jueves, 24 de noviembre de 2016
No hay donde esconderse.
-- El señor es mi pastor y nada me faltará...El señor
es mi pastor y nada me faltará..El señor es mi pastor
y nada me pasará...--
Aullidos de perros golpean el cristal de la ventana, la
luz de la habitación palpita frente a sus ojos.
-- El señor es mi pastor y nada me pasará..El señor es mi pastor
y nada me pasará ...--
Una lluvia de gritos retozan en sus oídos, las paredes manchadas de
sangre firman su muerte. La niña de ojos azules, sabe bien que afuera
los árboles han sido talados, ya no hay donde refugiarse.
-- El se, se,señor es mi, mii, mi pastor y con él nada me pasará --
Sentada sobre la cama se balancea de arriba abajo. Sus manos aprietan fuertemente
el pequeño crucifijo de madera, truenos y relámpagos atraviesan las puertas, el
piso tiembla, sus lágrimas pasan inadvertidas, el sudor de su frente se mezcla
con el vapor de sus plegarias, el frío congela al tiempo, la pesadilla se vuelve
realidad.
-- ¿ Mamá ?--
La tormenta aumenta en intensidad, los muebles se mueven por si solos, una risa
macabra rompe los espejos, los relojes detienen sus agujas.
-- ¿ Mamá ?...¿ Donde estás ?...El señor es mi, mi, pas..pastor --
De repente un fuerte relámpago y la luz se va, como se va un alma cuando abandona
un cuerpo...Así de misterioso, así de tenebroso, la película había concluido de forma
precoz.
JUAN ARÉVALO.
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