
El café habla con la soledad
mientras las hojas del viejo libro
describen el dolor que guarda el tiempo
en su monótono vientre de ayeres...
La silla vacía y la sin razón
doblegando la vida en reflejos de angustias.
Todo no es más, que promesas rotas
carcomiendo el corazón del olvido...
Ayer me dijiste-- prepara café, que yo volveré pronto...--
JUAN ARÉVALO.
--Ven, sentémonos. Deja tu saco sobre la alfombra,
no te preocupes, no hay polvo que lo ensucie --
El café humea en lo profundo de la taza.
-- Mira, escribí esto para ti. Anoche me detuve unos segundos
y te describí, perdoname...¡ No pude evitarlo !--
La silla casi invisible, velaba al silencio.
--¡ Ya te vas !...Solo dime sí aun me quieres --
Unos pasos que se alejan. Una mano tomando el saco
y un cerrar de puerta, lastima aún más la poesía, que se esta escribiendo.
La melancolía, sangra sutilmente de entre medio del libro ..
JUAN ARÉVALO.
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