miércoles, 30 de noviembre de 2016

Avistamientos.

Los perros dejaron de ladrar de golpe. El silencio perturba
al cuidador, quién deja el cigarrillo en el cenicero, baja el volumen
del televisor, se pone una remera y sale al patio, a ver que está ocurriendo.
Es inusual que todos los perros callen al mismo tiempo.
Cuando ve el porque del silencio, queda estupefacto.
Todos los perros se hallan descuartizados. Pero lo que más lo aterroriza,
es que ninguno de los cuerpos están sangrando. Sus vísceras estan totalmente limpias.
No tiene ningún tipo de reacción, solo permanece inmóvil, ante tremenda
atrocidad.
De repente, una potente luz surge de entre la alambrada, que divide
la casa del galpón. En su encandilamiento alcanza a divisar pequeñas figuras.
Figuras que se le aproximan.
Sus piernas no le responden. Su voz es un frágil hilito pidiendo socorro.
La luz se va tan rápido como ha llegado.
Suspira aliviado y en el momento en que se dispone a reír en medio del nerviosismo,
se ve cortado a la mitad. Toda sus vísceras yacen fuera de su cuerpo, y al igual que los animales,
ni un rastro de sangre.
Al otro día, en todos lo diarios y televisores reportan, que en la noche anterior se pudieron ver pequeñas e incoloras luces rondando todo el pueblo.
Dicen algunos pueblerinos, que desde esa noche se pueden escuchar ladridos y gemidos
concebidos por un ejercito de engendros. Algunos, también aseguran ver a una mitad de
un cuerpo humano, ser perseguido, por una jauría de perros mutilados.

JUAN ARÉVALO.














La relojería.

La tienda de relojes era para Luis, su edén más preciado.
Vendía relojes de todas clases, y de todos los tamaños.
Tenía la costumbre de ponerles nombres. Cada reloj
estaba bautizado por él. Solía hablar con ellos, como si
fueran personas. Un día se enamoró de una hermosa joven
que había pasado por ahí. Desde ese momento olvidó las 
cálidas charlas con sus amigos. La relojería dejó de ser lo 
que era. Ya no le importaba si los relojes estaban en hora, 
si marchaban o estaban sucios.
Los relojes sintieron celos y todos conspiraron contra él. 
Al unísono apresuraron el tiempo, cada hora fue un día y cada 
día fue un mes y cada mes fue año. De la mañana a la noche había 
envejecido tanto, que ya no podía caminar. Su piel no era más que dunas 
con pequeñas pecas. Su cabello emblanquecido se desprendía como
se desprenden las hojas de los árboles en un otoño prematuro.
Cuando la joven vio aquel hombre abatido por el tiempo, quedó
petrificada por el horror. La habitación permaneció en silencio, mientras
los ojos de aquel viejo purificaban su alma con pequeñas lágrimas
que morían en la soledad más absoluta.

JUAN ARÉVALO.











Abrázame

Ven, abrázame, saca de mí cuerpo
este dolor tan mío.
Quiero saber que hay detrás de las palabras,
sentir la vida nueva, fluir de entre mis labios
y en tu cuerpo rehacerme de nuevo.

Ven, purifica mi alma 
hazme libre como el viento.
Déjame que acaricie con mis manos
el tibio aliento de tu ser
fundiéndome en el rojo magma de tu sexo.

Ven, refúgiame dentro de tus pechos
convídame de tu esencia,
estimula mi carne. Sedúceme con tu filuda desnudes
y has con mis lágrimas, un tumultuoso mar, de interminables pasiones.

JUAN ARÉVALO.







Caracoles en la luna.

Intentar detener el pasó de los astros con una sola mirada,
es suicidar los sentidos todos. Sé que ya no tenemos nada que
decirnos... Solo cuidar las palabras.
Te has dejado llevar por las lluvias de verano y has decidido marchar.
Pequeños caracoles se deslizan sobre la luna, dejando rastros de olvidos.
Heridas que nunca han de cicatrizar.
Ocultamos el dolor dentro de un viejo baúl y lo lanzamos al mar, con la
necesidad de buscar nuevos horizontes.
Pero lo que fue verdadero no será jamás olvidado. Jamás será desterrado
de la piel aunque los años pasen rápido y sonrisas nuevas nos destellen
desnudas esperanzas a nuestros oídos.
Te ves pequeña, inocente, pálida...Te ves ausente, sumida en una oscura
melancolía a medida que te desprendes de mis brazos para siempre.
Cada escalón que dejamos atrás en nuestras vidas no es más que un desglose
del destino.
Intentar detener el pasó de los astros con una sola lágrima, es gritar al
viento, que aún nos amamos desquiciadamente.


JUAN ARÉVALO.


martes, 29 de noviembre de 2016










Un tiempo...


Fue un tiempo donde la calidez humana era un
despliegue constante. Todo tenía un sentido.
Las calles parecían estar siempre de fiestas, los niños
jugaban en las veredas. Frágiles esperanzas fluían de sus ojos...
Fue una época de abrazos, donde la existencia tenía el sabor
dulce de la miel recién cosechada.
Fue el tiempo donde aprendí a descifrar los acertijos del
destino, siempre camuflados en la invisibilidad.

Fue en ese tiempo que atenacé en mi pecho para siempre,
el primer silencio...La muerte se presentaba por primera vez.
Y quizás también, fue en ese tiempo, donde descubrí que las
cosas más simples son las más complejas.

JUAN ARÉVALO.























El renacimiento.

Todo comenzó cuando la luna rozó la tierra.
El hombre ya había sido exterminado por su propia codicia.
La naturaleza se había adueñado nuevamente de lo que le
habían usurpado.

Un destello ilumino la atmósfera y fue ahí que seres de luz
descendieron a la tierra a fecundar una nueva era.

JUAN ARÉVALO.

lunes, 28 de noviembre de 2016


La luna y el asfalto


Su vida no era más que un ida y vuelta. Un constante vagar
de hoteles y camas mal tendidas. Su cuerpo abatido por las
garras del tiempo manipulaba el deseo del ajeno ser, que
resucitaba una y otra vez dentro de ella.
Cada embestida resonaba en su mente. Cada beso en su cuello
requebrara su alma. Cada gota de sudor que recorría su piel, era
un lágrima gastada.
Una vez terminado el acto carnal, tomaba el dinero y se marchaba
sintiendo el vacío que deja el amor comprado.
Una noche, cuando la luna se reflejaba su pálido rostro en el asfalto,
ella no quiso llorar más y en su agonía, desnudó su cuerpo y caminó entre
las olas, hasta perderse en la azulada inmensidad oceánica.

JUAN ARÉVALO.





Confesión.

--No sé quien eres en realidad. Todo pasó de golpe, una
sonrisa y luego la vida se unió con nosotros.
Ahora que estoy a punto de marcharme para siempre, me gustaria
saber quien se esconde bajo esa máscara de porcelana.
Muchas veces tuve ganas de quitarla mientras dormías, pero el miedo
me lo impidió. Ahora que la luz se extingue dentro mío, necesito
saber ¿a quién amé con locura todos estos años ? --

El silencio se apoderó de la habitación. Un pequeño suspiro y la verdad
se reveló.

--Soy yo, la mujer que has inventado una noche de lluvias. Soy la mujer
que diste forma con tu lapiz de color. Pero que nunca has terminado de
definir su rostro. Por eso refugio mi tristeza bajo está máscara.
Ahora verás mi verdadero ser--

La mujer se quita la máscara. Un oscuro abismo se refleja en los ojos del
agonizante, quién sonríe tímidamente por última vez...Luego, las luces se
apagan para siempre.

JUAN ARÉVALO.



domingo, 27 de noviembre de 2016


Hermosa locura.

Ella es tan perfecta que se vuelve imperfecta.
Está totalmente desquiciada, su mundo carece de moral,
por lo tanto su libertad no tiene limites ¿ Acaso tiene limites la vida ?
Pero no juzguen antes de saber el porqué de su locura.
Ella tiene una percepción muy particular del amor y de la distancia.
Todo para ella es una gran plataforma movediza, la cual se divide
en varias partes. Ella dice que hay ciudades ocultas bajo las aguas
del mar y admira con exceso a los tiburones. Suele cantar canciones
en francés y ama tocar el arpa. Instrumento realmente maravilloso
por cierto.
Cuando caminamos agarrados de las manos por las calles del otoño,
me seduce inconscientemente, cada movimiento de su cuerpo destella
sensualidad. Sé que cuando cierra los ojos, siente la bruma del mar
acariciando su piel. Una vez la escuché hablando dormida, no hacía
otra cosa que repetir el murmullo de las olas.

Cuando nadie la ve sabe conversar con sus lágrimas, su alma está teñida
por melancolías. Pero hoy quiero hablarles de su locura. Sobre todo, una en
especial. La locura que más le amo, esa que tan bien me hace sentir.
Cuando nos peleamos su voz temblequea y sus pupilas se mecen
en una pequeña marea negra. (El iris, su iris tiene secretos que jamás serán
contados) Y es ahí donde su locura da comienzo. Todo se vuelve distancia,
un desierto de ademanes y burlas, un esqueleto cuya carne se desprende,
se desgarra de apoco y se vuelve a unir.
Como vulgarmente se dice, es una  mujer que no tiene pelos en la lengua.
Pero ojo, no es que insulte o me hable despectivamente, si no todo lo contrario.
En su sutil ferocidad  se vuelve poeta y me dice cosas como " Sí yo no estuviera
contigo, tu cielo seria un averno, donde nunca sabrías lo que se siente amar " o
también " Sé que cuando me marche, pasarás las horas meditando sobre
arenas de sangre, y jamás volverás a sonreír, por que ya no tendrás
rostro, ni memoria. ¡Ni siquiera tendrás un alma ! "
Y en ese momento me vuelvo pequeño, insulso, inanimado.
Ella es un ser de otro mundo, cuando ríe después de haber recitado
sus enojos, un aura se desprende de su piel, haciendo del momento un etéreo
paisaje, ella se vuelve deidad y yo un simple mortal.

JUAN ARÉVALO.






sábado, 26 de noviembre de 2016


Efímero instante.

Y te vi, sentada en el cordón de la vereda, tus cabellos
danzaban al son del viento.
Tus ojos perdidos en un infinito oscuro y tenebroso.
Te vi, y no pude dejar  de sentir el dolor de la soledad y entonces te abracé
y murmuré a tus oídos palabras que no decían nada y te reíste y  te amé.
En un instante la vida recobró los movimientos y sus formas
y la soledad se desvaneció entre los silenciosos caminantes, que rondaban
nuestro sutil abismo...

JUAN ARÉVALO.

El planeta de mamá.

Hace mucho tiempo atrás le pregunté a mamá que había
detrás de las estrellas, ella me contestó " un mundo infinito,
donde la vida surge de los sueños, y las casas no tienen puertas
ni ventanas, las flores son de agua, diáfanas y libres. Cada ser tiene
como principio ayudar al otro y no hay guerras, solo paz "
Entonces, yo imaginé un mundo, donde las palabras nacen de
una nube y luego son derramadas en pequeñas lloviznas, imaginé
seres de luz juntado cada letra en pequeños y humildes cuencos y hacer de
ellas maravillosas historias, fecundando así los libros, que luego serían grandes
espejos los cuales reflejarían las almas de cada habitante, de aquel planeta nacido de
las palabras de mi madre.


JUAN ARÉVALO.



El mundo es una pequeña balsa a la deriva.

Hay días en que el dolor envuelve las almas hasta enflaquecer
sus huesos. No hay lágrimas que puedan aplacar la ira que sienten
los pueblos a la hora de despedir a quienes dieron todo de sí para
su bienestar.
Una revolución no es más que un grito condenatorio, una expresión
de inmortalidad. Una revolución tiene principio más no tiene fin.
No hay excusas que puedan detener la enérgica marcha de los pueblos
hacía la libertad. Miles de almas se trasmutan con la tierra y juntos levantan
la bandera de la equidad donde la diversidad de pensamientos, de religiones,
de razas, de sexos, de autonomías son la razón única por la cual dan sus vidas.
La complejidad es insondable, una maraña de sentimientos se va apoderando
de una causa haciéndola insobornable.
El mundo es una pequeña balsa a la deriva.
Hombres y mujeres luchan por aquellos que no pueden ser escuchados.
Por aquellos que no pueden ser visibles, que no tienen formas dentro de
un sistema capitalista donde nada importa más que la codicia de algunos pocos.
Hay piases que se auto proclaman defensores de la humanidad, de la verdad,
de la razón imponiéndose a fuerza de armas, de muertes, sembrando odio y esclavitud.
Hay dirigentes políticos que deciden quien vive y quien muere, como si fueran
soberanos del mundo.Hay hombres que enfrentan a los ultrajadores y luchan
de por vida por una libertad plena y digna. Esos hombres no mueren nunca, siempre
quedarán en la historia. Los libros hablarán de ellos por siempre, pero lo mejor está
en las calles, en la carne de los que lloran, de los que imploraran a la muerte que
devuelva a su libertador, le ruegan y lo hacen con amor, con dolor, con paroxismo
crudo. Esa historia es la que realmente engrandece al héroe.
Hoy hay lágrimas, hay sinceros corazones que laten con estupor. Hoy el mundo
gira más lento, los pastos y las flores amanecieron entristecidos.
No hay objeto en este universo que no se emocioné, no hay palabras que no tiemble
al rozar el aire, quien sutilmente solloza en silencio, así, como lo hago yo.

El mundo es una pequeña balsa a la deriva...Fidel ha muerto.

JUAN ARÉVALO.



viernes, 25 de noviembre de 2016





Pistolero.


Desenfundo mis pistolas, apunto al cielo
una briza moja mis ojos. He cabalgado mucho
mis piernas me duelen, no tengo donde ir.
Soy un hombre abatido antes de tiempo.
Tengo mis manos manchadas de sangre, no importa por que haya
sido, disparé primero y ahora vienen por mí.
Estoy acorralado, mis amigos hace tiempo que se marcharon.
Estoy solo, vagando en este infierno del cual nunca podré salir.

Te haré el hombre más buscado, te haré inmortal.
Si me sigues serás el viento entre las montañas, tendrás un nombre,
serás un rehén de ti mismo.
Pero nunca dirán que me he arrodillado ante otros, mi guerra ha sido
constante, mi espíritu es el de un guerrero, no puedo volver atrás.
Desenfundo mis pistolas, soy más rápido que la bala, soy un hombre
de nervios de acero, soy un hombre que no tiene lágrimas, algunos me
llaman " el diablo " otros, solamente...¡ Billy The Kid !

JUAN ARÉVALO.



Visionario.


Acaricio tu piel,
te llevo al otro lado de la luna
y como un ladrón de antaño robo tus destellos....
Me alimento de tus gemidos,
hurgo dentro de tu cuerpo,
hundo mi dedos en tu esencia
y me libero de complejos...
Surco tu atmósfera,
soy el que alivia tus deseos
bajo una lluvia de estrellas,
en medio de un torbellino de aromas
corrompo tu mente, soy tu autoestima y tu niebla,
me adueño de tus labios
y en segundos la humedad se transforma en dulce lava...
Soy el hechicero...El visionario..

JUAN ARÉVALO.





Silencio.



Cuando todo queda en silencio, ellos salen a buscar lo que les pertenece.
El patio cada vez más pequeño, las ruinas amontonan al pasado en un
rincón, sus formas desgastadas, rotas... Lastimeras vidas que fueron
y que hoy mutiladas de caricias perecen bajo el abandono.
El otoño va cubriendo las rotas baldosas, dejando sobre ellas una piel
de hojas moribundas...Descascaradas las paredes se van cayendo de apoco,
un pedazo hoy, un pedacito mañana y así, hasta que caiga el último ladrillo.
La pequeña y redonda fuente se ha quedado sin agua, en silencio...
Una campana cuelga de un tirante de madera que sostiene un pequeño alero
cuyas chapas se van desvaneciendo por la rojiza tenacidad  del óxido.

Cuando todos abandonan las calles, cuando los negocios bajan sus cortinas
y hasta los perros buscan refugio, ellos salen a buscar lo que perdieron hace
mucho tiempo atrás. Se abrazan, no pueden evitar emocionarse, cada cosa
allí dormida, es una parte de ellos. Se besan, secan sus invisibles lágrimas
y recorren el acotado patio buscando las risas, las voces, los gritos que ayer
los llenaron de vidas. Así se pasean toda la noche, melancólicos y pálidos,
arrastrando intangibles cadenas. Así deambulan, trasparentes, desnudos, muertos...
Una vez que asoma el sol, vuelven los fantasmas a sus oscuras moradas,
no habiendo encontrado lo buscado, sus cuerpos, sus ayeres, sus hijos, sus
costumbres...

En la vereda, hoy han puesto un enorme cartel.

POR FAVOR NO SOBREPASAR LA VALLA
PELIGRO DE DERRUMBE.
EL LUNES SERA DEMOLIDA ESTÁ PROPIEDAD.

JUAN ARÉVALO.





Me buscas cada noche en tus sueños,
en tus murmullos.
sabes que no soy como los demás,
aunque finjas no quererme,
sé que me deseas,
que me amas como nunca jamás has amado.
Me llamas cuando todos están dormidos,
me necesitas,
te sientes libre a mi lado,
tienes el don de verme, eres distinto a ellos.
Mi sensualidad te hiere, te lastima, hunde su daga dentro tuyo
y te desangra, te humilla y te ama.

JUAN ARÉVALO.




Mi pequeña luna, te he bajado de del firmamento
y te he apresado en medio de lágrimas, como un océano
de ojos agitando sus pupilas frente a tus páramos.

JUAN ARÉVALO.

jueves, 24 de noviembre de 2016


La lluvia golpea violentamente los pequeños
tejados. Una luciérnaga busca refugio, su farol
se está extinguiendo, "la vida no es más que un
cerrillo en plena combustión, una vez apagada
la llama, nos volvemos errantes olvidos explorando
las inmensidades de la nada "...Piensa la luciérnaga.
mientras en el frío mortuorio penetra los poros de sus resignadas alas.

JUAN ARÉVALO.



Metáfora

La lluvia golpea violentamente los pequeños
tejados. Una luciérnaga busca refugio, su farol
se está extinguiendo, "la vida es un cerrillo en plena
combustión, una vez apagada la llama, nos volvemos
errantes olvidos, explorando las inmensidades de la nada "
Piensa la luciérnaga, mientras el mortuorio frío, penetra
sus resignadas alas.

JUAN ARÉVALO ( Cincuenta palabras )

No hay donde esconderse.



-- El señor es mi pastor y nada me faltará...El señor
es mi pastor y nada me faltará..El señor es mi pastor
y nada me pasará...--

Aullidos de perros golpean el cristal de la ventana, la
luz de la habitación palpita frente a sus ojos.

-- El señor es mi pastor y nada me pasará..El señor es mi pastor
y nada me pasará ...--

Una lluvia de gritos retozan en sus oídos, las paredes manchadas de
sangre firman su muerte. La niña de ojos azules, sabe bien que afuera
los árboles han sido talados, ya no hay donde refugiarse.

-- El se, se,señor es mi, mii, mi pastor y con él nada me pasará --

Sentada sobre la cama se balancea de arriba abajo. Sus manos aprietan fuertemente
el pequeño crucifijo de madera, truenos y relámpagos atraviesan las puertas, el
piso tiembla, sus lágrimas pasan inadvertidas, el sudor de su frente se mezcla
con el vapor de sus plegarias, el frío congela al tiempo, la pesadilla se vuelve
realidad.

-- ¿ Mamá ?--

La tormenta aumenta en intensidad, los muebles se mueven por si solos, una risa
macabra rompe los espejos, los relojes detienen sus agujas.

-- ¿ Mamá ?...¿ Donde estás ?...El señor es mi, mi, pas..pastor --

De repente un fuerte relámpago y la luz se va, como se va un alma cuando abandona
un cuerpo...Así de misterioso, así de tenebroso, la película había concluido de forma
precoz.

JUAN ARÉVALO.
 




Ana.



Cada vez  que ve su retrato, una inconsolable tristeza recorre su cuerpo.
La pintura refleja la bonanza de aquellos años. Belleza, juventud,idilios
de amores,promesas... Vidas que fueron cubiertas por las impiadosas arenas
del tiempo, vidas que murieron, sumergidas en el olvido.
Tiene por costumbre desayunar en el patio, bajo el limonero,al lado del hermoso jardín
de rosas, que ella misma moldeó con sus manos y que adora con toda su alma.
Reposa su cansada vejez en cada pétalo,¡blanco, rosa, negro, azul...! cada pétalo sostiene
una parte de ella. No hay mañana, que no despierte sollozando.
No hay nada que nos alivie, cuando lo único que tenemos  para enfrentar
la existencia cada vez más acotada, son recuerdos apenas visibles.
Los relojes son obstinados y no saben de clemencias.

Después de desayunar, gusta de recorrer las inmensidades de su jardín. Huele
el aire fresco, sonríe, su rostro evoca la siniestra mirada del tormento, camuflado de paz.
Nunca fue una mujer de malos modales, siempre atenta con todos, nunca hizo diferencias de
clases sociales, ni se mofó de nadie. Jamás justificó su belleza con falsa modestia.
Era una mujer libre, enamorada de la vida, a favor de todos y en contra de ninguno.
Pero la vida, esa marea de aguas diáfanas que el tiempo va contaminado, no tiene
remordimientos ¡ todo lo que fue ya no lo es !

Ana tiene una piel delicada, suave, frágil. Una piel, que hace mucho tiempo nadie
acaricia, nadie la recorre con sus labios alimentándola de sensaciones nuevas.

Ana se para frente de su retrato y se contempla a si misma.
La mujer retratada, eternamente retratada, será siempre joven, siempre brillará su belleza,
siempre prevalecerá su juventud...Ella, la otra, la verdadera, la  que siente, la de carne y huesos,
la que teme,la que mira la luna en soledad y escucha el canto de los pájaros por las mañanas,
mientras desayuna su café bajo el limonero, junto a sus amadas rosas.
Ella no es inmune, lo sabe y se estremece cuando siente la muerte observándola desde un rincón de su casa...Ana, deja caer dos lágrimas...

JUAN ARÉVALO.




miércoles, 23 de noviembre de 2016

Soy más viejo que tú, soy el tiempo en todas sus etapas.
Soy la muerte pariendo la vida y el dolor germinando la alegría.
No tengo memoria, pero si varias vidas, las cicatrices en mi piel
así me lo dicen, aunque todas las veces que he muerto he reencarnado
en cuerpos distintos ¿ Entonces, estás cicatrices de quién son, a quienes pertenecen ?

¿ Para qué sirve la reencarnación, si nada se recuerda de la vida pasada ?
¿Qué función cumple una vida continuamente  doblegada por si misma y
condenada a vagar, huérfana de pasado ?...¿ Quién eres, quién soy ?
¿ Acaso, seré Pitágoras ?
La evolución de las almas,la purificación del espíritu, la unión con dios,
las malas acciones, la eternidad y el miedo a vivir plenamente sin modificar
nuestros destinos.

Me desnudo de miedos, surco mundos cuando cierro mis ojos
contemplo la vida entre ruinas, jardines floridos, jardines marchitos,
niños velando la nada, hombres bebiendo de las aguas más profundas del alma
única e inconquistable...El alma del universo, karma de todo karma.

¿He sido planta, animal ?...¿ He puesto al mundo bajo mis pies ?
Transmigración del alma, la carne se pudre, tus lágrimas no han servido de nada.


JUAN ARÉVALO.

Las últimas brasas han sido apagadas por las fuertes
lluvias de otoño. En plena juventud vino la vejez y
se apoderó de aquel cuerpo, el cual despojado de toda
inocencia marchitó y murió en los brazos lastimeros del
viento...

JUAN ARÉVALO.





martes, 22 de noviembre de 2016

Fornican sobre la mesa, no hay nadie a su alrededor, no se
sienten inhibidos, nada les molesta.
Sin perder tiempo entrelazan sus cuerpos, desesperadamente
se acarician con sus lenguas, friccionan sus vientres. Se aman,
como solo ellos saben hacerlo... Saciados de su apetito carnal,
se preparan a devorar el delicioso pan de miel que yace sobre
la mesa, cuando de repente, un violento ruido y la oscuridad infinita.
Él, en el comedor ,sentado en su viejo sillón, con la mirada fija en  su diario,
suspira profundamente, no es ajeno a lo acontecido. Se pone de pie, deja el papel
sobre la pequeña mesa que hay a su lado y camina en dirección de la cocina.
Sabe bien lo que encontrará al otro lado de la pared.
Una mueca macabra surge de entre  sus labios.
Al cruzar la puerta, un aire melancólico acaricia su rostro, pero no
hay culpas, la conciencia no reprochará nada, el destino y la continua
lucha por la supervivencia. Gana siempre, el más fuerte.
Abajo, en un rincón de la cocina, una trampera de madera, tiene atrapados por
el cuello a dos ratoncitos blancos, delicadamente bellos,pero fríos y muertos...


JUAN ARÉVALO.




Esas formas que bailan dentro de la lumbre , desnudas
y pequeñas, como lágrimas perdidas, como kamikazes lágrimas
que se desprenden de las pupilas de tus ojos, que cierran y abren
sus párpados en una sutil transición del día a la noche, de la noche al día,
creando ardientes e interminables crepúsculos...

JUAN ARÉVALO.


viernes, 18 de noviembre de 2016


La noche se encendía en sus ojos, el aire olía a muerte.
Cada cual tenía su amuleto, ninguno sabía rezar pero todos
rezaron en ese momento.
El camino gemía como un cuerpo mutilado que agoniza bajo
la atenta mirada de la luna llena.
Los cinco humanos traspiraban el miedo que ardía en sus entrañas,
mientras el ojo del mutante los recorría con un odio espantoso, no
había ningún gesto de piedad en esa peculiar mirada.
Nadie se atrevía ha decir palabras, sus cuerpos amontonados uno
sobre otro como desechos putrefactos, se preparaban para ser engullidos
por las terribles fauces de aquel terrible monstruo, del que alguna vez se
habían burlado.

JUAN ARÉVALO.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

La vida, ese continúo remar bajo olas impetuosas
que constantemente se van llevando algo de nosotros,
hasta deshacernos en su salada espuma.
Herimos sin saberlo, olvidamos lo que nos hace bien
y nos volvemos piedras para poder sobrevivir.
Ya es tarde para volver, no hay una segunda oportunidad,
cautivados por falsas monedas de oro, planificamos
un ilusorio futuro.
A medida que avanzamos, solo vamos cosechando sobras,
recipientes vacíos que volvemos a llenar para luego abandonarlos.

Tus ojos, mis esperanzas, tus verdades mis rotas promesas.
Me elegiste entre tantos, me embriagaste de tus risas, oliste
mis dudas y las despejaste, cambiaste mi historia, reescribiste mi
pasado en hojas que el viento se llevó...Ahora no tengo nada que
me aferre a este lugar de cenizas.

La vida, un manuscrito empañado de lágrimas, un misterioso portal
de ambigüedades que nos vuelven sombras entre las sombras.

Te dí todo lo que pude, me quedé desnudo en medio del silencio
y actúe para ti, porque la actuación era lo único que me quedaba.
No supiste verlo y clavaste tus dientes en mi cuello, bebiendo
la última sangre que aún fluía en mis venas.
Pero no fue tu culpa, fue el aire,la lluvia, la luna, fueron las calles.
Fue la noche que nos apresó y jamás nos volvió a liberar.

JUAN ARÉVALO.







martes, 15 de noviembre de 2016


A la hora en que todos duermen, yo hablo conmigo mismo.
¿ De qué hablo ?, hablo de ti, de mi y de todos aquellos que al igual
que nosotros, no pueden vivir sin leerse los ojos.

JUAN ARÉVALO.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Cartas para Lucia.


Pegabas flores de cartón en una pequeña caja donde guardabas recuerdos.
Todo estaba correctamente definido,el sentido de la vida y los modales
burgueses que sabías imitar. Es cierto, cada hora se revelaba y el gris de
las nubes sabían pintar tus estados de ánimos.
Estos días donde todo se ha apaciguado, no tengo las fuerzas necesarias
para levantarme y salir a bucear dentro de esté pequeño mar que es la vida.
Me dicen que escribo lindo, que soy un escritor, que tengo lindas metáforas
y que hago sentir lo que otros no, cuando en realidad no digo más que cosas
tuyas y mías. A veces pienso que no soy más que un estúpido escribiendo
tonterias pero que no puede dejar de hacerlo.
Otras veces me digo que ya es hora de volver a nacer y olvidar el pasado,
incluso a ti. Pero yo sé que me lees y que ríes y lloras como lo hago yo,
allá en ese lugarcito etéreo en el cual estás.
No ha cambiado nada, sigo escuchando la misma música, elijo los mismos
bares y sigo comiendo lo mismo. Pero en realidad, todo ha cambiado, los bares
no son aquellos, faltas tú.La comida no tiene el mismo sabor y la música suena
diferente, no sé, algo tiene que me hace ocultarme en un rincón, y desde ahí mirar
las cosas que van y vienen, siempre desesperadas.
Lo complejo no está en el diccionario, las elocuencias no están en las palabras exuberantes,
el amor no es escribir con felicidad, no está en un mundo sin melancolías, sin lágrimas
no, escribir no es estar siempre pendiente de los demás.
Lucia, hace días que estoy pensando en irte a buscar, dejar atrás este momento de luz
y entrarme en tu silencio.
Está es la mejor forma que tengo de desahogarme, de sentirme libre, sí, escribiéndote.
Voy a cumplir treinta, tres décadas en una sola vida, en un solo cuerpo, aguantando las
arremetidas del tiempo una y otra vez. Te extraño y mucho.

JUAN ARÉVALO.

domingo, 13 de noviembre de 2016


¡La puta que duele tanta indiferencia! Hoy el mundo no es más
que un pequeño cubo de hielo. La maldad ha cubierto el sol, las
nubes se han vuelto negras, una especie de glaciación de almas, de
corazones, de pensamientos de cuerpos, se está produciendo.
Cada vez es más grande la inequidad social, hombres y mujeres que
luchan por probar que son más que otros matándose diariamente.
Intelectuales que defienden la miseria y la muerte mientras niños
mueren de hambre  y de frío.
Ahora te entiendo, recién ahora comprendo el dolor que tenías,
que guardabas muy dentro tuyo. Siempre fuiste más allá de las
cosas, supiste ver la mierda escondida en cada voz, en cada ceremonia
de falsa filantropia.
No sé porque, pero te extraño más que nunca. Añoro los días en que
me decías lo que había oculto detrás de la luna y bajo el mar. Esas
pequeñas charlas por las noches, tan efusivas y más de una vez terminadas en
discusiones, entonces te dabas vueltas, tapabas tu cabeza con las sábanas
y no me hablabas hasta el otro día.
"Turbias esperanzas, el tiempo y la decadencia, la muerte y el olvido,
extrañas cualidades que tiene la vida, extrañas pero naturales" palabras
tuyas que guardo dentro mio y que a veces me adueño en algunas charlas
de amigos.
Y que me importa el hoy, y que me importa que afuera nieve, llueva o
haga calor, que me importa lo que dije antes si todo pierde validez en
tu ausencia.
Estoy cada vez más intolerante, mi piel se arruga rápidamente y mi memoria
se vuelve frágil y hay cosas que se han volado, que ya no recuerdo. Pero tú,
tú siempre estarás en mi carne, en mis ojos, en mis oídos, en mis piernas.

JUAN ARÉVALO.


sábado, 12 de noviembre de 2016


Fumemos y bebamos amiga mía
que la noche recién esta naciendo.
Pensemos que ya no hay más dolor
y actuemos para nosotros.
Ya no hay tiempo, hemos caído al fango
del recuerdo,
horas que titilan frente al espejo.
Tu rostro perfumado de juventud y mi piel aún embravecida.
Tomemos está noche querida amiga,
dejemos que los años pasados renazcan otra vez
haciendo de nosotros pequeños simulacros de alegrías.
Bailemos bajo el sonar lejano del viejo acordeón
que tocaba Manuel en las noches de calor.
Finjamos que el otoño se ha vuelto primavera
y en tu risa emborrachada viviremos una vez más.

JUAN ARÉVALO.

viernes, 11 de noviembre de 2016


Reían en silencio,con algo de miedo se besaron frente a la puerta de entrada
del viejo hospital, ambos sabían que ya era hora de separase.
Cuando todo terminó ya no se conocían, uno viajó hacía las sombras
el otro hacía los cielos.
En un banco de madera de una plaza solitaria, hay escritas seis
palabras " hasta que la muerte nos separé ".

JUAN ARÉVALO.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Bajo aquellas lunas donde sabíamos contar luciérnagas
quedaron nuestros años dormidos.
La vastedad de la vida amontonada en un rincón,

Ruinas candentes removidas por silenciosos recuerdos.
Siluetas de espumas se forman y se deforman a la orilla del mar.
Ingenuos caminantes vislumbrados por el ocaso,
huesos doloridos por los años, peldaño oxidado por el abandono.

Ríe la niña en su columpio,
vaivén de risas muertas, invisibles senderos de lágrimas.
Ríe la niña en su desazón,
mariposa perdida entre la niebla.

JUAN ARÉVALO.

 








miércoles, 9 de noviembre de 2016


Dicen que todo tiene un final, un ciclo que se cumple.
Todo parece estar escrito con anticipación,los triunfos
las derrotas, todo está pactado de antemano.
La vida tiene momentos, instantes que perduran en el tiempo
monopolizando los recuerdos.
Una flor nace y  muere aferrada a un lugar y en su existencia la
libertad no es más que un pequeño viento que llega de pronto.
A veces somos como las flores, siempre viviendo en un solo lugar
con la misma briza, con el mismo lodo y las mismas esperanzas.
Siempre esperando que llegue un viento desconocido y nos eleve
por los aires, como hojas secas o pequeños barriletes.
Decir que nada nos duele es mentirnos a nosotros mismos, las
frustraciones llegan y golpean fuertemente hasta derribarnos.
La honestidad es una cualidad que poco sirve. Los amigos son pocos
la fidelidad es una palabra que define un gesto, un sentimiento, un acto
que casi nunca se concreta.
Estamos solos, somos seres individuales,adentro estamos protegidos, afuera
somos vulnerables.
Cada etapa concluida pasa hacer una historia que se impregna en la piel,
en las tripas, una historia que jamás nadie conocerá.
Hay decisiones que se toman a la ligera, otras que son bien pensadas,
minuciosamente planificada.
Cuando se pierde el sentido de las cosas ya no hay nada que nos pueda
reinventar y es ahí donde agonizamos silenciosamente.
Una vez leí una frase de Kur Cobain, la frase decía " es mejor quemarse
del todo que ir apagándose lentamente " . Es verdad, que cuando más lento
vamos, más dolor recogemos y esto aunque parezca una tontería es real, trágico
y no tiene vuelta atrás.
A veces creo que hay gente que nació melancólica, que a medida que va viviendo
va muriendo y que no hay un porque, solo está en su sangre.
También pienso que cuando uno hirió a alguien siempre lo hizo por inseguro y nunca
con maldad, hay miedos que nos encierran en un caparazón y no nos permite ser libres.
Ya no hay tiempo, es ilógico querer perseverar cuando el azar nos tiene guardado siempre
las mismas penumbras, los mismos abismos, las mismas tristezas.
Dicen que un nombre no puede llorar, que el llanto no es más que una frágilidad estúpida
en un hombre. Yo creo todo lo contrario.
Fue bueno haberlos conocido, les estoy profundamente agradecidos a todos.
 
JUAN ARÉVALO.




martes, 8 de noviembre de 2016


Cartas para Lucia

El tiempo se detenía cada vez que pisabas baldosas en plena calle.
Desnuda de complejos ibas y venias sin importar lo que había
detrás de los carteles que ocultaban el sol.
Tenías tus manos en mis manos, tus ojos en mis ojos, tus tristezas
pintaban paisajes dentro mio.
¿A qué hora fue que te marchaste ?...No esperaba que lo hicieras,
la melodía de tu aliento descifraba los misterios de la noche, siempre
con ternura, siempre con calma.
No sabía que allá, entre esas montañas te esperaba el infinito, no
supe entender lo que te atormentaba, todo siempre para mí.
Mi egoísmo doblegó tu risa y mi amor no fue más que un sendero melancólico
donde el otoño iba cubriendo con hojas secas tu frágil destino.
Hoy después de mucho tiempo vuelvo a escribirte, sintiendo la necesidad
de traerte de nuevo y ocultarte entre mis brazos para que pases desapercibida
ante la muerte.
Para ellos, son solo palabras, para mí y para ti son mundos, son retazos de
historias que se acumulan en la piel, en la almohada, en la vitrina abandonada
de los instantes muertos.
¿Será qué la mañana huele a tu perfume. Será qué las rosas han despertado
heridas y mal vestidas?... A lo mejor no es más que un delirio mio que se mece
dentro de la taza de café como un olvido queriendo renacer.
¿ Olvido ?...Esa palabra tan fría, ten muerta, tan despiadada que la distancia
engendra de apoco, sin importable el dolor de los demás.
Ajena a ti, ajena a mí la vida se bifurca, a la izquierda un panal de abejas, a
la derecha un lupanar miserable donde todos ríen como si la felicidad fuera
un lienzo siempre pintado impecablemente, sin borrones ni colores mustios.
Lucia, hoy tengo ganas de contemplarte desnuda, viva, casta como ayer, entre
las aguas cristalinas de nuestro mar de ilusiones, donde el dolor no era más
que un efímero aguacero.
Pero el presente dicta la realidad y el sol de tus días aplacó tus pasos y con él
las caricias tibias de ambos.

JUAN ARÉVALO.

Amapolas que no parecen amapolas,
besos que la noche se lleva para siempre
y el olor a lágrimas secas perfumando la ciudad.

Ostracismos de sueños, cuerpos mutilados sangran solitarios
el amor no es más que un dolor que nunca cesa.
La felicidad está basada en arrancarse los ojos frente a los espejos
y fingir que nada es verdadero.

De continuo mueren las esperanzas,
varadas en medio de un abismo demencial
de apoco se van desvaneciendo,
cual luz solar en la noche sedentaria.

La piel aguijoneada por pétalos de lirios
y el tedioso cantar de los grillos.
Omnipotente dios, alimentándose de los desvalidos,
coros de ángeles negros recitando epitafios,
bajo el andar misterioso de los astros desquiciados.

Muerte lenta, agonía en las entrañas
el buscador de almas se ha perdido en el laberinto de miserias,
de luto está la luna, los arrecifes han sido petrificados.

Desdoblar el papel de las promesas
y volver a reescribirlo,
con el ávido deseo del cuerpo, de trasmutar en frío mármol.

JUAN ARÉVALO.








lunes, 7 de noviembre de 2016

Siempre tan tú, siempre tan yo.
Las frágiles mañanas cuelgan de las cortinas de
tus ventanales.
Despiertas y la vida contigo.
Somos antonimias, dulce y salado,frío y calor
lo suave y lo áspero.
Somos espejismos en los desiertos que habitamos a diario.
Carecemos del lenguaje correcto para describirnos a nosotros
mismos, solo sé que somos lo contrario.
Pero en esa contrariedad nos amamos tan despiadadamente,
tan necesariamente.
Tú te aferras a mí y yo a tu cuerpo desnudo como una rémora hambrienta.
Luego cuando la lluvia comienza y el mundo vuelve a rodar, los sentimientos
renacen en la piel y el mar de lágrimas aflora de tus ojos, no hay nada más
fiel que tristeza acompañando la felicidad.
Así vivimos el amor, así nos vamos creando constantemente y así perduramos sobre
el tiempo, sobre la muerte.

JUAN ARÉVALO
 


domingo, 6 de noviembre de 2016

Evangelización.

No hubo piedad. Los torturaron, los violaron, los
mataron como animales. Nunca hubo arrepentimiento,
todo fue por la fe y por el bien del hombre.

JUAN ARÉVALO.

jueves, 3 de noviembre de 2016


Se parecía a los versos que escribía su hermano cuando
joven. El cansancio de los días acumulados en sus temblores
de piernas y en su visión cada vez más acotada.
Se había jurado no volver a sentir culpas, las cosas suceden por
algo, nada es casualidad.
Prendió nuevamente la vela, se arrodilló frente al invisible altar
y rezó como nunca jamás lo había hecho.Afuera una lluvia de cuerpos
inundaba las calles, cuerpos de niños, de madres, ancianas, ancianos
y hasta uno que otro animal.
Él sabe bien que al terminar este día, su vida detendrá su tiempo.

JUAN ARÉVALO.