miércoles, 28 de junio de 2017

Los silencios que nadie quiere escuchar,se desangran en la carcomida piel de los infelices 
que gritan desesperados,en la más absoluta oscuridad de la indiferencia humana.
¿ O acaso hay otra indiferencia ? 
Los desnutridos invisibles rezan a un Dios de arcilla.
No hay abismos que no se puedan sondar, solo hay que saber acariciar  la profundidad de una lágrima, en ella se oculta la verdad más infame, de todas las miserias ajenas.


JUAN ARÉVALO.
 




jueves, 22 de junio de 2017



Entre las raíces de las flores que más te gustan, descansa mi cuerpo, el cuerpo
que una vez supe vestir de ropajes y alegrías, el mismo cuerpo que un día envejeció
sin avisarme.
¿ Sabías que fuera del universo en que gravitamos, la noche dura dos minutos y el día cinco horas ?... ¿Sabías que en esa cinco horas, los relojes todos hacen sonar al unísonos sus despertadores y las aguas de los ríos hablan todos los idiomas ?

¿Sabías que dentro de tus ojos hay una vida que se muere por nacer ?
Una paradoja, una mala jugada del destino, una ironía de la existencia.
Todo tan absurdo, tan real, tan simple, tan insondable...Tus ojos, la vida,
yo, la flor, el miedo a amar y el inerte silencio de las estatuas.

JUAN ARÉVALO.














Entre tanta sabiduría poética voy debajo de los

miércoles, 21 de junio de 2017



La sirena de las flores

La realidad, suele ser un laberinto, una ciudad en ruinas de donde
no se puede escapar. El alma humana queda vagando por senderos
de cristales y de sombras.
El cuerpo se aleja sin previo aviso, como un objeto que cambia de forma,
se va pudriendo...Se muere.
Cuando la realidad se vuelve un profundo río de lágrimas, el alma
aflora de las profundidades, como una sirena que vende flores a los muertos,
después de haberlos hechizado con su canto.



JUAN ARÉVALO.

lunes, 19 de junio de 2017


Abrigo.

Te has quitado el abrigo y con él las ganas de llorar.
Te has vuelto un niña en mis brazos, y en mi pecho tus
lágrimas se vuelven pequeñas estrellas que dicen reír...
No entiendo que hay dentro de la botella que al frotarla,
las sonrisas salen de ella y se pegan todas a tus labios.

No entiendo que hay en tus oídos que cuando los beso,
mis oídos escuchan miles de sonidos que nunca han escuchado.

Te has quitado el abrigo y con él todos los miedos.
Te has vuelto mi espejo, mi reflejo, mi Ángel de la guarda, mis costados todos.
Te has quitado la blusa,tu vestido, tu ropa interior, tu soledad...

Me has hecho el amor sin tocarme, me has dado las llaves de tus cinismos
me has condenado a tus aromas, a tus aguaceros, a todas tus uñas.
Me has atado a la espera de verte volver ya sin abrigo y con una maleta
repleta de esperanzas y vidas nuevas.

JUAN ARÉVALO.


He decidido...


Una ráfaga de recuerdos cubrió las rendijas de las ventanas, cubrió el sol
y una parte de la luna.
Te prometo que un día volveré a ti, no sé cuando, no sé a que hora, pero
si sé, que volveré...

Entre malabares y envases de temperas usados voy describiendo cada uno
de tus cabellos, donde la historia comienza a desglosar el tiempo.

Ahí,donde los unicornios que una tarde pintamos con nuestras manos desnudas,
en medio de un invierno frío vuelan con cada partícula que los rodea.

En ese lugar, donde descubrí que había un montón de palabras mías, que nunca te había escrito...

He decidido volverme nada, ser un diario viejo abandonado sobre una mesa de luz
de una habitación que nadie usa.

He decidido morir lejos de tus olvidos, he decidido partir ahora, mientras duermes...


JUAN ARÉVALO.







domingo, 18 de junio de 2017

Llueve...

Te frenas junto a la puerta donde nos matamos a besos
una noche de noviembre.
Te frenas junto a la puerta donde las esperanzas fueron tejiendo los primeros sueños
que habitamos, sin saber que un día desaparecerían entre la calma de una niebla invernal.

Ya no ríes como esa noche, donde tus labios dibujaban mi universo y en él bailamos bajo una fuerte lluvia...Te desnudé de piel y en tus huesos anidé para siempre.

Te has vestido de nostalgia, tus manos sostienen el picaporte de la puerta,
una pequeña lágrima se asoma sobre las pupilas de tus ojos...Te has vestido de tú, dejando escondida a la mujer que una noche de noviembre, bajo una intensa lluvia me dijo a los oídos,que tenga cuidado, que no me enamore, que cuando se quiere es inevitable el sufrimiento...

Llueve dentro mio, bajo mi piel, en los dedos de mis pies...Llueve y tú te vas sin paraguas,con una mirada que ya no tiene el brillo de las estrellas...

JUAN ARÉVALO.