jueves, 6 de octubre de 2016
Ahora que los dos estamos cubiertos por la apacibilidad de los años,
creo redescubrir en cada flor que huelo su excitante perfume , su aroma blanco
de mujer inalcanzable.
Ahora que ya no tengo inhibiciones con migo mismo,tengo la imperiosa necesidad
de decirle, que la sueño cada noche, que todo resulta extraño, usted yo, la distancia que
nos impidió ser y el miedo a morir.
Ahora que la vida nos volvió a juntar, tal vez por puro capricho o a lo mejor
queriendo concluir una etapa que ambos pensábamos que estaba cerrada.
Una especie de herida que necesita ser cicatrizada, una última melodía antes
de que todo termine, una confesión que claudicó hace tiempo, pero que hoy
necesita ser confesada. La vida nos a juntado por algo, las casualidades no existen.
JUAN ARÉVALO
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