domingo, 3 de julio de 2016


Las horas duermen entre tus cabellos
pasan desapercibidas...Caminar sobre aguas invisibles
con miedo a quebrar la frágil escarcha
lágrimas del invierno...Invierno eterno de tú alma.

Gira el universo, sopla el viento, gime tu cuerpo
se evaporan las penumbras bajo el cielo estrellado.
Destellos en tus ojos, laberintos de sal, se callan las calandrias
una a una van muriendo, plumas que se desprenden
como sutiles melodías de una guitarra en medio de la nada...

Me amas y te mueres , me odias y renaces
cautivó de tus encantos caigo rendido sobre la húmeda tierra.
Nada tengo, silencios y abismos, que se adueñan de tu nombre
cómo las hojas muertas de los árboles que habitan el otro lado del otoño...

JUAN ARÉVALO.


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