domingo, 3 de julio de 2016


La casa desprendía la soledad que desprenden los
muertos en sus silencios eternos. Todo parecía un
sueño, en medio del espanto ,aquel
encierro iba doblegando de apoco su conciencia.
Cuando se abrió la puerta ella sintió revivir.
Minutos después se vio fría  y pálida dentro de aquella caja de madera.

JUAN ARÉVALO.


LABERINTO

Su cuerpo no era más que una cárcel.
Pensó bien y decidió escapar de ahí.
Encerró a su perro en el sótano y fue
por hierbas , después de fumar y beber
se desnudó y corto sus venas. Su calvario
había terminado. Ahora vaga triste y solitaria
dentro del eterno laberinto.

JUAN ARÉVALO.


Tengo un perro que habla ¡ Sí un perro que habla !
Es muy inteligente, además sabe leer y escribir, tiene
diplomas de todas clases , la verdad estoy muy contento
que me haya adoptado como su mascota...Hoy me a
regalado,  una mueca inflable, creo sintió
mi soledad... Perdón , me he emocionado.


JUAN ARÉVALO.

Afuera todo parecía normal. Los paseantes iban y venían
las calles hervían bajo el sol del mediodía. Adentro , todo
era una confusión, latidos, tripas, sangre, gritos y el puto hilo
que no dejaba que fuera libre. Pero lucho y pudo salir
de aquel vientre que lo había alimentado tanto tiempo.

JUAN ARÉVALO.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario