lunes, 24 de octubre de 2016


Espalda contra espalda, desnudos bajo una lluvia de
candados rotos. Bajo un cielo que grita los nombres
que se han perdido en las hogueras del tiempo, en ese
cuenco siempre sangrante que es el pasado.
Boca a boca, aliento fresco, dulce vino embriagando
la verdad que habremos de engañar solo por esta noche.
Seremos visionarios embusteros pariendo destellos,
que harán olvidar las culpas y los miedos, al menos
por esta noche.

JUAN ARÉVALO.


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