sábado, 12 de noviembre de 2016


Fumemos y bebamos amiga mía
que la noche recién esta naciendo.
Pensemos que ya no hay más dolor
y actuemos para nosotros.
Ya no hay tiempo, hemos caído al fango
del recuerdo,
horas que titilan frente al espejo.
Tu rostro perfumado de juventud y mi piel aún embravecida.
Tomemos está noche querida amiga,
dejemos que los años pasados renazcan otra vez
haciendo de nosotros pequeños simulacros de alegrías.
Bailemos bajo el sonar lejano del viejo acordeón
que tocaba Manuel en las noches de calor.
Finjamos que el otoño se ha vuelto primavera
y en tu risa emborrachada viviremos una vez más.

JUAN ARÉVALO.

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