
El lápiz labial dejo su marca.
Los bailarines detuvieron el tiempo
ya nada parecía andar, flotar, deslizarse...
Dos desconocidos, hambrientos de verdades
dejaron de ser pequeños y se transformaron
en héroes...
En el centro del escenario, desnudaban
sus almas, en cada paso la muerte
rendía homenaje a la vida...
Ellos, los amantes mentirosos, destellaban
desprecios, codicias,egoísmos, tristezas...
Nada parecía doblegarlos, ellos se habían
prometido ser felices...Al menos por esta noche.
JUAN ARÉVALO.
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