domingo, 24 de julio de 2016

 CARTAS PARA LUCIA

Peleábamos todas las noches. Claro, después
hacíamos el amor y todas las encabronadas desaparecían
en medios de sudores, abrazos  y a veces, pero no siempre
en alguna lágrima de felicidad ,porque después del amor
nos reíamos como locos.
Tu cuerpo se estremecía entre mis brazos, tus hombros
tenían el aroma de los rosales y el dolor de los sauces .
Mis dedos, torpes y desnudos susurraban en tus labios.
Tus pechos,  enormes , redondos y blancos , se iban hinchando
a medida que mi lengua rozaba su rozada aureola .
Tus ojos desprendían el placer más humano, más carnívoro ...
El más perverso que el cuerpo pueda sentir.
Hacíamos el amor cada vez que peleábamos , pero también cuando
estábamos aburridos, cuando nada en el mundo tenia sentido .
También cada vez que llovía y en cada luna llena y al comenzar
el otoño . Si , hacíamos el amor cada vez que tus ojos se humedecían
y el mal humor se escapaba de tu garganta.Lucia cuando te recuerdo
revivo nuevamente.
Después de hacer el amor, nos reíamos, nos acariciábamos, úniamos
solamente las almas y nos amábamos sin penetrarnos los secretos
ni la piel .Eso,eso era solamente para el deseo frenético de la carne...Nuestra carne.

JUAN ARÉVALO.



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