domingo, 10 de julio de 2016
Creí haberte olvidado
pero mi piel me dice lo contrario.
Suaves caricias se desprenden de la nada,
fantasmales recuerdos arrebatan mis sueños.
Creí haberte desprendido de mis horas
pero la mañana abre sus ojos y las lágrimas
nacen, como vocablos mudos que gritan impotentes.
Creí haberte dejado en el pasado
pero tú eres todo mi presente y el futuro vuelto hambre.
Hambre de tí, de tus penetrantes miradas,
de tus tus angostos callejones, donde la muerte sucumbe ante tus encantos.
Hambre de tus labios, de tus noches aferradas a las mías,
de las risas torpes y el silencio tan característico de nosotros.
Creí que ya no te amaba
pero ahora me doy cuenta que solo era un engaño
y que al alejarme de tu lado
mi alma se fue muriendo lentamente, silenciosamente...
JUAN ARÉVALO.
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