sábado, 2 de julio de 2016


Tus manos toman las mías y los garabatos que pintamos
bajo la lluvia cobran vida, así como los duendes de los viñedos
donde el vino dulce nace de las más ricas uvas.
Todo se vuelve un instante mágico, los contornos
de tu cuerpo, el ímpetu de la vida y el dolor de la muerte.
Grandes montañas se desmoronan, el oro y la plata se tornan
insignificantes y el amor fluye de entre tus dedos como ríos
de esperanzas renovadas...
Un lapsus y el ritual comienza, tus olores perfuman el aire
la nieve de los alpes se derrite y el fuego acumulado en los
vientres arden impiadosamente hasta hacernos inagotables
leños...Ardes y me amas , me pides lo que no tengo y abres
en mi pecho profundos surcos , clavas tus uñas como feroces
dagas penetrando la noche más obscura...
Contemplo tu cuerpo, la realidad se acumula en pequeñas gotas
de transpiración, los sonidos quiebran la calma y el miedo desaparece.
Tus pechos se hinchan y el sabor de lo prohibido envuelve los relojes
que hace rato han dejado quietas sus agujas.
Me amas y el mar de fuego exclama lascivamente, derrumbando
los muros de tus dudas...Ya no hay vuelta atrás, el río de lava
desborda lentamente...

JUAN ARÉVALO

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