lunes, 24 de octubre de 2016

Pasó de nuevo, fue esta madrugada. Cuando escuché
el teléfono lo supe. Todo pasó muy rápido. Levanto el tuvo,
una voz que me dice que ya está, que lo siente mucho, que es
mejor así, que ya va a dejar de sufrir. Bueno, las cosas que
se dicen siempre en estos momentos.
Después, el vacío, las preguntas, las lágrimas,los recuerdos, las
palabras que nunca se dijeron y el silencio.¡Sí ! Ese silencio que nos
tortura con su murmullo, ese punto negro que se va extendiendo
robándonos el aliento y parte de nuestras vidas.

JUAN ARÉVALO

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