miércoles, 28 de junio de 2017

Los silencios que nadie quiere escuchar,se desangran en la carcomida piel de los infelices 
que gritan desesperados,en la más absoluta oscuridad de la indiferencia humana.
¿ O acaso hay otra indiferencia ? 
Los desnutridos invisibles rezan a un Dios de arcilla.
No hay abismos que no se puedan sondar, solo hay que saber acariciar  la profundidad de una lágrima, en ella se oculta la verdad más infame, de todas las miserias ajenas.


JUAN ARÉVALO.
 




No hay comentarios.:

Publicar un comentario