lunes, 31 de octubre de 2016
El aire huele a margaritas y las margaritas huelen a ti.
Se desprendió el último rocío de tus labios,
titilaron absortas las estrellas,el infinito abría sus puertas.
Se filtraron las palabras y sobre una hoja de álamo,
escribieron tu nombre, pero vino el otoño y desprendió
la hoja y la lluvia destiñó los recuerdos.
Aunque también es cierto, que no fue culpa del otoño ni de la lluvia,
ni tuya ni mía, solamente paso, estaba marcado en los calendarios
y es mentira que no duele, pero lo verdadero no se puede ocultar.
Humedeció la tarde, todos marcharon en silencio.
Agitaba sus alas la mariposa,ignorándonos bebía de la flor y a metros
un capullo yacía vacío y olvidado.
JUAN ARÉVALO.
domingo, 30 de octubre de 2016
Toda una vida buscando pequeños cangrejos.
Siempre tendido sobre la arena, con las manos
extendidas. Diminutas formas se balancean sobre mi cabeza.
Intento fallido, el sermón de la tarde, las viejas que acechan
desde las ventanas,interrumpiendo el silencio.
Viejas de delantales rotos y ruleros negros. Historias que fueron
cubriendo el ancho mar ,que fue secándose,a medida que fui creciendo.
Pequeños cangrejos, siempre caminado de costado, simulando
no entender lo que pasaba en ese momento. Hilos y agujas, diarios
viejos amontonados en un rincón de la mesa de luz.
Vientos fuertes. Mamá sentada, mateando en silencio.
Frío. Pablo y sus sueños, el mundo se ha roto los cristales
han herido a las esperanzas y el ruido que una vez me hizo feliz
hoy me recibe, como si fuera un desconocido.
Llovizna melancólica. Carmen vistiendo el verano, ese, que a veces
nos hace olvidar que hay un invierno.
Siempre buscando pequeños cangrejos a la orilla del mar, entre
las piedras de las escolleras. Ahí, donde nadie jamás pudo verme,
camuflado entre el musgo y la ausencia, entre la sal y el miedo
sí, ahí estoy yo, aún conservo mi pequeña red. Red que lastima,
red que me envuelve y no deja que me aleje.
JUAN ARÉVALO.
jueves, 27 de octubre de 2016
Allá, donde las aguas
aún permanecen cristalinas
y los sauces lloran letras,
está la luna reposada
sobre las piedras de la inocencia
que aún no ha sido profanada.
Allá, donde los muertos se levantan
de sus tumbas
y las horas se detienen a contemplar
el alba,
está mi niño bebiendo la mañana.
Allá, donde descansan las cigüeñas
a la lumbre de las lámparas
se ocultan mis lágrimas en medio de plegarias.
Allá, donde las montañas desnudan las nubes,
se encuentra mi alma,
desglosando dulcemente tu sonrisa tierna.
JUAN ARÉVALO.
aún permanecen cristalinas
y los sauces lloran letras,
está la luna reposada
sobre las piedras de la inocencia
que aún no ha sido profanada.
Allá, donde los muertos se levantan
de sus tumbas
y las horas se detienen a contemplar
el alba,
está mi niño bebiendo la mañana.
Allá, donde descansan las cigüeñas
a la lumbre de las lámparas
se ocultan mis lágrimas en medio de plegarias.
Allá, donde las montañas desnudan las nubes,
se encuentra mi alma,
desglosando dulcemente tu sonrisa tierna.
JUAN ARÉVALO.
Y ahora que el cielo está gris y los pájaros han callado
¿ Qué harás para no caer ante la soledad ?
Dime,¿ aún seguirás escribiendo sobre los tejados, en noches
de lunas llenas?
¿Qué mortaja cubrirá mis sueños, que laúd tocará la última melodía
cuando todos se hayan ido y sea solamente yo el que se adueñe de la noche?
Estás allá, fuera de este sueño y convidada a la monótona comunión
de epístolas mal escritas, de insomnios y melancolías.
Estás en lo profundo de la vida, donde nada es todo y todo no es más
que un suspiro.
Te pierdes e imploras al dios de los vivos que detenga el infortunio
que hoy te desgarra el alma.
Dime, ¿ Donde está la que sabía juntar esmeraldas bajo el mar ?
¿ Acaso está llorando en el rincón de la casa ?
Y ahora que el cielo está celeste y la lluvia se ha calmado
¿ Cómo harás para volver a reír, después de todo lo que ha pasado ?
JUAN ARÉVALO.
martes, 25 de octubre de 2016
Un lienzo infinito se desenvuelve sobre nosotros. Retazos de ayeres se van
pintando a cada momento. Tu mano sobre mi pecho, las palabras
aún no han sido escritas, hojas blancas amontonadas sobre tu cama.
Niños de latas bañados en oro, estrellas marinas y un sol de bolsillo que
he guardado para vos.
Las marionetas comienzan sus actos, se inundan las calles de corbatas
de zapatos y trajes. Los jardines agitan sus flores, mareas coloridas,
navíos surcan el aire, tu sonrisa y mi esperanza intacta.
JUAN ARÉVALO.
lunes, 24 de octubre de 2016
Espalda contra espalda, desnudos bajo una lluvia de
candados rotos. Bajo un cielo que grita los nombres
que se han perdido en las hogueras del tiempo, en ese
cuenco siempre sangrante que es el pasado.
Boca a boca, aliento fresco, dulce vino embriagando
la verdad que habremos de engañar solo por esta noche.
Seremos visionarios embusteros pariendo destellos,
que harán olvidar las culpas y los miedos, al menos
por esta noche.
JUAN ARÉVALO.
Pasó de nuevo, fue esta madrugada. Cuando escuché
el teléfono lo supe. Todo pasó muy rápido. Levanto el tuvo,
una voz que me dice que ya está, que lo siente mucho, que es
mejor así, que ya va a dejar de sufrir. Bueno, las cosas que
se dicen siempre en estos momentos.
Después, el vacío, las preguntas, las lágrimas,los recuerdos, las
palabras que nunca se dijeron y el silencio.¡Sí ! Ese silencio que nos
tortura con su murmullo, ese punto negro que se va extendiendo
robándonos el aliento y parte de nuestras vidas.
JUAN ARÉVALO
el teléfono lo supe. Todo pasó muy rápido. Levanto el tuvo,
una voz que me dice que ya está, que lo siente mucho, que es
mejor así, que ya va a dejar de sufrir. Bueno, las cosas que
se dicen siempre en estos momentos.
Después, el vacío, las preguntas, las lágrimas,los recuerdos, las
palabras que nunca se dijeron y el silencio.¡Sí ! Ese silencio que nos
tortura con su murmullo, ese punto negro que se va extendiendo
robándonos el aliento y parte de nuestras vidas.
JUAN ARÉVALO
domingo, 23 de octubre de 2016
Tú eliges estar del otro lado.Tú eliges favorecer a los que
manipulan la vida, dejando miseria a su paso.
Pero el verdadero pueblo resiste.Te resiste y no se rendirá
jamás antes tus armas.
Tú finges amar y el odio aflora en tus ojos, en tus palabras
en tu piel. Eres un pequeño engranaje de la maquinaria esclavista,
no te importa lamer sus pies. Odias verte reflejado en los humildes
en los que no tienen nada. Tú vienes de los desprotegidos, de
aquellos que dieron su vida por una patria que luego los negó.
Tú no tienes corazón, no tienes lágrimas.
Has renunciado a ti mismo, para ser complaciente con quienes te odian.
Eres lo que encarcela, lo que tortura, lo que mata.
Tú tienes en las entrañas el miedo a morir, por eso te refugias
en los que te humillan. Tú eres anti revolución.
JUAN ARÉVALO.
Escuchando al viento entendí, por que los pájaros
vuelan y los mares se empeñan en forjar memorias.
Pude sentir la voz del hambriento y la del poderoso.
Contemplé con asombro que mi piel se abría,
pequeños surcos que se profundizaban, mi carne
roja y el blanco pálido de los huesos.
El miedo se desvaneció en medio de la espesa niebla.
Todo olía a jazmines.
Mis manos tomaron una pequeña piedra y entre las asperezas
de su cuerpo, una lombriz yacía petrificada por los años.
La niebla se disipó y me encontré desnudo sobre una montaña
de excrementos. El perfume de jazmín aún se podía percibir,
así como la lluvia de ojos que caía sobre mí. Cada mirada
parecía sostener un reproche, una especie de culpa por algo
que no hice y que ya no podría hacer.
El viento había callado. Las ruinas de un cementerio surgía
de entre la montaña de excremento,lapidas mal escritas y floreros
ensangrentados parecían cobrar vida.
El cielo seguía vomitando ojos.
Cuando desperté, un espectro permanecía inmóvil al lado de mi cama,
su rostro carecía de ojos,solo una boca desdentada con aliento a putrefacto.
Mi padre me sigue atormentando, aún después de muerto. Pero ya no le temo.
Sus golpizas han dejado cicatrices, así como el amor por sus botellas
de alcohol y el dolor de su partida. Murió en la calle, como muere
un perro abandonado, como mueren los invisibles, los cobardes.
Pero a medida que el tiempo avanza, el vacío es más hondo, y hiere,
así como el odio y la promesa de amor no cumplida.
JUAN ARÉVALO.
martes, 18 de octubre de 2016
Justiciero.
El oscuro pasillo lo lleva hacia la puerta de la habitación donde se
encuentran los que hace unas horas atrás lo han robado.
Se detiene enfrente de la despintada madera y con mucho cuidado toma el picaporte
con una mano,mientras la otra sujeta un revólver de alto calibre.
Lentamente abre la hoja,un chillido de bisagras lo descubre,sin perder
tiempo dispara a mansalva matando a los cinco sujetos que beben sentados frente al televisor.
Después de la masacre prende la luz, su rostro palidece, sus piernas pierden
el equilibrio, sus ojos se nublan, un mareo y los sentidos se van. Cae al suelo.
Afuera, unos pasos se alejan apresuradamente .
Adentro, una familia acribillada desangra junto al desmayado justiciero.
En la pequeña mesa tres tazas de leche aún tibia, una pava y un mate
recién cebado.
JUAN ARÉVALO.
Me has devuelto la vida,
la identidad, las ganas de amar.
Me has sacado del la oscuridad y me has dado la luz de tu mirada.
Te has vuelto la esperanza que había olvidado
y en los descuidados jardines de mis horas,
has dejado tu perfume de mujer, de amante, de amiga, de señora elegante.
Fue tu cordura vestida de locura, tus años de experiencia
tus manos tibias y el beso húmedo de tus labios.
Fue tu esencia pura, tu casto cuerpo de esmeralda,
de luna, de divinidad humana, de niña ingenua que ha desempolvado
mis huesos, mi carne, mis latidos que habían renunciado a la vida.
Ese polvo, que de apoco fue cubriendo de abandono mi casa
y mi alma.
Fuiste tú quien me devolvió el sabor y el tacto, la visión y el sonido,
el amor y el rocío matutino, donde la vida nace cada día.
JUAN ARÉVALO.
la identidad, las ganas de amar.
Me has sacado del la oscuridad y me has dado la luz de tu mirada.
Te has vuelto la esperanza que había olvidado
y en los descuidados jardines de mis horas,
has dejado tu perfume de mujer, de amante, de amiga, de señora elegante.
Fue tu cordura vestida de locura, tus años de experiencia
tus manos tibias y el beso húmedo de tus labios.
Fue tu esencia pura, tu casto cuerpo de esmeralda,
de luna, de divinidad humana, de niña ingenua que ha desempolvado
mis huesos, mi carne, mis latidos que habían renunciado a la vida.
Ese polvo, que de apoco fue cubriendo de abandono mi casa
y mi alma.
Fuiste tú quien me devolvió el sabor y el tacto, la visión y el sonido,
el amor y el rocío matutino, donde la vida nace cada día.
JUAN ARÉVALO.
Caminar despacio entre los recuerdos,
contemplar la luna que nos embriagó para siempre.
Retener en el alma, los vividos momentos,
tu voz, el aire mustio de la madrugada
y el trinar suave del pájaro herido
que a medida que el tiempo transcurría, fue envejeciendo a nuestro lado.
El mar que susurra en el silencio de mis días
dejando en la piel el sabor salado de su espuma.
Viento frío, esperanzas rasgadas por las garras del olvido,
esperanzas que aún no han nacido y ya son veladas por las esperas
huérfanas de ti.
Desprender de los ojos de los cielos, destellos infinitos
y en ellos dibujar tu cuerpo con mis dedos entumecidos
como temblorosos por el miedo de que un día ya no me pronuncies.
Sentir en mi pecho el vacío de los años,
el dolor de los colores desteñidos por el aguacero de lágrimas
y el melancólico vaivén de la muerte.
Caminar descalzo sobre las espinas del tiempo,
renacer en el ocaso último de tus días y abrazar tu ser y hacerlo mio
hasta que la nada nos vuelva un suspiro eterno y trasparente.
JUAN ARÉVALO.
lunes, 17 de octubre de 2016
domingo, 16 de octubre de 2016
¿ Y qué decirte ?...¿ Qué te extraño, qué siempre estás presente ?
Van hacer cinco años desde que te fuiste.¡ Cinco años ya !.
El tiempo ha corrido desesperado, las horas se han refugiado en mi
reloj, como mujeres tercas que aún siguen jugando rayuela con las hijas
de sus hijas.
Mamá, hoy es domingo, ¡sí, el día de las madres ! por lo menos acá en
Argentina. Pero que tonto soy, te digo algo que ya sabes. Bueno, tú bien
sabes lo torpe que soy.
Quizás mañana todo va a estar mejor. La lluvia volverá a oler como
huele siempre, a esperanzas, a café caliente, a perfume de rosas a sueños, a
poesía....Pero ahora, la lluvia trae recuerdos, las nostalgias me invaden y me
lastiman y me ahogan y no me sueltan. Pero, tú sabes bien que soy un niño,
un niño que aún te llama, que aún te abraza y te pide que me leas el cuento
de la bruja mala ¿ Te acuerdas ?....
" Mujeres tercas "...¿ Y qué más lindo de la terquedad ?...Esa resistencia
a la madurez, al paso del tiempo, a la vida misma.
Mamá, como ves, aún sigo escribiendo, aún sigo describiendo las tonterias de
siempre. La pucha, se me llenan de lágrimas los ojos. Sí, es cierto, siempre en
está fecha, los ojos se me llenan de lágrimas. Pero no son lágrimas comunes.
Son lágrimas tuyas, mías, de mis hermanos, de tus nietos y bisnietos.
Aún conservo en mi piel aquel abrazo que me diste, cuando ella me dejó.
Y esa última charla en el hospital, tu voz, tu risa, tu rostro sabedor de lo
que pasaría. Esa charla aún me duele. ¿ Y la verdad ? ¡esa maldita verdad, ya no importa !
Ahora todo está claro. al menos para mí.
Ma, ya soy un hombre libre, mi vida está hecha. Espero estés conforme con
lo que hago y como lo hago. Tus enseñanzas han sido buenas .
¿Sabes ? A medida que pasa el tiempo, más te entiendo. Tu dolor, tu mal humor,
tu cansancio, tu dolor de hueso y el recuerdo de papá.
Bueno, espero que estés bien, en cualquier momento nos estaremos viendo.
Saludos y te amo. Te amamos y siempre serás,¡ Dona María, mi mamá! Besos.
JUAN ARÉVALO.
Van hacer cinco años desde que te fuiste.¡ Cinco años ya !.
El tiempo ha corrido desesperado, las horas se han refugiado en mi
reloj, como mujeres tercas que aún siguen jugando rayuela con las hijas
de sus hijas.
Mamá, hoy es domingo, ¡sí, el día de las madres ! por lo menos acá en
Argentina. Pero que tonto soy, te digo algo que ya sabes. Bueno, tú bien
sabes lo torpe que soy.
Quizás mañana todo va a estar mejor. La lluvia volverá a oler como
huele siempre, a esperanzas, a café caliente, a perfume de rosas a sueños, a
poesía....Pero ahora, la lluvia trae recuerdos, las nostalgias me invaden y me
lastiman y me ahogan y no me sueltan. Pero, tú sabes bien que soy un niño,
un niño que aún te llama, que aún te abraza y te pide que me leas el cuento
de la bruja mala ¿ Te acuerdas ?....
" Mujeres tercas "...¿ Y qué más lindo de la terquedad ?...Esa resistencia
a la madurez, al paso del tiempo, a la vida misma.
Mamá, como ves, aún sigo escribiendo, aún sigo describiendo las tonterias de
siempre. La pucha, se me llenan de lágrimas los ojos. Sí, es cierto, siempre en
está fecha, los ojos se me llenan de lágrimas. Pero no son lágrimas comunes.
Son lágrimas tuyas, mías, de mis hermanos, de tus nietos y bisnietos.
Aún conservo en mi piel aquel abrazo que me diste, cuando ella me dejó.
Y esa última charla en el hospital, tu voz, tu risa, tu rostro sabedor de lo
que pasaría. Esa charla aún me duele. ¿ Y la verdad ? ¡esa maldita verdad, ya no importa !
Ahora todo está claro. al menos para mí.
Ma, ya soy un hombre libre, mi vida está hecha. Espero estés conforme con
lo que hago y como lo hago. Tus enseñanzas han sido buenas .
¿Sabes ? A medida que pasa el tiempo, más te entiendo. Tu dolor, tu mal humor,
tu cansancio, tu dolor de hueso y el recuerdo de papá.
Bueno, espero que estés bien, en cualquier momento nos estaremos viendo.
Saludos y te amo. Te amamos y siempre serás,¡ Dona María, mi mamá! Besos.
JUAN ARÉVALO.
Yo no quiero verte triste. No quiero que tengas en los
ojos el olvido de los muertos, ni en tu piel el dolor de
los vivos. Te amo en tu camisón, en tu silla mecedora
en tus locuras de jardines sin flores. Te amo ahí, en ese
lugarcito donde no hay luces de colores ni estrellas fugitivas.
Te amo en tus faltas, en tus diluvios nocturnos, en tus pesadillas
diarias, en tus caricias frías.
Yo no quiero que te desvistas, ni que me mires con una sonrisa.
No quiero que te despojes de ti misma solo para complacerme.
Es cierto, no quiere verte triste, no quiero verte sumida en silencios
inmóviles, esos silencios que nos rompen en pedacitos y nos esparcen
como una sutil lluvia de cristal. No quiero verte triste, solo quiero cargar con tu alma
en mi espalda y llevarla a cabalgar por esos ríos de locuras que nos hacían
tan bien. No quiero verte acurrucada en el rincón de los recuerdos, como
buscando la salida del pasado. Siempre volvemos cuando estamos mal,
siempre volvemos a recordar lo que más queremos y lo que más nos hiere.
Pero hoy el día está nublado y hace frío, así que no me hagas caso.
Cerraré la ventana, para que el sol el y el calor pasen desapercibidos
una vez más.
JUAN ARÉVALO.
ojos el olvido de los muertos, ni en tu piel el dolor de
los vivos. Te amo en tu camisón, en tu silla mecedora
en tus locuras de jardines sin flores. Te amo ahí, en ese
lugarcito donde no hay luces de colores ni estrellas fugitivas.
Te amo en tus faltas, en tus diluvios nocturnos, en tus pesadillas
diarias, en tus caricias frías.
Yo no quiero que te desvistas, ni que me mires con una sonrisa.
No quiero que te despojes de ti misma solo para complacerme.
Es cierto, no quiere verte triste, no quiero verte sumida en silencios
inmóviles, esos silencios que nos rompen en pedacitos y nos esparcen
como una sutil lluvia de cristal. No quiero verte triste, solo quiero cargar con tu alma
en mi espalda y llevarla a cabalgar por esos ríos de locuras que nos hacían
tan bien. No quiero verte acurrucada en el rincón de los recuerdos, como
buscando la salida del pasado. Siempre volvemos cuando estamos mal,
siempre volvemos a recordar lo que más queremos y lo que más nos hiere.
Pero hoy el día está nublado y hace frío, así que no me hagas caso.
Cerraré la ventana, para que el sol el y el calor pasen desapercibidos
una vez más.
JUAN ARÉVALO.
lunes, 10 de octubre de 2016
Esto de vivir se está volviendo doloroso.
Los días se alargan demasiado, mucho para mi gustó.
Toda está tendencia a lo superficial, esa lucha colectiva
de quién es mejor y resaltar siempre los errores ajenos
como sí los nuestros fueran verdades universales.
A veces creo que de nada sirve la honestidad, que de nada
sirve ser benévolo, que todo es una gran mentira y que
las esperanzas son actos fallidos de nuestras muertes pasadas.
Hoy, los relojes están siendo indiscriminadamente atacados
por las ignorancias y los prejuicios. Las horas se están tiñendo
de odios y la violencia presume su liderazgo sobre la tolerancia.
He caído brutalmente sobre los rotos espejos que reflejan por
retazos las impurezas más brutales de cada ser humano.
Voy entre lágrimas removiendo las cenizas de mi pasado entre los
filosos cristales, buscando las partes perdidas que forjaron mi ser.
Ahora no soy más que un cuerpo vacío, un cuerpo abatido por las voces
de los anónimos, de los invisibles que sufren las embestidas de los
que se fueron haciendo visibles a costa de ellos, de nosotros, de mí.
JUAN ARÉVALO.
sábado, 8 de octubre de 2016
-- Soy lo que tú ansías ser. Soy el odio que escondes dentro de tu amor-- Cuando terminó de decir
estás palabras, jaló el gatillo.La sangre oscureció en medio del profundo silencio.
Ana paralizada,( no por el inerte rostro que yacía tirado bajo sus pies, sí no
por aquellas palabras que describían su verdadero ser) dejó caer el bolso que traía
en su mano, mientras sus ojos iban perdiendo el brillo tan característico que hacía de su rostro
un idilio macabro. Ana había envejecido, el espejo no pudo mentir. La verdad suele ser
odiosa, dolorosa por más amor que uno tenga dentro suyo.
JUAN ARÉVALO.
viernes, 7 de octubre de 2016

Todo comenzó el día que tuve la idea de leer el diario
del día anterior. Me detuve en un crucigrama, intente rellenar
las casillas pero en ese momento el sueño me atrapo y caí
rendido en una larga siesta. Al despertarme contemplé absorto
que el sillón ya no era el sillón si no una pequeña hoja donde
había una larga calle de cuadros negros y blancos. Es una pesadilla
pensé, pero al momento justo en que iba a reír, una pequeña letra
cruzó velozmente frente mío, como sí alguien la estuviese persiguiendo.
Intente dar unos pasos pero mis piernas no me respondieron nunca.
Yo ya no era Juan, sí no una invisible esperanza encadenada a un triste y espeluznante
cuadrado esperando que algún amante de los crucigrama descifre la maldita palabra
y así poder volver a mi vida de siempre. ¿ Cuál es la palabra ? No lo sé
en el momento de ver las respuestas me quedé dormido.
JUAN ARÉVALO.
jueves, 6 de octubre de 2016
Escribir no es un trabajo, es una necesidad, una rebelión
en contra de uno mismo. Escribir es sentir que aún no se
está muerto y que todavía corre sangre en las venas.
Una decadencia que se va amoblando con palabras,
un vuelo mágico, un egoísmo incipiente, un nacer
constante. Escribir es alimentar la nada y darle identidad,
hacer de su anónima existencia un caudal de emociones,
de colores, de imágenes.
JUAN ARÉVALO.
No hay corteza que no se pueda romper.
No hay sueños que no se puedan cumplir.
No hay mundos que no se puedan explorar.
Todo está en la forma de ver las cosas, de sentirlas
de darles cuerpos y vidas en el interior de cada uno.
No hay poemas que no se puedan escribir.
No hay placer que no se pueda disfrutar.
No hay oscuridad que no se pueda iluminar.
El mérito de vivir no se basa en estar anclado
a un lugar y esperar que todo se concrete en la
invisibilidad del ocio más férreo.
La virtud de permanecer ilesos en este mundo
no es la apacibilidad si no todo lo contrario.
JUAN ARÉVALO.
Descubrir el miedo a vivir y de él depender sin la necesidad
de atarnos a la insensibilidad de la rutina diaria.
Cuando más miedo encontramos en nuestras existencias, más
fuerte nos vamos volviendo. El amor es un miedo que comienza
en la piel erizada y continua por la espalda hasta llegar a nuestros
pensamientos y ahí se queda, permanece inmóvil pero inquieto.
La contradicción es su alma y en ella divagan los sentimientos
más nobles, esos que uno va descubriendo a medida que se va
adentrando al abismo de las risas y las caricias.
Descubrir en tu rostro mi reflejo, mi otra mitad, esa gratuita gradualidad
que nos van alejando de nuestras raices, de nuestros primeros pasos.
Sentir el miedo de abrazarte y perderte al mismo tiempo.
De hacerte pequeña y beberte en mis insomnios, como un café
caliente que huele a nostalgias y a heridas siempre sangrantes.
Tener esa actitud frontal, demoledora a la hora de la verdad.
Descifrar los acertijos que nacen de tu vientre, como panaceas
falsas, como hilado de sueños rotos.
Del miedo nutrimos nuestras fuerzas, del miedo nos alimentamos,
y en el miedo nos amamos, nos deshacemos de apoco, como
sí el mañana nos encontrará despiertos, con los ojos bien abiertos,
sin sueños, sin la respiración alterada, sin las lágrimas que hacen
al verdadero instante de la reciprocidad.
JUAN ARÉVALO.
Se dice que dios es gorila, claro, lo dicen, los que creen en él.
Dicen que dios es filantropía, esencia purificadora. Dicen que
es la la felicidad plena. Alcanzar la felicidad es alcanzar la sabiduría,
según dicen algunos. Pero cuando salgo a la calle y veo tanta desigualdad,
tanta demencia junta, tanta calamidad, tanta muerte injustificada,por que
la muerte en sí se justifica, tiene un por que y es razonable. Pero la miseria
reinante tiene cara y tiene ojos, tiene impunidad y tiene el don de favorecer
a los que no hacen más que enriquecerse a costa de otros.
¿ Que clase de dios misericordioso permite tanta mierda, tanta incoherencia,
tanta tortura,tanta vanidad en su reinado ?...Ya sé mis argumentos son viejos,
estériles y no merecen importancia. ¿ Y no será que ya estamos muertos y no
somos más que infelices réprobos ? ¿ No será que la vida sea otra cosa y esto
que hoy penamos es una etapa más de la inexistencia infinita ?
Solo sé que si dios existe, es un burócrata de saco y corbata.
JUAN ARÉVALO.
Dicen que dios es filantropía, esencia purificadora. Dicen que
es la la felicidad plena. Alcanzar la felicidad es alcanzar la sabiduría,
según dicen algunos. Pero cuando salgo a la calle y veo tanta desigualdad,
tanta demencia junta, tanta calamidad, tanta muerte injustificada,por que
la muerte en sí se justifica, tiene un por que y es razonable. Pero la miseria
reinante tiene cara y tiene ojos, tiene impunidad y tiene el don de favorecer
a los que no hacen más que enriquecerse a costa de otros.
¿ Que clase de dios misericordioso permite tanta mierda, tanta incoherencia,
tanta tortura,tanta vanidad en su reinado ?...Ya sé mis argumentos son viejos,
estériles y no merecen importancia. ¿ Y no será que ya estamos muertos y no
somos más que infelices réprobos ? ¿ No será que la vida sea otra cosa y esto
que hoy penamos es una etapa más de la inexistencia infinita ?
Solo sé que si dios existe, es un burócrata de saco y corbata.
JUAN ARÉVALO.
Ahora que los dos estamos cubiertos por la apacibilidad de los años,
creo redescubrir en cada flor que huelo su excitante perfume , su aroma blanco
de mujer inalcanzable.
Ahora que ya no tengo inhibiciones con migo mismo,tengo la imperiosa necesidad
de decirle, que la sueño cada noche, que todo resulta extraño, usted yo, la distancia que
nos impidió ser y el miedo a morir.
Ahora que la vida nos volvió a juntar, tal vez por puro capricho o a lo mejor
queriendo concluir una etapa que ambos pensábamos que estaba cerrada.
Una especie de herida que necesita ser cicatrizada, una última melodía antes
de que todo termine, una confesión que claudicó hace tiempo, pero que hoy
necesita ser confesada. La vida nos a juntado por algo, las casualidades no existen.
JUAN ARÉVALO
martes, 4 de octubre de 2016
Flora tiene miedo de morir, me abraza cuando llueve
y llora a escondidas. Parece una chiquilla,siempre añorando
lo vivido, siempre perdida en vestidos largos con flecos amarillos.
Flora carece de realidad, o mejor dicho se ausenta de ella, para
no deprimirse más de lo que está. Flora vino a este mundo, cubierta
de frágilidad y me atormenta el hecho de que un día despierte con más
lágrimas de lo habitual.
JUAN ARÉVALO.
La locura está dentro y fuera de la piel.
En ella se unifican las lujurias y hacen del
momento un desafiante ritual de perversidad.
Cada partícula se vuelve una pequeña chispa
que va incrementando la pasión, al paso de las
caricias.
La locura está en nosotros. En tus penosas calamidades
y en mis ridículas vestimentas.
No hay nada en este mundo tan arbitrario que nos pueda
frustrar, sí ya estamos desgastados y quebrados por dentro.
La locura está en tus odios y en mis lágrimas de madrugadas.
El año se va y no hay nada que podamos hacer para evitarlo.
La locura está en tus cabellos despeinados y en mis lapices de colores.
La sensación de haber entrado a ese laberinto de reflejos mudos,
nos da el permiso para decir a toda voz, que estamos desquiciados,
que somos dos seres viviendo el ahora sin preocuparnos por el mañana,
sin tener nada más que una cama mal arreglada y un perro que ladra
a toda hora.
¿ Describir tu amor ? Una esfera que siempre está luminosa, una abrazo
que siempre está disponible, una voz cubierta de telarañas, un desierto
sediento de palabras, una vida que arrastra pesadas cadenas.
Tu amor, mí fecundidad y mi deidad, mí casa y mí barca en medio del
tumultuoso mar de miserias. Tu amor, mí profunda melancolía, mí suspiro
y mi aliado en las desgracias.
¿Describir mí amor ? Un simple grano en una montaña, un perpetuo llamado,
un indiscriminado ruego, un beso honesto reposando en tus ausencias.
Mí amor por ti, un silencio que no permite murmullos desconocidos, un aroma
de mariposa muerta, un sigiloso despertar, una compañía innecesaria, una flor
arraigada a un pequeño coto de tristezas.
El amor de ambos complementan nuestras vidas. Así de loco estamos, así de
locos nos amamos. Mi piel oscura, tu piel blanca, la impureza rompiendo
la castidad, el insensato dolor del amor y el trinar de los pájaros que un día
vimos crecer en su nido que cuelga del limonero, que ambos plantamos
una noche de domingo, bajo una lluvia de estrellas.
JUAN ARÉVALO
No es otra cosa, que la noche
suprimiendo el día,
y con él toda vida, toda existencia
que se diga verdadera.
Violentamente surge la contradicción,
etapas que aún no han sido vividas
yacen muertas en frágiles capullos de olvidos.
Indiferentes capullos,
a las sutiles caricias de la primavera.
JUAN ARÉVALO.
He a prendido a decir "gracias" en el momento justo.
He aprendido a distinguir lo falso de lo verdadero a
primera vista. He logrado desprenderme de la estúpida
moral que me impedía ser yo mismo.
El tiempo ha dejado sobre mi una pequeña casi inexistente
sabiduría,pero lo bastante profunda, que me a llevado a rebelarme
ante mi propia ignorancia.
JUAN ARÉVALO.
Te has dignado a no matarme enfrente de todos, me has tenido
respeto y creo que hasta te has enternecido, y eso es algo que jamás
pensé que pasaría.
No digo que no tengas corazón, lo tienes y es inmenso. Pero
después de todo lo vivido en este último tiempo pensé que ya nada
quedaba dentro tuyo para mí.
Ahora que sé que aún me tienes cariño puedo decirte
que todo este tiempo a tu lado, fue verdadero. Te diría que no hay
nada que reprochar. Después, el amor es otra cosa. El tiempo viene,
desesperado hurga todo,desparrama impiadosamente los sueños y las
esperanzas y así nos vamos quedando solos.
La convivencia, el conocernos más profundamente, la rutina diaria,
el escote demasiado expuesto y mis borracheras, fueron empañado todo.
A veces contemplo la casa, miro cada rinconcito,me encojo de hombros,
acaricio tu pelo con mis dedos en la invisibilidad de la tristeza,como si
aún estuvieras frente mío, armonizando las horas con tu rostro limpio
de maquillaje,tan solo tus ojos, tu nariz, tu boca, tus labios, tu mentón y
el rojizo natural de tus mejillas.
El amor, ese maldito silencio que un día nos envolvió con sus risas
y miradas, ese silencio que fue creciendo en nuestras almas, tú llorabas,
yo balbuceaba incoherencias, mi garganta afónica, mis palabras rasposas
te fueron enamorando. Te fuiste acercando a mí, con dudas, con miedo, con
la necesidad de saber si yo era realmente, ese hombre libre que se mostraba
desnudo ante la vida, ante la muerte.
El silencio, el amor es un breve silencio que nace de la piel y se va proyectando
en el pensamiento, como una feroz tormenta, como una feroz nevada que
va blanqueando todo, incluso la oscuridad.
Pero ese tiempo, ese silencio se fue debilitando, los murmullos fueron habitando
esa inmensidad. Inmensidad que nos carcomió el pellejo, y algunos huesos.
Todo se fue destiñendo, la tormenta ceso, la nevada se fue apaciguando, se hizo
agua, lágrimas, temblequeo, discusiones. El sonido pudo más que el silencio
que habíamos construido.
Me has dejado vivo, agonizante pero vivo. Me has dado la chance de nacer
una vez más en otros brazos, en otro cuerpo, en otros páramos.
JUAN ARÉVALO.
lunes, 3 de octubre de 2016
Ven, vamos a nadar desnudos en medio de los recuerdos.
No temas, nada nos lastimará, lo vivido está arraigado en
la piel.
Tienes el rostro cubierto de ausencias, las horas nunca se detienen,
no hay lugar donde podamos llorar sin que nos vean.
Ven, háblame de los otros, del otoño y sus miserias.
Ven, háblame de los barcos que se quedaron varados en medio del océano.
Amor, siento una sensación extraña, un dolorcito en mi pecho, en mis
manos. Nuestra memoria retiene cada paso que dimos, cada palabra
que dijimos y el incesante peregrinar de nuestras esperanzas.
Un cuaderno con hojas desprendidas yace olvidado en medio de la
mesa, junto a él descansan los momentos más felices que supimos
disfrutar.
Hay un fondo negro, un vacío esperando ser alimentado. Los recuerdos
tienen algo de presente y de futuro, las nostalgias, el cansancio y el miedo.
Somos solo tú y yo. La vida es una repetición absurda, todo lo que ayer
fue, dentro de unos meses volverá hacer y así infinitamente.
Nademos desnudos, no tenemos tiempo de vestirnos.
Estás ahí, dormida,soñando libremente, contando cristales que evocan el brillo
que hemos perdido.
Estás ahí, ociosa, hermosa, necesaria. Estás ahí camuflada de vida intentando pasar
desapercibida, simulando ser una mujer casta, sin codicias, sin remordimientos.
Si fuera más caballero taparía tu espalda, cobijaría tu desnudez con las sábanas.
Pero tan solo soy un hombre, que duerme a tu lado cada noche que puede romper
la distancia para renacer una vez más en el rojo fuego de tus labios.
JUAN ARÉVALO.
sábado, 1 de octubre de 2016
La noche se enciende
cae el muro de la discordia
todos son iguales, no hay diferencias.
El aire huele a muerte,
las cosechas se arruinaron,
la ácida lluvia fermenta la miseria.
Bombas y gritos,
rostros ensangrentados
niños pobres padeciendo el odio del poderoso.
La ciudad es una jungla,
no hay sitio donde esconderse,
montañas de escombros murmuran nombres
bajo tu cielo nocturno.
El ciprés arde en llamas,
el infierno emerge de la tierra,
el infierno surge de los cielos,
el infierno está en tus ojos
el infierno está en tu ser.
El aroma de las balas penetra tu nariz
tu piel, tu codicia, tu estupidez humana.
Querías el mundo y el mundo te aborrecía.
Querías tu monumento,tu rostro en monedas,
tu catedral de dios único.
Querías reverencias, te dijiste dios
y destruiste el edén, ya no hay frutos,
solo una inmensa soledad devastada.
Tu cielo nocturno, destella agonías
tu ignorancia fue más grande que tu ímpetu
por ser llamado señor, soberano, rey.
Ahora estás sufriendo tu propia maldad,
ya no tienes a nadie que se arrodille ante ti.
La noche se enciende, tu cielo nocturno
carece de esperanzas y lunas,
ya no tienes más que una lágrima
rodando por tus mejillas,
en medio de la gran desolación, que tú mismo
has construido.
JUAN ARÉVALO.
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