viernes, 25 de noviembre de 2016
Silencio.
Cuando todo queda en silencio, ellos salen a buscar lo que les pertenece.
El patio cada vez más pequeño, las ruinas amontonan al pasado en un
rincón, sus formas desgastadas, rotas... Lastimeras vidas que fueron
y que hoy mutiladas de caricias perecen bajo el abandono.
El otoño va cubriendo las rotas baldosas, dejando sobre ellas una piel
de hojas moribundas...Descascaradas las paredes se van cayendo de apoco,
un pedazo hoy, un pedacito mañana y así, hasta que caiga el último ladrillo.
La pequeña y redonda fuente se ha quedado sin agua, en silencio...
Una campana cuelga de un tirante de madera que sostiene un pequeño alero
cuyas chapas se van desvaneciendo por la rojiza tenacidad del óxido.
Cuando todos abandonan las calles, cuando los negocios bajan sus cortinas
y hasta los perros buscan refugio, ellos salen a buscar lo que perdieron hace
mucho tiempo atrás. Se abrazan, no pueden evitar emocionarse, cada cosa
allí dormida, es una parte de ellos. Se besan, secan sus invisibles lágrimas
y recorren el acotado patio buscando las risas, las voces, los gritos que ayer
los llenaron de vidas. Así se pasean toda la noche, melancólicos y pálidos,
arrastrando intangibles cadenas. Así deambulan, trasparentes, desnudos, muertos...
Una vez que asoma el sol, vuelven los fantasmas a sus oscuras moradas,
no habiendo encontrado lo buscado, sus cuerpos, sus ayeres, sus hijos, sus
costumbres...
En la vereda, hoy han puesto un enorme cartel.
POR FAVOR NO SOBREPASAR LA VALLA
PELIGRO DE DERRUMBE.
EL LUNES SERA DEMOLIDA ESTÁ PROPIEDAD.
JUAN ARÉVALO.
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