lunes, 14 de noviembre de 2016

Cartas para Lucia.


Pegabas flores de cartón en una pequeña caja donde guardabas recuerdos.
Todo estaba correctamente definido,el sentido de la vida y los modales
burgueses que sabías imitar. Es cierto, cada hora se revelaba y el gris de
las nubes sabían pintar tus estados de ánimos.
Estos días donde todo se ha apaciguado, no tengo las fuerzas necesarias
para levantarme y salir a bucear dentro de esté pequeño mar que es la vida.
Me dicen que escribo lindo, que soy un escritor, que tengo lindas metáforas
y que hago sentir lo que otros no, cuando en realidad no digo más que cosas
tuyas y mías. A veces pienso que no soy más que un estúpido escribiendo
tonterias pero que no puede dejar de hacerlo.
Otras veces me digo que ya es hora de volver a nacer y olvidar el pasado,
incluso a ti. Pero yo sé que me lees y que ríes y lloras como lo hago yo,
allá en ese lugarcito etéreo en el cual estás.
No ha cambiado nada, sigo escuchando la misma música, elijo los mismos
bares y sigo comiendo lo mismo. Pero en realidad, todo ha cambiado, los bares
no son aquellos, faltas tú.La comida no tiene el mismo sabor y la música suena
diferente, no sé, algo tiene que me hace ocultarme en un rincón, y desde ahí mirar
las cosas que van y vienen, siempre desesperadas.
Lo complejo no está en el diccionario, las elocuencias no están en las palabras exuberantes,
el amor no es escribir con felicidad, no está en un mundo sin melancolías, sin lágrimas
no, escribir no es estar siempre pendiente de los demás.
Lucia, hace días que estoy pensando en irte a buscar, dejar atrás este momento de luz
y entrarme en tu silencio.
Está es la mejor forma que tengo de desahogarme, de sentirme libre, sí, escribiéndote.
Voy a cumplir treinta, tres décadas en una sola vida, en un solo cuerpo, aguantando las
arremetidas del tiempo una y otra vez. Te extraño y mucho.

JUAN ARÉVALO.

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