Esas formas que bailan dentro de la lumbre , desnudas
y pequeñas, como lágrimas perdidas, como kamikazes lágrimas
que se desprenden de las pupilas de tus ojos, que cierran y abren
sus párpados en una sutil transición del día a la noche, de la noche al día,
creando ardientes e interminables crepúsculos...
JUAN ARÉVALO.
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