
Todo comenzó el día que tuve la idea de leer el diario
del día anterior. Me detuve en un crucigrama, intente rellenar
las casillas pero en ese momento el sueño me atrapo y caí
rendido en una larga siesta. Al despertarme contemplé absorto
que el sillón ya no era el sillón si no una pequeña hoja donde
había una larga calle de cuadros negros y blancos. Es una pesadilla
pensé, pero al momento justo en que iba a reír, una pequeña letra
cruzó velozmente frente mío, como sí alguien la estuviese persiguiendo.
Intente dar unos pasos pero mis piernas no me respondieron nunca.
Yo ya no era Juan, sí no una invisible esperanza encadenada a un triste y espeluznante
cuadrado esperando que algún amante de los crucigrama descifre la maldita palabra
y así poder volver a mi vida de siempre. ¿ Cuál es la palabra ? No lo sé
en el momento de ver las respuestas me quedé dormido.
JUAN ARÉVALO.
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