martes, 18 de octubre de 2016



Justiciero.

El oscuro pasillo lo lleva hacia la puerta de la habitación donde se
encuentran los que hace unas horas atrás lo han robado.
Se detiene enfrente de la despintada madera y con mucho cuidado toma el picaporte
con una mano,mientras la otra sujeta un revólver de alto calibre.
Lentamente  abre la hoja,un chillido de bisagras lo descubre,sin perder
tiempo dispara a mansalva matando a los cinco sujetos que beben sentados frente al televisor.
Después de la masacre prende la luz, su rostro palidece, sus piernas pierden
el equilibrio, sus ojos se nublan, un mareo y los sentidos se van. Cae al suelo.
Afuera, unos pasos se alejan apresuradamente .
Adentro, una familia acribillada desangra junto al desmayado justiciero.
En la pequeña mesa tres tazas de leche aún tibia, una pava y un mate
recién cebado.

JUAN ARÉVALO.

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