo
de las aves y ese suave murmullo que solo vos escuchabas.
Ahora, que ya no estás , no puedo recordarte, no veo tu rostro entre los demás
y me duele, me odio a mi mismo , la distancia de ambos nos fue invisibilizándonos.
La pureza, de los pocos recuerdos que tengo de mi madre, me hace odiarte más.
Pero también, te amo. Aunque nunca te lo he dicho, acaso por verguenza,
acaso por rencor o sólo por mi propia ignorancia.
Cuando era niño, el mundo se veía demasiado grande , hoy sabe demasiado frío,
y pequeño. A medida que voy creciendo, mi olvido hacia vos se profundiza, se
acelera . Pero también se ahueca y deja rastros, pequeñas huellas las cuales
acaricio con mis manos, y con mis lágrimas.
Tú, me abrigaste con miedos, con rudeza, con aliento choreando alcohol y la indiferencia
de padre. Tú, me decías, que nunca sería nada ni nadie, pero me amabas. En silencio
me amabas. Lo sé, cuando me hacía el dormido, tú venías y te quedas largos minutos
en la puerta de mi habitación, mirandome como todo un verdadero padre y más de
una vez te oí llorar.
Ahora, me voy.. Perdón por volver después de tanto tiempo. Pero necesitaba
hacerlo, necesitaba ver tu sueño , necesitaba verte dormir y decirte que mi odio
hacía tí sigue vivo, pero también el amor.

JUAN ARÉVALO.



miércoles, 13 de julio de 2016


EL CONSUELO


Nada le era indiferente. Todo lo que sucedía a su alrededor
lo conocía muy bien.
Cuando se encontró cara a cara con la muerte, no tuvo
miedo, ni siquiera un leve temblor.
La miro de pie a cabeza, sonrío le extendió la mano
y la invitó a sentarse.

-- Debes estar cansada.Supongo que el trabajo que
haces, debe ser muy agotador---

La muerte lo estudió por un corto tiempo. Sus ojos pentetraban
la piel y veían todo lo que aquel hombre ocultaba dentro suyo.
Luego, con una mueca de agradecimiento aceptó sentarse.

-- Sí, es agotador. Pero no me quejo. Fui engendrado para esto--

-- Sabía que andabas cerca. ¡ Perdón ! soy de tutear a todos --

-- No hay problemas. No me gustan mucho las formalidades --

Dijo la muerte, mientras apoyaba su espalda contra el espaldar de la
silla de madera.

--- ¿Y cómo sabes, que estuve cerca ?...Sé que no sales nunca, que
no eres muy sociable y que nada te interesa más que tus pinturas --

El hombre asintió,bajó la cabeza. Por primera vez se sentía
algo extraño. Su dedos empezaron a moverse, dejando en evidencia
a los nervios, que de a poco iban apareciendo.

-- Jjaja...Es cierto que no salgo, es verdad. Solo lo hago cuando voy
por mis tintas y pinceles , los lienzos me lo traen a casa. Pero escuche por
ahí, que dos mujeres habían sido halladas muertas en sus camas. Después un
carpintero se suicidó, creó, su mujer le era infiel --

--¡Ya, ya !-- Interrumpió la muerte -- Yo no ando viendo lo que hacen
los demás. Yo solo vengo y los tomó. Sí, ellos me pertenecen...Así
como tú me perteneces--

Calló la muerte  y un silencio espectral se apoderó del lugar.
Los dos se miraron, la muerte sonrió , llevó una mano a su rostro,
abrió los dedos y cubrió su boca.

--Siempre tuve una duda..¿ Eres hombre o mujer ?...Sé bien
que te pertenezco. Sería muy tonto tratar de burlarte...Aunque --

--jajajaa...No trates de jugar conmigo. Sé bien que eres muy inteligente,
además de un buen pintor. Pero ahora no estás hablando con cualquiera --

--Lo sé...Lo sé, jajjaa...Sabes, siempre creí que eras invisible. Así como
un viento seco, como una lluvia que no moja, como un sol apaciguado.
Muchas veces te pinté...¡Sabías!...¿ no ?--

-- A ver, ¿como me puedes pintar, acaso no soy invisible ?--

Dijo la muerte, su voz desnudó una pequeña melancolía. El brillo de sus ojos se aplacó.
Su rostro palideció aún más y un sabor amargo corrió por su garganta.

--Sé que me piensan vestida de negra, con una capucha cubriendo mi esquelética
cara y sosteniendo en mi mano una gran guadaña...¡Ustedes son tan originales !--

--Dime, ¿cuanto tiempo me queda ? --

-- No más que una hora , en fin , cuarenta y siete minutos con seis segundos--

-- No me has contestado...¿ Hombre o mujer ?--

La muerte se había sumido, en una profunda tristeza que no pudo disimular.
Suspiró, se encogió de hombros, colocó sus manos entre sus piernas, y empezó
balancearse de atrás para adelante.

-- No digas nada...Puedo sentir que tienes una espina en el pecho...--

Ninguno de los dos volvió a hablar. Las agujas recorrían despiadadamente la circunferencia
del reloj .Cada minuto que se iba, era un silencio que renacía.
El hombre, parado junto a sus cuadros veía llorar desconsoladamente a  quien vino a
buscarle. Era tanto el  dolor de la muerte, que el hombre terminó por apiadarse de ella y sin decir palabra, la consoló en el frío silencio de la espera.

JUAN ARÉVALO.


















La vida es corta. Muy corta. A veces nos sentimos inmunes,
lejos de todo dolor, pero al final siempre terminamos sufriendo.
Ayer, hoy , mañana...El tiempo pesa, no tiene vueltas, y todas las
cosas se desprenden de él. La eternidad ,el infinito, vos, yo,
ellos. Mis amigos, mis momentos, mis grises y claros . Todo no es
más que un silencio que hiere.
El alma se destroza y los fragmentos expulsados por la explosión,
se vuelven lágrimas rodando por las mejillas.
Ya no hay risas, ni el agua de la canilla fluye como hace un segundo
atrás. La vida es un laberinto, una especie de mala praxis por parte de un todo,
una especie de escalpelo oxidado que se aferra a la piel y hunde su
hambrienta y filosa hoja , hasta sangrar.
Amor, ansiedad, delirios,soledades....Dioses creados, manipuladores,
engreídos dioses. Malvados dioses.

JUAN ARÉVALO.

martes, 12 de julio de 2016


Caes en mis brazos  y las avaricias de la carne
renacen de mis entrañas.
Un desangrar de abismo nos envuelve .
Tu cuerpo desnudo, se desploma en las sábanas
y el aroma animal invade la habitación.
Todo surge de la nada...Un suspiro y el capullo se abre...
Sensuales caricias van y vienen, el aliento del deseo corrompe
la razón. Latidos y murmullos, sudores y egoísmos arden impiadosamente.
Tú te deshaces en el aire ....y yo...Yo, muero en tu vientre...

JUAN ARÉVALO.



Cuando le gritó desesperadamente, ya era tarde. El niño había bebido el café
minuciosamente preparado...La víctima era su esposo.

JUAN ARÉVALO ( Veinte palabras )

El verdugo se arrodilló ante ella y le pido perdón. Después
se levantó y  la decapitó... Trabajo es trabajo...Pensó.

JUAN ARÉVALO ( veinte palabras )

Caminó nervioso por la sala. El primer llanto lo descomprimió.

JUAN ARÉVALO. ( Diez palabras )
..........................................................................

-- ¡Te juro que te amo! --

--¡ Ya dejemos de mentirnos!--

Fueron las últimas palabras. Todo estaba dicho,
el amor había muerto.

JUAN ARÉVALO ( veinte palabras )

-----------------------------------------------------------

La muerte lo miró fijamente a los ojos.
Sin decir palabra lo durmió en el sueño
eterno. Luego ,cuando ve su libreta, se da cuenta
de su error...Ahora, vaga entre sus propias sombras,
buscando al ser, que por error ,dio muerte.
La culpa no la deja descansar en paz.

JUAN ARÉVALO ( Cincuenta palabras )

MALDITA FLORA.

Y qué importan los demás si al final ya estamos
todos muertos...Cada hueco en mi alma es una profunda
herida que nunca ha sanado.
...................................................................
Los cansados párpados se cierran, el sueño lo vence y aún
no ha terminado de escribir su cuento. El café humea dentro
de la taza,( acotado cuerpo de porcelana ) dejando escapar el negro aroma,
que va desvaneciéndose en la fría soledad de aquella casa.
Escribe, su mente está compenetrada en sus personajes, Hombrecillos
de arcillas y hadas macabras.
Suena el telefono, nunca lo escucha, sabe que no hay nadie más que él.
Afuera, las calles, sometidas a los caprichos de la lluvia se van tornando
efímeros ríos, donde hormigas mueren ahogadas , sus cuerpos flotan como algas marinas.
Pero él no piensa, no vive, solo escribe y siente el temor que
infunden aquellos personajes. De repente, detiene su pulso, busca
a su lado el paquete de cigarrillos, abre el paquete, coge uno , lo
lleva a su boca y al momento de encenderlo piensa " maldita Flora ".
Aspira y exhala, el humo del cigarrillo rebota contra el espejo
que está frente suyo y vuelve transfigurado en figuras .
Las letras en su teclado parecen cobrar vida, cada una de ellas , grita
desesperada, aturdiéndolo , lastimándolo.
La noche parece infinita y el sueño arremete contra su pecho, se estrella en
él y sube por sus hombros hasta llegar a sus ojos .Pestañea, aplasta la mitad
de su cigarrillo dentro del cenicero. Suspira y vuelve a escribir.

---¡ Carajo !...Maldita flora, si estuvieras acá ---

Retoma su línea y muere nuevamente. Hadas que buscan dentro de la
piel de un desquiciado. Hombrecillos que hurgan el cerebro de una mujer
desnuda y ensangrentada.
Un latido comienza a sonar dentro de su mente. Un corazón que vuelve de
la muerte, y trae con él , recuerdos y maldiciones. El amor. Ese puto dolor
que no se va , y ya no hay tiempo para seguir esperando.
El cuento va concluyendo y la sombras ganan las luces de la casa. El final es evidente.

---Flora, maldita Flora.  Seguro que ahora estarás riendo y tomando el
vino que tanto te gusta ---

Una coma, un punto y otra letra. Ya no hay tiempo para esperás. Ahora ya
tiene el final. Un punto y otra letra y por último una plegaria que jamás será
escrita.
Ahora, busca entre sus papeles, una fotografía. Una mujer lo mirá, se burla
de él, pero siempre en silencio.
Dejá a un lado a la desgraciada y de su bolsillo saca una arma.
La lluvia no para, hace frío y el aroma de café se impregna en las agujas
del viejo reloj de pared. Un trueno, un silbido y un cuerpo que cae.
Maldita Flora...

JUAN ARÉVALO.










Peregrinar infinitamente
tratando de descifrar los sueños.
Derribar los muros de las distancias
sentir el sol entre mis dedos,
gritar en tus labios cuanto te quiero.

Robar al viento sus murmullos
y hacer de ellos cálidos versos .
Doblegar a la muerte,
haciendo de las ruinas, universos nuevos.

Gélida luna , reposando sobre los mares,
desnuda risa, rompiendo el cristal de los olvidos.
Diáfana lágrima rodando por las praderas,
donde florece la vida en medio de frágiles manzanillas.

JUAN ARÉVALO.






Nunca entendí  aquello de  "dios te bendiga"
ni lo otro de "El diablo te llevará ". La verdad
jamás supe entender estas dos frases, a lo mejor
ya estoy algo viejo . En fin...Es hora
de dormir, mañana hay que madrugar. Tengo
demasiadas almas que cosechar.¡ Sí, la muerte
también descansa !

JUAN ARÉVALO ( cincuenta palabras )

lunes, 11 de julio de 2016


Ani, esa niña de rostro redondo y ojos grandes, que ríe
en medio de sus lágrimas.
Solo una vez la escuche hablar de su madre. Fue un domingo
mientras mirábamos la televisión. No sé que pensó, pero me miro
a los ojos y me dijo.

--- ¡ Extraño a mamá !--

Me quede mudo, y solo atine a decir

-- Mamá volverá pronto !---

Mentí, por supuesto. Las cosas son simples, el mundo es grande
y la gente efímera. No puedo evitar sentir una pesadez en mi cuerpo.
Ahora que Ani ya no está, todo es silencio.

JUAN ARÉVALO.



CARTAS PARA LUCIA


Esa sensación de estar en tu mundo a oscuras, en medio
de la nada, buscando algo que nunca perdimos. Todo el
cielo se abre ante nosotros y el dolor de los que se fueron
se vuelve pétalos cayendo, como caen las gotas de agua, en
una llovizna casi imperceptible.
Alguien llama a la puerta, no tengo ganas de ver a nadie.
Hoy, estoy solo contigo.
Aprietas mis manos y ries , me haces gestos obscenos y corres
para que te persiga. Somos niños adultos jugando en medio del invierno.
De pronto un silencio, luego otro y después el viento negro del a dios.
Te desprendes de mis manos, y te dejás llevar por las sombras.
Mis manos sudan y los latidos de mi corazón se aceleran.
La niebla empieza a envolver todo. Mi voz se anuda en la garganta
y un remolino de imágenes me atrapa. Tu vida desaparece y me encuentro
solo, en medio de la nada.
Mis pies se hunden en una especie de lodo, que me va absorbiendo de a poco.
Todo mi cuerpo se cubre de lágrimas, la profundidad me consume...
Luego cuando todo pasa, me veo desnudo en medio de la cama.
Fue un sueño, una realidad que me aprisiona en su fría ausencia. No hay
nada más que hacer. Prendo un cigarrillo, le doy una pitada, dejo el pucho
en el cenicero, me recuesto de lado y miro la pared, esperando que
traspases sus ladrillos y vengas en mi búsqueda.

JUAN ARÉVALO.

domingo, 10 de julio de 2016


Creí haberte olvidado
pero mi piel me dice lo contrario.
Suaves caricias se desprenden de la nada,
fantasmales recuerdos arrebatan mis sueños.

Creí haberte desprendido de mis horas
pero la mañana abre sus ojos y las lágrimas
nacen, como vocablos mudos que gritan impotentes.

Creí haberte dejado en el pasado
pero tú eres todo mi presente y el futuro vuelto hambre.

Hambre de tí, de tus penetrantes miradas,
de tus tus angostos callejones, donde la muerte sucumbe ante tus encantos.
Hambre de tus labios, de tus noches aferradas a las mías,
de las risas torpes y el silencio tan característico de nosotros.

Creí que ya no te amaba
pero ahora me doy cuenta que solo era un engaño
y que al alejarme de tu lado
mi alma se fue muriendo lentamente, silenciosamente...

JUAN ARÉVALO.




TODO FUE UN INSTANTE


La noche era fría y las estrellas carecían de hermosura.
Todos gritaban y danzaban al compás de la música.
El mar los miraba desde su silenciosa quietud.
Ardía la fogata y de ella  surgían destellos  como diabólicas sombras.
El tiempo se detuvo en los ojos de la muchacha, quien llegó
de improvisto y con ella, la muerte .
Todos callaron, detuvieron su baile y se sumieron en una calma
que estremecía sus cuerpos.
El mar que hasta  entonces parecía muerto, ahora murmuraba sobre
los hombros de la muchacha. Una voz cavernosa retumbó en el lugar

---Soy ustedes y ustedes son mi alimento--

Escalofriante escena. La arena de la playa se iba tornando roja.
El aire fétido dejaba salir de su vientre un desagradable aliento, el
cual desnudaba pequeños y desgarradores gritos.
El cielo se cubrió de nubes negras. De repente una imperceptible llovizna
comenzó a lastimar la piel de aquellos perplejos cuerpos.
Un agudo silbido se oyó de pronto y las arenas cobraron vidas.
Miles de formas diminutas iban aferrándose a la carne de aquellos
condenados seres. Todo fue un instante. En minutos fueron succionados
por la muerte que se manifestaba ferozmente en los ojos de la muchacha.
La noche había saciado su hambre.La fogata ardía en la soledad más absoluta.
Al otro día, los diarios y noticieros televisivos hablaban de un extraño
suceso que había acontecido en medio del mar.
Una muchacha fue hallada,desnuda , fría, muerta sobre una pequeña plataforma
de madera.Lo extraño es que esta mujer, había fallecido de un paro respiratorio,
hace dos años atrás.

JUAN ARÉVALO.






DESCENDENCIA


Nunca hubo ninguna señal, ningún indicio de su verdadero "yo".
Cuando vio por primera vez aquella fotografía supo bien quién 
era en realidad. Sé entristeció por unos momentos, luego un
orgullo creció de sus entrañas hasta llegar a la iris de sus ojos
que brillaban como nunca antes. El día había llegado, era hora
de que todos vieran y conocieran su poder mortífero. El niño
abrió la puerta, levantó su mirada, apretó muy fuertemente 
sus puños y camino hacia la calle. A medida que caminaba
su cuerpo trasmutaba. Hace ocho años una noche de alcohol la muerte
había tenido un romance con una hermosa mujer del pueblo.

JUAN ARÉVALO

viernes, 8 de julio de 2016


CARTAS PARA LUCIA

Acá estamos, mirándonos a los ojos, descubriéndonos
a través de ellos. Tú soledad acurrucada en un rincón de tus pupilas,
niña desnuda siempre triste...Nos sentimos sin tocarnos, el aire fresco
del sur nos envuelve en un pequeño vals, melodías surgen de tu
risa que aún no ha visto el crepúsculo dibujado en los contornos de los labios
del atardecer. Nos miramos, un pestañear dos y uno más y el incienso que huele
a esperanzas recién bañadas...Nos dejamos llevar y el senderó de lágrimas
desaparece como las ojeras de la madrugada.

Suspiras, y tu aliento desprende pedacitos de tu alma, de tus sin sabores que a medida
que rosan mi piel van abriendo surcos.
El karma se va adueñando del entorno, lo áspero del suelo se vuelve tan suave
como las nubes de algodón que recorren las planicies del sutil silencio
de tu cuerpo desnudo.
Aún estamos vivos, caen lentamente los muros de las codicias. Afuera los
hombres , los edificios, las calles y las farolas renacen en si mismos, en si mismas
intensos, intensas y feroces... Feroces y frágiles.

Me abrigas en tus mudas preguntas, me llevas a tu mundo de colores
y me entregas tus miedos. No tengo dudas y me aferro a ellos, mis latidos
apresuran su marcha y el anochecer se muestra triunfante detrás de las arboledas.

JUAN ARÉVALO.


Todas las cosas se desprenden del universo de tu ser,
lo imperceptible se aglomera en un solo gesto de tus labios.
Los ecos del ayer pintan oleos en mi piel, coloridos paisajes
van vistiendo la nada... El silencio despierta y las
palabras escriben tu nombre en los mapas del mundo...

Fiel a ti, navego en apacibles mares , mi balsa no es más
que un cuerpo herido siendo consolado por  lágrimas de lunas .

Se purifica el alma , la memoria y el deseo, todo resurge de entre tus
pechos de miel, haciendo de la vida un suave fluir de lago cristalino.
Oh !...Lirios y azucenas danzan en tu vientre , doblegando al instinto...

JUAN ARÉVALO.



Filosofías engendradas en otros tiempos
dialectos muertos afloran como designios
de un pasado que supo brillar.
Todo vuelve, dos partículas flotan se juntan y fusionan
la vida escupe muerte y la muerte cuerpos putrefactos.
Raras especies invaden el entorno, afiladas agujas
van tejiendo el futuro, el hombre matará al hombre.

JUAN ARÉVALO.


jueves, 7 de julio de 2016


-- ¡ Maldita fiebre !--Gritó rompiendo el silencio de la noche.
Una voz le respondió que se callará. Saltó de su cama como
un rayo , se puso como pudo las pantuflas y caminó hacia
la puerta de entrada. Miró por la mirilla y vio como
una enorme y angosta calle se bifurcaba.

JUAN ARÉVALO.

Sonámbulo

Siento que nos soy el mismo,desde hace unos días
me siento distinto.Siento que hay algo malo en mí,
no sé bien que es, pero veo cosas extrañas y oigo
ruidos diferentes a los que habitualmente escucho.
Solo espero que todo sea pasajero.

JUAN ARÉVALO.

Corrió desesperado hacia ella. Su vida se hacia cada
vez más pequeña.El hombre de rostro rudo y modales
toscos ahora era un ser inofensivo, estaba apunto de
ser cazado despiadadamente por su presa. Su corazón
se detuvo por unos instantes -- Los declaro marido y mujer---
la casería había concluido.

JUAN ARÉVALO.

miércoles, 6 de julio de 2016


FRÍA DAGA DE SAL

Inocentes almas se queman al sol
bajo nubes negras.
Péndulo a punto de quebrase
rojos corazones se desnudan y olvidan sus latidos.
Frías espadas mutilando el silencio
desgarrando el grito mortífero de la muerte.
Pétreas sombras , cemento y agua , vidas condenadas
a vagar entre las ruinas...

Se hunde la barcaza que ayer fue mar y aire.
No hay miedos, no hay dolor, no hay tiempo...

furiosa tormenta que se aplaca,
brazos de arenas que el viento deshace
ambiguas palabras que acumulan promesas
idilios condenados a la cenizas de un viejo reloj.

Vaivén solitario , ávidos cuerpos que agonizan
invisibles cristales que estallan...Lágrimas que gritan...

JUAN ARÉVALO









SONÁMBULO

Caminó hacía la heladera con el cigarrillo prendido,
el gato se enredo en sus pies y de un arañazo pudo
salir corriendo.El teléfono no dejaba de sonar
Sonámbulo y todo atendió el llamado. Del otro lado
del tubo una voz le reprochaba --Te dije que
la vecina  se mudó ---

JUAN ARÉVALO



martes, 5 de julio de 2016


TU PIEL
Parece que ha llovido. Afuera , el sol va evaporando el agua de los pequeños charcos ...He dormido todo el día, el teléfono no ha sonado, y si sonó no lo he escuchado. Soñé contigo, los dos en medio de un bosque, al lado un arroyo cristalino, con peces y pequeñas piedras bordeándolo.
Te soñé en mis brazos, tu vestido blanco, tus cabellos desatados cubriendo una pequeña parte de tu rostro.
Todo fue real, tú acariciando mi espalda, y yo robando
los botones de tu vestido, uno a uno, mientras en el aire
una mariposa revoloteaba libremente...
Ruinas que aún conservan el aliento de los vivos. Semillas
que germinan en el silencio de los inviernos.
Coloridos mundos donde habitan las promesas , desnudos
abismos absorbiendo cada centímetro de tu piel.
JUAN ARÉVALO

lunes, 4 de julio de 2016











PEQUEÑO MAPAMUNDI


Todos los días fluyeron del calendario ,las horas salieron
de los relojes , el mundo que ayer estaba
oculto entre los abandonados objetos del galpón
cobraba vida. El sol que estaba dibujado en una
hoja de papel de diario resplandeció en un llamado
que atravesó todo cuerpo y las cuatros paredes mal pintadas
despertando a las flores, los insectos y los mares que
dormían en las pinturas de los antaños cuadro.
El pequeño universo empezó a girar en su eje, aquel
colorido mapamundi ya no era un adorno olvidado.
Dentro de él la vida renacía, la historia comenzaba
una vez más. Hombres diminutos engendraban a otros,
y estos a las ciudades y estás a los países. Pero como en
toda sociedad , empezaron los inconvenientes.
Discusiones políticas,territoriales. Discusiones por la igualdad
de sexo, por el color de piel, por religion , por el hambre y algunas
que formaban parte de la idiosincrasia cultural de cada país.
La evolución no fue más que un final anticipado.
Un profundo odio fermentó entre todos los hombrecitos,
quienes inventaban toda clase de armas. Primero fueron las
flechas y lanzas, luego catapultas lanzando enromes piedras,
que a su vez fueron seguidas  por armas más mortíferas, como
por ejemplo la pólvora y los fusiles. Así hasta llegar alas armas
nucleares el más cruel de los inventos. Un día , en medio de una
intensa lluvia fue lanzado el primer misil nuclear el cual destruyó
miles de ciudades, no contentos con esto fueron lanzados otros
y luego otros hasta acabar con todo ser viviente.
Desde ese día, el pequeño mapamundi se cubrió de polvo , ese
polvo tan característico que tiene el olvido. Lo más gracioso es
que cuando lo veo acurrucado en medio de las baratijas del galpón
siento nostalgia y me dan ganas de tomar una franela y pulirlo nuevamente.

JUAN ARÉVALO.








domingo, 3 de julio de 2016


La casa desprendía la soledad que desprenden los
muertos en sus silencios eternos. Todo parecía un
sueño, en medio del espanto ,aquel
encierro iba doblegando de apoco su conciencia.
Cuando se abrió la puerta ella sintió revivir.
Minutos después se vio fría  y pálida dentro de aquella caja de madera.

JUAN ARÉVALO.


LABERINTO

Su cuerpo no era más que una cárcel.
Pensó bien y decidió escapar de ahí.
Encerró a su perro en el sótano y fue
por hierbas , después de fumar y beber
se desnudó y corto sus venas. Su calvario
había terminado. Ahora vaga triste y solitaria
dentro del eterno laberinto.

JUAN ARÉVALO.


Tengo un perro que habla ¡ Sí un perro que habla !
Es muy inteligente, además sabe leer y escribir, tiene
diplomas de todas clases , la verdad estoy muy contento
que me haya adoptado como su mascota...Hoy me a
regalado,  una mueca inflable, creo sintió
mi soledad... Perdón , me he emocionado.


JUAN ARÉVALO.

Afuera todo parecía normal. Los paseantes iban y venían
las calles hervían bajo el sol del mediodía. Adentro , todo
era una confusión, latidos, tripas, sangre, gritos y el puto hilo
que no dejaba que fuera libre. Pero lucho y pudo salir
de aquel vientre que lo había alimentado tanto tiempo.

JUAN ARÉVALO.




CARTAS PARA LUCIA

No puedo evitar sentir el aroma de tu perfume flotando
en el aire. No puedo dejar de esperarte, aunque sé que ya
no vendrás. Mendigo de los recuerdos, amante solitario, heredero
del silencio, me hundo en las esperas y me pierdo en tus abrazos
que solían abrigar mi mal humor y devolverme la calma.
Es difícil este mundo sin ti, los días son largos y monótonos,
y duelen...
Hablo de ti con las rosas  río con los lirios y lloro con la soledad,
me encierro en un capullo de dolor y me dejo llevar por el sueño.
A la mañana, cuando despierto te busco a mi lado, entre las sábanas
pero el frío de tu ausencia emerge de entre las lágrimas.
Me desprendo de los demás, cobijo mi cuerpo con tu recuerdo
y te amo. El agua de la ducha cae como una melancólica lluvia,
que baña mi rostro, mis hombros, mi pecho, todo mi cuerpo que
grita tu nombre, en silencio grita desesperado tu nombre.
La carne se desgarra , sangran mis manos y tiemblo, en medio
del calvario de tu muerte, me desangro...
Lucia, te extraño, te necesito a mi lado, te amo, te revivo , te oculto
de los demás y te amo como te amé el día que me diste tu castidad,
tus años, tu alma esa noche bajo las estrellas...

JUAN ARÉVALO.  

Intento ser nada más. Trato de aferrarme al tiempo,
a la realidad de mi existencia en este lugar. Voy y vengo,
pienso y razono , especulo por miedo y sonrío por herencia.
Mis días van más allá que los de cualquiera, no porque sean mejores
solo van más allá. Mi cuerpo es una estructura, mi alma es la base
de lo que soy, una base firme que se tambalea con los terremotos
pero que no cae, o mejor dicho, cae y se levanta, se rompe y se vuelve
armar. Claro todos tenemos una última caída, última, obscura e enigmática
caída. Pero no le temo, así como no le temo a las alianzas del destino,
o a los vientos más fuertes. Intento ser y por ende busco dentro mío
eso que me haga sentir, eso que yo sé que existe, aunque el azar suele
ser parcial, mejor dicho es parcial y es ahí donde pierdo siempre.
Es difícil romper esa barrera, la barrera del estar, de pertenecer, de acumular
emociones, de pretender ser visible, de esas analogías que nos permiten creer
en nosotros mismos, esa especie de linea que nos cruza y nos divide
ordenado cada célula, cada pensamiento, cada rincón de nuestro ser.
Es inverosímil la actitud tan frenética del tiempo , esa conspiración
con la vida, para volvernos sumisos y penitentes. Eso es lo que hago,
revelarme a ellos, a sus modales estéticos, a sus engreídas bromas, que
por desgracias son fatídicas y únicas....En fin, trato de ser y solo eso.

JUAN ARÉVALO.




Las horas duermen entre tus cabellos
pasan desapercibidas...Caminar sobre aguas invisibles
con miedo a quebrar la frágil escarcha
lágrimas del invierno...Invierno eterno de tú alma.

Gira el universo, sopla el viento, gime tu cuerpo
se evaporan las penumbras bajo el cielo estrellado.
Destellos en tus ojos, laberintos de sal, se callan las calandrias
una a una van muriendo, plumas que se desprenden
como sutiles melodías de una guitarra en medio de la nada...

Me amas y te mueres , me odias y renaces
cautivó de tus encantos caigo rendido sobre la húmeda tierra.
Nada tengo, silencios y abismos, que se adueñan de tu nombre
cómo las hojas muertas de los árboles que habitan el otro lado del otoño...

JUAN ARÉVALO.


sábado, 2 de julio de 2016


Quisiera escribir cosas lindas, mundos felices,
navidades blancas, cantar canciones alegres
describir risas y acariciar al sol. Pero no puedo,
no sé como se hace, no sé como poder describir
la sonrisa de una mujer que me dice cuanto me ama
o plasmar en una hoja el innato sentimiento de las
flores en primaveras. Quisiera poder  desnudar el
alma en claros azules o en el viento suave del
aliento matinal. Me gustaría poder encender un
farol y que las sombras se alejen, que los días no
sean tan largos, que fumar no sea un placer y que
los viejos no necesiten la lástima para seguir viviendo.
Podría someter a la razón a un largo interrogatorio,
pero sería en vano, no tengo ganas de discutir con
alguien tan racional, al menos no está noche.
Podría conversar con el espejo, ver a través de él
y obligarlo a que me diga cuál es el secreto de la
dicha , ese edén tan buscado, no sé, ser una especie
de alquimista, de explorador marino, no sé.
Quisiera poder engendrar hijos, miles de ellos,
y darles libertad y darles el tiempo y la noción
de la existencia, pero no sé como comenzar a
ver fuera de está burbuja que asfixia cada vez más.
Poeta, escritor...Describir rituales, descifrar acertijos
morir en altamar y renacer en pleamar , masturbarme
lejos de está gran isla de curiosidades, observar al león
acosando su presa , oler la sangre a miles de kilómetros
y agitar el brazo bien alto para que alguien vea que
un loco está ocupando éste banco de madera que alguien
talló y dejó olvidado.
Quisiera poder empezar un cuento diciendo --Había
una vez una bella mujer que amaba con locura lo que
él era, sin cambiarle ni agregarle nada, solo lo amaba tal cual era--
pero no sé como concluir esta utopía.
Al menos tengo la botella de alcohol y mis cigarrillo a mano
y un tango que suena en la radio mal sintonizada, al menos
si muero está noche ,me iré con el sabor de sus labios, con
el último beso de su más sagrado amor que dice sentir por mí.

JUAN ARÉVALO.


Laberinto

Perdido en ese enorme laberinto se dispuso
a morir, ya jamás encontraría la salida. Su suerte estaba echada.
Cuando se preparaba para la última lágrima, vio el rastro
que estás habían dejado y fue así que pudo salir sano y salvo.
Una vez afuera guardó sus lágrimas por las dudas.

JUAN ARÉVALO.

Tus manos toman las mías y los garabatos que pintamos
bajo la lluvia cobran vida, así como los duendes de los viñedos
donde el vino dulce nace de las más ricas uvas.
Todo se vuelve un instante mágico, los contornos
de tu cuerpo, el ímpetu de la vida y el dolor de la muerte.
Grandes montañas se desmoronan, el oro y la plata se tornan
insignificantes y el amor fluye de entre tus dedos como ríos
de esperanzas renovadas...
Un lapsus y el ritual comienza, tus olores perfuman el aire
la nieve de los alpes se derrite y el fuego acumulado en los
vientres arden impiadosamente hasta hacernos inagotables
leños...Ardes y me amas , me pides lo que no tengo y abres
en mi pecho profundos surcos , clavas tus uñas como feroces
dagas penetrando la noche más obscura...
Contemplo tu cuerpo, la realidad se acumula en pequeñas gotas
de transpiración, los sonidos quiebran la calma y el miedo desaparece.
Tus pechos se hinchan y el sabor de lo prohibido envuelve los relojes
que hace rato han dejado quietas sus agujas.
Me amas y el mar de fuego exclama lascivamente, derrumbando
los muros de tus dudas...Ya no hay vuelta atrás, el río de lava
desborda lentamente...

JUAN ARÉVALO