Corrió desesperado hacia ella. Su vida se hacia cada
vez más pequeña.El hombre de rostro rudo y modales
toscos ahora era un ser inofensivo, estaba apunto de
ser cazado despiadadamente por su presa. Su corazón
se detuvo por unos instantes -- Los declaro marido y mujer---
la casería había concluido.
JUAN ARÉVALO.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario