Reían en silencio,con algo de miedo se besaron frente a la puerta de entrada
del viejo hospital, ambos sabían que ya era hora de separase.
Cuando todo terminó ya no se conocían, uno viajó hacía las sombras
el otro hacía los cielos.
En un banco de madera de una plaza solitaria, hay escritas seis
palabras " hasta que la muerte nos separé ".
JUAN ARÉVALO.
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