martes, 12 de julio de 2016


MALDITA FLORA.

Y qué importan los demás si al final ya estamos
todos muertos...Cada hueco en mi alma es una profunda
herida que nunca ha sanado.
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Los cansados párpados se cierran, el sueño lo vence y aún
no ha terminado de escribir su cuento. El café humea dentro
de la taza,( acotado cuerpo de porcelana ) dejando escapar el negro aroma,
que va desvaneciéndose en la fría soledad de aquella casa.
Escribe, su mente está compenetrada en sus personajes, Hombrecillos
de arcillas y hadas macabras.
Suena el telefono, nunca lo escucha, sabe que no hay nadie más que él.
Afuera, las calles, sometidas a los caprichos de la lluvia se van tornando
efímeros ríos, donde hormigas mueren ahogadas , sus cuerpos flotan como algas marinas.
Pero él no piensa, no vive, solo escribe y siente el temor que
infunden aquellos personajes. De repente, detiene su pulso, busca
a su lado el paquete de cigarrillos, abre el paquete, coge uno , lo
lleva a su boca y al momento de encenderlo piensa " maldita Flora ".
Aspira y exhala, el humo del cigarrillo rebota contra el espejo
que está frente suyo y vuelve transfigurado en figuras .
Las letras en su teclado parecen cobrar vida, cada una de ellas , grita
desesperada, aturdiéndolo , lastimándolo.
La noche parece infinita y el sueño arremete contra su pecho, se estrella en
él y sube por sus hombros hasta llegar a sus ojos .Pestañea, aplasta la mitad
de su cigarrillo dentro del cenicero. Suspira y vuelve a escribir.

---¡ Carajo !...Maldita flora, si estuvieras acá ---

Retoma su línea y muere nuevamente. Hadas que buscan dentro de la
piel de un desquiciado. Hombrecillos que hurgan el cerebro de una mujer
desnuda y ensangrentada.
Un latido comienza a sonar dentro de su mente. Un corazón que vuelve de
la muerte, y trae con él , recuerdos y maldiciones. El amor. Ese puto dolor
que no se va , y ya no hay tiempo para seguir esperando.
El cuento va concluyendo y la sombras ganan las luces de la casa. El final es evidente.

---Flora, maldita Flora.  Seguro que ahora estarás riendo y tomando el
vino que tanto te gusta ---

Una coma, un punto y otra letra. Ya no hay tiempo para esperás. Ahora ya
tiene el final. Un punto y otra letra y por último una plegaria que jamás será
escrita.
Ahora, busca entre sus papeles, una fotografía. Una mujer lo mirá, se burla
de él, pero siempre en silencio.
Dejá a un lado a la desgraciada y de su bolsillo saca una arma.
La lluvia no para, hace frío y el aroma de café se impregna en las agujas
del viejo reloj de pared. Un trueno, un silbido y un cuerpo que cae.
Maldita Flora...

JUAN ARÉVALO.









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