DESCENDENCIA
Cuando vio por primera vez aquella fotografía supo bien quién
era en realidad. Sé entristeció por unos momentos, luego un
orgullo creció de sus entrañas hasta llegar a la iris de sus ojos
que brillaban como nunca antes. El día había llegado, era hora
de que todos vieran y conocieran su poder mortífero. El niño
abrió la puerta, levantó su mirada, apretó muy fuertemente
sus puños y camino hacia la calle. A medida que caminaba
su cuerpo trasmutaba. Hace ocho años una noche de alcohol la muerte
había tenido un romance con una hermosa mujer del pueblo.
JUAN ARÉVALO
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