lunes, 11 de julio de 2016


CARTAS PARA LUCIA


Esa sensación de estar en tu mundo a oscuras, en medio
de la nada, buscando algo que nunca perdimos. Todo el
cielo se abre ante nosotros y el dolor de los que se fueron
se vuelve pétalos cayendo, como caen las gotas de agua, en
una llovizna casi imperceptible.
Alguien llama a la puerta, no tengo ganas de ver a nadie.
Hoy, estoy solo contigo.
Aprietas mis manos y ries , me haces gestos obscenos y corres
para que te persiga. Somos niños adultos jugando en medio del invierno.
De pronto un silencio, luego otro y después el viento negro del a dios.
Te desprendes de mis manos, y te dejás llevar por las sombras.
Mis manos sudan y los latidos de mi corazón se aceleran.
La niebla empieza a envolver todo. Mi voz se anuda en la garganta
y un remolino de imágenes me atrapa. Tu vida desaparece y me encuentro
solo, en medio de la nada.
Mis pies se hunden en una especie de lodo, que me va absorbiendo de a poco.
Todo mi cuerpo se cubre de lágrimas, la profundidad me consume...
Luego cuando todo pasa, me veo desnudo en medio de la cama.
Fue un sueño, una realidad que me aprisiona en su fría ausencia. No hay
nada más que hacer. Prendo un cigarrillo, le doy una pitada, dejo el pucho
en el cenicero, me recuesto de lado y miro la pared, esperando que
traspases sus ladrillos y vengas en mi búsqueda.

JUAN ARÉVALO.

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