martes, 26 de julio de 2016



El café habla con la soledad
mientras las hojas del viejo libro
describen el dolor que guarda el tiempo
en su monótono vientre de ayeres...

La silla vacía y la sin razón
doblegando la vida en reflejos de angustias.
Todo no es más, que promesas rotas
carcomiendo el corazón del olvido...

Ayer me dijiste-- prepara café, que  yo volveré pronto...--

JUAN ARÉVALO.

--Ven, sentémonos. Deja tu saco sobre la alfombra,
no te preocupes, no hay polvo que lo ensucie --

El café humea en lo profundo de la taza.

-- Mira, escribí esto para ti. Anoche me detuve unos segundos
y te describí, perdoname...¡ No pude evitarlo !--

La silla casi invisible, velaba al silencio.

--¡ Ya te vas !...Solo dime sí aun me quieres --

Unos pasos que se alejan. Una mano tomando el saco
y un cerrar de puerta, lastima aún más la poesía, que se esta escribiendo.
La melancolía, sangra sutilmente de entre medio del libro ..

JUAN ARÉVALO.






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