miércoles, 23 de noviembre de 2016


Las últimas brasas han sido apagadas por las fuertes
lluvias de otoño. En plena juventud vino la vejez y
se apoderó de aquel cuerpo, el cual despojado de toda
inocencia marchitó y murió en los brazos lastimeros del
viento...

JUAN ARÉVALO.





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