miércoles, 21 de junio de 2017



La sirena de las flores

La realidad, suele ser un laberinto, una ciudad en ruinas de donde
no se puede escapar. El alma humana queda vagando por senderos
de cristales y de sombras.
El cuerpo se aleja sin previo aviso, como un objeto que cambia de forma,
se va pudriendo...Se muere.
Cuando la realidad se vuelve un profundo río de lágrimas, el alma
aflora de las profundidades, como una sirena que vende flores a los muertos,
después de haberlos hechizado con su canto.



JUAN ARÉVALO.

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