Caes en mis brazos y las avaricias de la carne
renacen de mis entrañas.
Un desangrar de abismo nos envuelve .
Tu cuerpo desnudo, se desploma en las sábanas
y el aroma animal invade la habitación.
Todo surge de la nada...Un suspiro y el capullo se abre...
Sensuales caricias van y vienen, el aliento del deseo corrompe
la razón. Latidos y murmullos, sudores y egoísmos arden impiadosamente.
Tú te deshaces en el aire ....y yo...Yo, muero en tu vientre...
JUAN ARÉVALO.
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