domingo, 3 de julio de 2016
CARTAS PARA LUCIA
No puedo evitar sentir el aroma de tu perfume flotando
en el aire. No puedo dejar de esperarte, aunque sé que ya
no vendrás. Mendigo de los recuerdos, amante solitario, heredero
del silencio, me hundo en las esperas y me pierdo en tus abrazos
que solían abrigar mi mal humor y devolverme la calma.
Es difícil este mundo sin ti, los días son largos y monótonos,
y duelen...
Hablo de ti con las rosas río con los lirios y lloro con la soledad,
me encierro en un capullo de dolor y me dejo llevar por el sueño.
A la mañana, cuando despierto te busco a mi lado, entre las sábanas
pero el frío de tu ausencia emerge de entre las lágrimas.
Me desprendo de los demás, cobijo mi cuerpo con tu recuerdo
y te amo. El agua de la ducha cae como una melancólica lluvia,
que baña mi rostro, mis hombros, mi pecho, todo mi cuerpo que
grita tu nombre, en silencio grita desesperado tu nombre.
La carne se desgarra , sangran mis manos y tiemblo, en medio
del calvario de tu muerte, me desangro...
Lucia, te extraño, te necesito a mi lado, te amo, te revivo , te oculto
de los demás y te amo como te amé el día que me diste tu castidad,
tus años, tu alma esa noche bajo las estrellas...
JUAN ARÉVALO.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario