jueves, 28 de julio de 2016


DOS OTOÑOS Y UN VERANO.



Como las viejas cuerdas
de una guitarra
que, en medio de la calma
desgarran sus melancolías
en suaves e hirientes melodías
así, mudo de cuerpo esta noche fría.

Ya no estás
y mi alma clama
desesperada tu llegada.

Dos otoños y un verano

Un verano
de calas y amarillos lirios
donde nada predecía
el impiadoso dolor  de la despedida.

Dos otoños
que fueron aplacando
al corazón y sus latidos.

Uno, se cubrió de olvido.
Al otro lo mato el hastío...

JUAN ARÉVALO.










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