
El ventanal se aferra a las letras, que fueron escritas
hace tiempo...Los aromas del silencio despiertan
las lágrimas, que beben las horas en la soledad de la tarde.
Una página que se desnuda y el velo de la muerte se cae
ante ella.
Un desliz , un vaso de vino que se derrama , líquido rojo
corriendo por los contornos de la mesa. Alguién llama a la puerta.
Nadie canta, nadie ríe, nadie suplica...El destino no pacta con nadie.
Una vez desnudas todas las páginas del libro , este se cierra y
la vida comienza a fluir de nuevo...
JUAN ARÉVALO.
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